Por qué decir sí a los impuestos saludables

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Algunos países, como México y Costa Rica, han implementado el etiquetado octagonal con buenos resultados reduciendo el consumo de estos productos

Las medidas que se deben tomar para enfrentar el aumento de enfermedades no transmisibles deben estar articuladas por un claro compromiso político, que implemente no solo impuestos, sino también etiquetado frontal octagonal y disminución de publicidad engañosa

Redacción Ciencia

El consumo de los alimentos ultraprocesados y de las bebidas azucaradas está vinculado con el desarrollo de la obesidad, el deterioro de la calidad nutricional en la dieta, con las enfermedades cardiovasculares, los síndromes metabólicos y los desórdenes gastrointestinales. Existen estudios que relacionan una dieta rica en comida chatarra, en bebidas con alto contenido de azúcar y las comida con un alto contenido en grasa, con el desarrollo de la diabetes tipo 2[1].

¿Por qué hay un aumento de riesgo al ingerir este tipo de alimentos? Porque el exceso en azúcar provoca una resistencia a la producción de insulina en el cuerpo.  Los alimentos con elevado contenido en grasas saturadas y las grasas trans aumentan los niveles de colesterol en la sangre, el cual también es un factor de riesgo para el desarrollo de dicho tipo de diabetes.

Existe una relación directa entre la obesidad en las personas y los orígenes de la diabetes tipo 2(T2D), en la cual, según la clínica de Mayo, el páncreas no produce la suficiente insulina (hormona que regula el transporte de glucosa (azúcar) de la sangre a las células de los tejidos para ser usada como energía), por ende, no llegará suficiente azúcar a las células y esta se quedará en el torrente sanguíneo.

En el caso de las personas con obesidad, el sobrepeso va a demandar mayor producción de insulina en el cuerpo para llevar la glucosa a las células, que forman el tejido graso. Esta demanda excesiva de insulina hará que el páncreas se esfuerce más de lo que debería y se debilitará reduciendo la producción de la misma. Es por ello que la obesidad se ha considerado como un problema de salud pública, dada la prevalencia que tiene y el riesgo al inducir otras patologías que también requieren de amplios recursos económicos para su tratamiento y prevención.

Costo de la enfermedad

Fuente Fondo Colombiano de Enfermedades de Alto Costo

Se ha reportado que las complicaciones macrovasculares (ataques al corazón, cerebro, enfermedades cardiovasculares) son las más comunes y las responsables de al menos un 70% de las muertes en pacientes diabéticos. Estudiar y conocer los costos y las consecuencias del desarrollo de la T2D es importante para reconocer el impacto económico de estas enfermedades en la sociedad.

Según el boletín N° 493 de 2020 del Ministerio de Salud de Colombia, se estima que uno de cada 10 colombianos tiene diabetes mellitus, pero se presume que la mitad de los individuos con esta patología pueden no saber que están enfermos. Para el 2019 se habían reportado 1.294.940 personas diagnosticadas de diabetes con mayor prevalencia en Bogotá, Antioquia y Valle del Cauca.

Aunque en Colombia no se han publicado estudios oficiales de la relación costo-enfermedad, se investigó sobre los impactos de estas enfermedades en la sociedad a nivel económico. En el estudio de “Diabetes mellitus tipo 2 en Colombia: costo de la enfermedad” de la Revista Panamericana de Salud Pública, se indica que el costo de tratamiento por paciente es de 27 mil dólares, que a precio de hoy son 119.424.648 pesos colombianos [2].

Las medidas a tomar

VOZ habló con Yessika Hoyos defensora de los derechos humanos, integrante del Colectivo de Abogados ‘José Alvear Restrepo’, o, y vocera de la campaña Dulce Veneno. La abogada expresó algunas preocupaciones frente al actual escenario en el que se debaten medidas que se deben tomar para desestimular el consumo de dichos productos que no aportan valor nutricional a la dieta.

“La OMS y la OPS señalan que es una epidemia el crecimiento de las enfermedades no transmisibles, que traen muchas consecuencias, no solo enfermedades y altos costos para el Estado en materia de salud, sino incluso la pérdida de la capacidad laboral de la población que estaría activa en algún tipo de trabajo porque afectan el derecho al goce efectivo a la vida”, asegura Yessika.

Según dichos organismos, el gasto en salud ha crecido más rápido que el resto de la economía mundial y representa el 10% del Producto Interno Bruto, PIB, mundial [3]. Para el 2019 el informe de la OMS mostró que el rápido aumento del gasto sanitario a nivel mundial era más evidente en los países de ingresos bajos y medianos que en aquellos de ingresos altos.

Es por ello que se han realizado diversas recomendaciones para que los países puedan combatir la presente problemática. Dichos organismos de salud construyeron un “Plan de acción para la prevención y el control de enfermedades no transmisibles en las Américas” para el periodo del 2013 al 2019.

Sin embargo, Colombia ha estado rezagada en cuanto a medidas básicas de implementación con las que se podría empezar a desestimular el consumo de ciertos productos, por ejemplo, el etiquetado frontal octagonal, el cual, según Red PaPaz, ha demostrado ser el más acertado y más fácil de entender.

Otra medida que se desea implementar en Colombia son los impuestos a ciertos alimentos ultra procesados y las bebidas azucaradas, los cuales se han propuesto en la actual reforma tributaria. No obstante, como lo menciona la abogada Hoyos, no llega a ser un aumento suficientemente representativo, puesto que debería ser de al menos el 25% y lo que está propuesto es que sea por debajo de la mitad de dicho porcentaje.

En esa medida, sorprende para algunos que genere cierta resistencia el aprobar dichos impuestos. “Los partidos políticos y los congresistas que siempre se han opuesto a implementar estas medidas son aquellos que han sido financiados por las grandes industrias de alimentos ultra procesados y de gaseosas” dice Yessika, pues en sus palabras, “no legislan para la gente, sino para las grandes industrias”.

Yessika Hoyos

Ambientes saludables

Aunque el escenario sea complejo, la abogada asegura que se pueden implementar medidas de manera gradual, que además permitan que exista una mayor equidad en el acceso a la información de lo que constituyen los alimentos que se consumen, y se pueda disminuir todo el marketing que implementan en los medios masivos de comunicación bajo lemas como “te da energía”, “bebida de campeones” , “fuente de vitaminas”, pero que omiten la información real de lo que la persona va a consumir y lo que hacen esos compuestos en su cuerpo.

“El argumento falaz que «estos impuestos afectarán principalmente a los pobres» no debería reproducirse, porque entonces ¿son las personas empobrecidas las que deben alimentarse mal?”, interroga Yessika. “Las medidas no pueden ser aisladas, se deben crear ambientes saludables, que permitan a la gente, y sobre todo a los niños y niñas, contar con acceso a alimentos reales que nutran”.

Referencias

[1] Schwingshackl L, Hoffmann G, Lampousi AM, Knüppel S, Iqbal K, Schwedhelm C, Bechthold A, Schlesinger S, Boeing H. Food groups and risk of type 2 diabetes mellitus: a systematic review and meta-analysis of prospective studies. Eur J Epidemiol. 2017 May;32(5):363-375. doi: 10.1007/s10654-017-0246-y. Epub 2017 Apr 10. PMID: 28397016; PMCID: PMC5506108.
[2] Rev Panam Salud Publica/Pan Am J Public Health 26(1), 2009
[3] https://www.who.int/es/news/item/20-02-2019-countries-are-spending-more-on-health-but-people-are-still-paying-too-much-out-of-their-own-pockets