jueves, mayo 23, 2024
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El Salvador desde los ojos de Roque Dalton

“No sé si le habrá dolido el tiro que lo mató, pero sé que su asesino matándolo se murió … No es venganza lo que quiero, sino dejar una flor donde escondieron los huesos de un héroe de El Salvador”: Silvio Rodríguez

Anna Margoliner
@marxoliner

Tener la agudeza para comprender el mundo a través de la palabra es un privilegio que pocos pueden ejercer, pero al que todos podemos acceder. Cuando se abre un libro empieza un viaje a través del tiempo, el espacio y los sentimientos. Es por esta razón que la literatura ha caminado de la mano de la historia para permitirnos entrever aquello por lo que otras personas han atravesado y cómo lo han interpretado a través de sus ojos.

Este es el caso del poeta Roque Dalton quien fuera asesinado el 10 de mayo de 1975 en El Salvador a cuatro días de cumplir cuarenta años. En su corta vida logró, por medio de su pluma, dejar evidencia del pensamiento político salvadoreño resultado del imperialismo que agobiaba a Centroamérica y específicamente a su país El Salvador.

La inquietud de Dalton hacia la poesía aparece en su juventud y lo acompaña toda la vida, incluso llegando a entremezclar su labor como poeta con su sentir político y revolucionario. Es la marca que lo distingue y lo hace único. Dentro de su obra se encuentran los siguientes títulos, dentro de los cuales hay poesía, historia y novelas: Mía junto a los pájaros, 1957; La ventana en el rostro, El turno del ofendido y El mar. Variaciones, 1962; El Salvador, monografía y César Vallejo, 1963; Los testimonios, 1964; Taberna y otros lugares, 1969; Miguel Mármol. Los sucesos de 1932 en El Salvador, 1972; Las historias prohibidas del Pulgarcito, 1974; Pobrecito poeta que era yo… y Poemas clandestinos, 1975; Un libro levemente odioso, 1988; Un libro rojo para Lenin, 1986, y Últimos poemas, 2005.

El Salvador, monografía

Como bien lo decía Dalton: “Los trabajadores y los pobres solo tienen un medio para tener patria: hacer la revolución”. Y es esta premisa la que precisamente podría definir lo que intentó plasmar el revolucionario salvadoreño en su libro El Salvador, Monografía, en el cual retrata la historia de este país desde la colonia para aterrizar al contexto cuando lo escribe. De esta forma, comprender las razones por las que la salida que el pueblo salvadoreño tiene para rescatar su terruño es construyendo la revolución.

El capítulo XI habla sobre el proceso en su país, en la cual menciona que: “Solo la revolución podrá: Propiciar la unidad del pueblo salvadoreño en un nivel eficaz para promover el desarrollo nacional mediante la eliminación de la división clasista, es decir, mediante la eliminación de las clases explotadoras como tales. La división clasista dispersa las fuerzas sociales y obstaculiza las posibilidades del desarrollo de la nacionalidad”.

Continúa: “Ubicar claramente al pueblo salvadoreño, ante todos los pueblos del mundo, en un lugar específico de renovada calidad en la tarea más alta que se plantea la humanidad en el presente: la lucha contra el imperialismo. Crear las condiciones para que los pueblos centroamericanos se reintegren a la unidad nacional centroamericana, que es su origen histórico y su destino natural.”

Y finalmente concluye: “Los factores internos, estimulados y alentados por la lucha que libran los pueblos en todo el mundo contra el feudalismo, el capitalismo, el colonialismo y el imperialismo han determinado en El Salvador el surgimiento de una nueva situación revolucionaria”.

Dalton compartía escenario literario con otros destacados poetas salvadoreños como Oswaldo Escobar Velado, un intelectual destacado durante el régimen del militar Maximiliano Hernández Martínez, y Pedro Geoffroy Rivas. Sin embargo, esto no lo desvío de su postura política, que después del éxito de la Revolución Cubana –uno de los momentos más álgidos para Centroamérica– destacó:

“El brillante ejemplo de la Revolución Cubana da fe en sus fuerzas al pueblo salvadoreño y afianza en él la convicción de que es perfectamente posible desarrollar con éxito un movimiento revolucionario de liberación nacional aun en los países pequeños y vecinos del Estado imperialista norteamericano; que es absolutamente falso que los Estados pequeños, como el salvadoreño, están irremediablemente sometidos a los designios del imperialismo opresor, y que la revolución es el único camino que puede asegurar a los pueblos el desarrollo económico independiente y el ejercicio pleno de la soberanía”.

Postulados políticos revolucionarios

La intención que Dalton tenía al escribir esta recapitulación histórica no era otra que rescatar las necesidades políticas. Así mismo lo concluye: “Como ha quedado demostrado a lo largo de este trabajo, El Salvador es un país que se caracteriza por su condición semifeudal y semicolonial, dependiente del imperialismo norteamericano. Para que el país pueda salir de tal situación necesita de transformaciones profundas que solo será posible realizar por medio de la revolución, esto es, de una revolución que tenga las siguientes características:

“En primer lugar, la revolución salvadoreña tendrá carácter popular-democrático, agrario y nacionalista. En segundo lugar, esta revolución estará dirigida por la clase más revolucionaria, que en El Salvador es la clase obrera, en estrecha alianza con la clase mayoritaria, que es el campesinado. La alianza obrero-campesina será la base de la más amplia y firme unidad popular de todas las demás fuerzas revolucionarias del país: sectores medios de la población (estudiantes, profesionales, pequeños y medianos productores de la ciudad y del campo, empleados, maestros, artistas, intelectuales, pequeños comerciantes, etcétera) y burguesa que acepte la línea de la revolución y se incorpore a ella consecuentemente”.

Era claro no solo en el espacio poético sino en el intelectual y político que la postura de Dalton era certera con respecto al imperialismo y las intenciones expansionistas de los Estados Unidos sobre los países de Centroamérica, y con mayor razón después de la demostración antiimperialista que le dio Cuba al mundo: “Para sacar al país del atraso semifeudal y semicolonial, y de la opresión política en que ha vivido, será absolutamente indispensable destruir el aparato estatal en que se ha asentado el poder de la oligarquía y el imperialismo y crear un nuevo Estado y Gobierno de carácter revolucionario. El nuevo Estado será un Estado democrático de liberación nacional.

“El Gobierno revolucionario salvadoreño representará los intereses de la clase obrera, de los campesinos, de las capas medias de la población y de la burguesía incorporada a la revolución, que son las clases revolucionarias reales y potenciales de la actual etapa del desarrollo histórico salvadoreño”.

Qué diría el poeta

Era clave para El Salvador deshacerse de la influencia militar que había heredado de la dictadura militar y la influencia que desde el país norteamericano existía sobre estas, por esta razón una de las medidas que proponía Dalton para deshacerse del imperialismo era la, “liquidación completa de todas las formas de control e influencia del imperialismo norteamericano sobre las fuerzas armadas salvadoreñas, expulsando la misión militar estadounidense y anulando todos aquellos convenios o tratados que establezcan este control”.

¿Qué diría en estos días el poeta revolucionario si viera la pobre demostración de poder que hizo el presidente actual de El Salvador, Nayib Bukele, al exhibir miles de presos ante los ojos del mundo? ¿No es acaso la deshumanización lo que viene después de establecimiento del imperialismo sobre un Estado?

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