Rockal violeta

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Presentación de Christina Rosenvinge en Rock al Parque. Foto Idartes

Violeta Forero
@Violeta_Forero

Las rockeras de Bogotá crecimos escuchando una farsa. La estación de radio que se hace llamar “la emisora rock de Colombia” lleva 20 años emitiendo el mismo programa frívolo todos los viernes y sábados en la noche: Las niñas lindas bailan rock’n roll.

Es verdad, la música es buena. Pero no es nada del otro mundo porque con el rock comercial no hay pierde. Pero claro, para justificar el anacrónico nombre, entre canción y canción, una modelo o una actriz lanzan un saludo con voz sexy. Nunca una artista, nunca una metalera, nunca una punkera. En fin, allá “la emisora rock” y sus clichés anacrónicos.

Invoco la molestia porque las mujeres bailamos rock’n roll, pero también pogueamos con metal, nos farreamos el ska, nos pasamos de piñas con punk o cantamos con ira hard rock. Si somos lindas, feas, flacas, gordas, negras o blancas, o cualquiera que sea el estereotipo, no importa. Acá todas somos iguales.

Al conocer el cartel de Rock al Parque no pude dejar de alegrarme. Muchas agrupaciones y artistas eran mujeres. Una acertada decisión por parte de los organizadores. A pesar de la lluvia y el frío característicos por estos días, asistí a las dos primeras fechas del festival de rock gratuito más importante de Latinoamérica. Como es costumbre, el primer día estaba dedicado a las personas amantes del rock duro. Y las mujeres metaleras brillaron en la jornada.

Primero fue Crypta (Brasil) que desde muy temprano tiró en el escenario plaza un excelente show de trash metal. Después, Asagraum (Países Bajos) una agrupación de tres mujeres deslumbró con black metal del bueno. Decidí ir al escenario Bio y escuchar a Frantic Amber (Suecia) una banda compuesta por cuatro mujeres y dos hombres. Fue tremendo. A los sonidos del death metal melódico se le sumó el performance de la cantante danesa Elizabeth Andrews, quien además es bailarina profesional de ballet.

Si el primer día tuvo una considerable participación de mujeres, el segundo fue el común denominador. Sin embargo, en esta oportunidad el clima era más difícil. La lluvia fue inclemente. Pero no importó, allá estaba viendo a Frank’s White Canvas (Chile), un dúo de mujeres que tocan rock alternativo. Buena fiesta. Después, escuché a Hello Yak (Bogotá), agrupación de rockabilly que despertó a las personas que estaban en el escenario plaza. La puesta en escena de la cantante Lina Posada fue maravillosa.

Sobre las seis y media, el escenario Plaza escuchó a Christina Rosenvinge (España), famosa por ser la front girl de la agrupación noventera Christina y los Subterráneos. La verdad fue una presentación hermosa, con mucha emotividad donde se cantaron varios clásicos. La artista estaba claramente emocionada.

Después escuchamos Kumbia Queers (Argentina), cinco mujeres que le cantan a la diversión y al amor desde una crítica apasionada al neoliberalismo. Brutal. La jornada finalizó con Miranda! (Argentina) y su show de electro-pop que obligó al público a una fiesta de buenos sonidos.

Ha sido sin lugar a dudas el Rock al Parque más “progre” de la historia. Y está muy bien. El sectarismo musical solo promueve el aislamiento del rock en momentos donde los géneros urbanos cautivan a la mayoría social.

Desde una perspectiva feminista, las mujeres somos rock’n roll más allá de los patriarcales patrones que reproducen las hegemónicas industrias culturales. Rock al Parque lo ha entendido y las mujeres lo celebramos pogueando.