viernes, mayo 24, 2024
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Un siglo perdido en la industria del café

La Federación Nacional de Cafeteros sigue excluyendo de los multimillonarios beneficios económicos a miles de familias campesinas, recolectores, trabajadores y trabajadoras. El motor de la industrialización del café nunca se prendió

Redacción VOZ

En Colombia hay 540 mil familias cafeteras. De ellas, solamente 120 mil están reconocidas con cédula ante la Federación Nacional de Cafeteros que les permite no solo ser tenidos en cuenta en los programas y beneficios económicos del sector, sino también a elegir a quienes conducen la agrupación.

Esa élite cafetera ha estado muy ligada con la política nacional, además de ser acusada como freno en la rueda de la industrialización democrática para el café.

Los datos

Recordemos que la Federación Nacional de Cafeteros, FNC, se creó en 1927 con el objetivo de exportar materia prima para su transformación en el mercado internacional. La FNC no se funda para crear riqueza, generar valor agregado, consolidar el mercado interno o desarrollar acumulación industrial, sino para suplir una materia prima a los consumidores del primer mundo.

Según datos arrojados en el reciente Congreso cafetero, las exportaciones en los años 2022 y 2023, alcanzaron 10,3 millones de sacos de 60 kilogramos, 12,9 por ciento menos que en el año 2021. Y su valor cayó 22,4 por ciento, a USD 3.500 millones, de los 4.508 millones del año anterior, mientras que las importaciones fueron de dos millones de sacos, 4 por ciento menos que 2022.

El precio interno del café en Colombia cerró en un promedio de $1.788.844 por carga ─10 arrobas─, con una tendencia a la baja durante todo el año 2022. Estos bajos precios llevaron a que el valor de la cosecha cayera a $11,9 billones, 18 por ciento menos con respecto al valor del año anterior.

El precio internacional del café colombiano depende de tres variables: el precio del contrato C, el diferencial por calidad y la tasa de cambio. En el año 2022, el precio del contrato C en la Bolsa de Nueva York cayó 23 por ciento vs. el año 2021 a un promedio de 172,89 /lb.

La Federación

En la década del cincuenta, en el siglo pasado, bajo el liderazgo de Manuel Mejía ─1937-1958─, gerente de la FNC, se impulsó la creación de un Sistema Empresarial Cafetero para fortalecer la cadena exportadora de abastecimiento del mercado internacional. El Banco Cafetero, destinado a financiar la producción, Agrícola de Seguros para asegurar el Producto, AlmaCafé con el objetivo de garantizar la compra y la Flota Mercante GranColombiana, cuyo aporte inicial fue del 45 por ciento del total de la intervención que complementaron los socios Venezuela y Ecuador.

Tres décadas después, durante la gerencia de Jorge Cárdenas, desde 1986 hasta 2003, una familia tradicional proveniente del Partido Conservador y muy influyente en el mundo cafetero, inició el desmantelamiento de las empresas asociadas al Fondo. Ofertaron la Flota Mercante GranColombiana por veinte millones de dólares en el año 1997, vendieron Bancafé por 925 millones dólares y la aerolínea ACES a Avianca avaluada por 120 millones y pagada por solo veinte.

La fallida industrialización

En 1940, mediante Decreto 2078, el Gobierno otorgó a la Federación el Fondo Nacional del Café, FONC, que controla todo el aporte parafiscal del gremio. No es casualidad que Mariano Ospina haya sido primero gerente de la FNC y luego presidente.

Hoy ese Fondo Nacional del Café se financia con los aportes de los productores que tienen cédula cafetera sobre sus exportaciones, así: café verde, seis centavos USD por libra 93.5 por ciento en la actualidad, café industrializado 6.5 por ciento restante, extracto de Café: 36 centavos USD por libra, café soluble: 48 centavos USD por libra, café tostado: 1,08 USD por libra.

Al tiempo que el café verde ocupa el 93 por ciento de las exportaciones de Colombia es pagado en el mercado internacional a 1,82 centavos de dólar en promedio en la Bolsa de Nueva York a octubre de 2023. El café industrializado es pagado en promedio a: 2,97 dólares tostado, 4,49 dólares café soluble, 3,30 dólares el café liofilizado y 3,98 dólares por café extracto.

El centenario

A casi un siglo de creada la Federación esta no ha tenido grandes hitos históricos para el sector. Las gestiones para industrializar el producto son calificadas como escasas. La realidad de la situación cafetera es que el 93,5 por ciento del café exportado por Colombia no tiene ningún valor industrial agregado. Mientras que el 37 por ciento de las familias cafeteras, más de un tercio del universo total de los caficultores en Colombia, no están afiliadas a la Federación.

En la actualidad, la FNC ha defendido históricamente la “garantía de compra”, tan solo representa 18 por ciento de las compras de café en Colombia, a través de su red de cooperativas y empresas asociadas. Colombia compra a sus principales competidores regionales Brasil, Perú, Honduras, Ecuador, más de 230 millones USD al año de café pasilla de pésima calidad, mezclándolo con café pasilla colombiano de mayor calidad, de tal manera que la calidad del producto local es muy inferior al café exportado. Tres de los primeros cinco países exportadores mundiales de café, Suiza, Alemania e Italia, no son países productores. Colombia llega tan sólo al quinto lugar, a veces superado por Vietnam.

La FNC solo representa el 18 por ciento de la compra en el mercado interno. La política de incentivar la calidad para exportar no apoya la calidad del producto para fortalecer el mercado interno, cuyo consumo se basa en un café de muy baja calidad, de tostión alta, quemado y altamente nocivo para la salud. El resultado es que el consumidor colombiano no sabe a ciencia cierta si el café que está consumiendo es nacional de calidad.

Las bases cafeteras

“Si la Federación Nacional de Cafeteros no se reestructura de acuerdo a la base cafetera, se acaba el Fondo Nacional del Café”, dijo recientemente el presidente Gustavo Petro en el Huila. “No hay un solo pensionado campesino cafetero. Lo entregaron todo, le dieron la riqueza a Colombia, hasta las marcas. Muchos vividores vivieron de ese cafetero y se volvieron riquísimos, pero no hay un campesino que haya sido pensionado […] No puede ser así. La representación gremial del mundo cafetero debe ser representativa de lo que hay, campesinos y campesinas y pequeños productores agrarios de Colombia”, advirtió.

Las bases cafeteras han decidido participar activamente en la política planteada por el Gobierno nacional. De hecho, están convocando a conformar una mesa nacional cafetera que integre a los protagonistas del sector que hasta ahora no han sido escuchados y reformular las orientaciones y directrices de una nueva política cafetera para el país.

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