domingo, junio 16, 2024
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Los intríngulis de la reforma pensional

Avanza el proyecto que busca una vejez digna para el pueblo colombiano. El presidente Gustavo Petro ha dicho que propondrá a la Cámara de Representantes subir el umbral de cotización obligatoria a Colpensiones a cuatro salarios mínimos. El país se prepara para un nuevo pulso político en el Congreso

Óscar Sotelo Ortiz
@oscarsopos

En el actual debate político florecen las curiosidades. En la discusión que gira sobre la reforma pensional, como si fuera cualquier barrio citadino, hay ofendidos y “despilotos”. Lo peculiar y reiterativo en este nuevo capítulo es que el común denominador es la desinformación.

Paradójicamente, las personas más ofendidas no solo son las que ya están pensionadas, sino también las que no han logrado la jubilación. Una evidencia de ello fue la gran cantidad de ancianos y ancianas que recientemente marchó junto a la derecha en contra del presidente Gustavo Petro. Por otra parte, la juventud y las personas adultas que están lejos de pensionarse, como si la cosa no fuera con ellos, opinan poco y evaden el debate. Todo al revés.

Y el Gobierno nacional hace un esfuerzo por explicar a la ciudadanía que la reforma quiere algo elemental: un sistema que pensione a la gente. No más, no menos. Por eso, son claves los nueve minutos en los que el presidente Gustavo Petro le habla al país.

Justicia social

Quienes trabajan en el Senado de la República no dudan en calificar como extenuantes las semanas que antecedieron a la votación del 23 de abril. “Había mucha desconfianza y miedo que se cayera todo. Lo cierto es que, en el último mes, la labor hecha por la ministra Gloria Inés Ramírez fue impecable. Logró construir consensos, atajar los saboteos y darle trámite a una buena reforma al sistema”, le cuenta a VOZ un asesor de un parlamentario del Pacto Histórico, que prefiere la reserva de su nombre.

Por eso, la noticia fue impactante. Dos días después de la marcha convocada por la derecha, el Gobierno nacional logró algo que parecía imposible, la aprobación de una reforma social en un parlamento hostil, caracterizado por la inestabilidad a la hora de conformar mayorías.

“El problema ahora es el tiempo. Si bien hay confianza en la correlación de fuerzas construida en la Cámara de Representantes, donde ya hay acuerdos, todo puede pasar. Será un mes y medio de mucha tensión”, reflexiona la misma fuente.

En resumen, el grueso de lo aprobado va en la línea propuesta por el Gobierno. Transformación del sistema por uno de pilares, donde se elimina la competencia entre públicos y privados, se asegura una jubilación para tres millones de personas que hoy no tienen pensión, se fortalece Colpensiones, enfoque diferencial para beneficiar a las mujeres trabajadoras, entre otros avances. En palabras de la ministra Gloria Inés Ramírez, “es una reforma que promueve la justicia social y la vejez digna”.

La reforma pensional asegura a tres millones de personas sin pensión un ingreso solidario calculado por encima de la línea de pobreza. Foto Simón Sánchez, licencia Creative Commons

El umbral

Lo aprobado por el Senado, y que ahora estará en discusión por parte de la Cámara, seguirá en la dinámica de la negociación. Sin duda, la siguiente pelea será en el pilar contributivo, específicamente sobre el monto del umbral que, como explicó la ministra Ramírez en la pasada edición de VOZ, es el valor de la cotización en el que comenzarán a llegar los dineros de la población trabajadora a los fondos privados.

En el Senado se negoció el valor de 2,3 salarios mínimos, pero en su mensaje a la ciudadanía el presidente Gustavo Petro insistió que su propuesta a la Cámara de Representantes será de cuatro salarios. Es decir, un nuevo pulso que el mandatario y el Gobierno nacional piensan dar.

Por supuesto, la cifra de 2,3 mínimos produce debates. Tirios y troyanos opinan. Mientras los defensores de los fondos privados hablan de que un aumento produciría un hipotético problema financiero, quienes buscan ampliar el umbral en favor de Colpensiones argumentan que esto es necesario para garantizar que el sistema funcione y cumpla el objetivo de pensionar a la gente.

De hecho, una de las voces críticas en este punto ha sido la misma Central Unitaria de Trabajadores, CUT, organización sindical que en un reciente comunicado público se apartó de lo acordado en el Senado.

“Pero ojo, que no acompañemos el umbral de 2,3 salarios mínimos, no significa que estemos en oposición al proyecto. Desde nuestra perspectiva, el conjunto de la reforma pensional beneficia a la clase trabajadora, ya sea formal e informal, que hoy siente lejos la posibilidad de jubilarse”, comenta Juan Montero, dirigente de Sindesena y miembro de la CUT.

Desmonte ideológico del neoliberalismo

En opinión de Christian Rosas, abogado de la Universidad Nacional y especialista en derecho laboral y seguridad social, en este debate de la reforma pensional la oposición y los medios corporativos de comunicación se han excedido en las mentiras.

“La principal mentira es que el sistema funciona bien. Pero la evidencia revela que no cumple con su objetivo de pensionar a la gente. Y cuando lo hace, pensiona de una manera injusta, porque termina jubilando mejor y con más posibilidades el sistema público que el privado. Esto no sería un problema si no fuera porque de los 25 millones de afiliados, tan solo el 27 por ciento está en Colpensiones, mientras que esta entidad pública asume la pensión del 85 por ciento de jubilados totales en el país”, comenta Rosas.

Y expone las cifras: “Tan solo una de cuatro personas se pensiona, mientras que una de cada ocho mujeres logra la jubilación. La cobertura pensional es del 24 por ciento de la población. Si consideramos que, en 1994, año en que se aprobó la Ley 100, la cobertura era del 23 por ciento, estamos hablando de un fracaso y de una alta evasión en seguridad social”.

Al respecto, Rosas insiste que para asegurar el éxito de este proyecto será fundamental la pedagogía: “Es un desmonte ideológico de todo lo que en la década de los noventa se implantó en materia de seguridad social. No es un proyecto revolucionario, pero sí asegura justicia social. Y considerando el hambre que tuvieron con cooptar el sistema de seguridad social en los noventa, esta reforma patea, sin duda, el corazón del neoliberalismo”.

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1 COMENTARIO

  1. La inmensa mayoría de los Colombianos apoyamos las reformas a la salud, a la pensión, la laboral, educación y justicia. Son reformas que necesitamos para las transformaciones económicas y sociales.

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