Poetas del Pacto Histórico

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Henry Alexander Gómez. Foto sedida por el poeta

En competencia con 1.013 libros en el Premio Internacional de Poesía “Miguel Hernández”, el poeta colombiano Henry Alexánder Gómez fue el ganador con su libro La torre de los caballos azules

José Ramón Llanos

Francisco Díez de Revenga uno de los jurados conceptuó así sobre el libro La torre de los caballos azules: “Su originalidad en los escenarios y espacios creados y los aciertos y las estructuras poemáticas y en los poemas en prosa… por las alusiones pictóricas y musicales de la Europa de entreguerras en un contexto de reflexiones personales”. Juan Pastor otro de los jurados destaca del libro del poeta Gómez “el juego del lenguaje, las metáforas y el ritmo”.

Es a este poeta, galardonado en España en dos ocasiones, en México y en Colombia en múltiples concursos, entre ellos en el premio Nacional Casa de Poesía Silva, miembro del Pacto Histórico, es a quien entrevistamos.

¿En qué momento decides escribir poesía?
Uno no puede decir el momento exacto en que decidió dedicarse a la poesía. Considero que cada uno de nosotros tiene una cierta sensibilidad al arte, sensibilidad por la pintura, sensibilidad con la música, con la literatura. Yo empecé intentando escribir narrativa. Pero obviamente cuando empiezas a leer los poetas, cuando empiezas a asimilar esa distorsión que tiene la poesía, esto me fracturó. Yo siempre digo fue como una especie de cortocircuito.

Y allí me dediqué a leer a muchos poetas latinoamericanos como César Vallejo, Alejandra Pizarnik y a Vladimir Holan, un poeta checo y otros. Con ellos empecé a entender la plasticidad del lenguaje, todo lo que puedes hacer con el lenguaje. Y así puedes pasar muy fácil a tratar de aprender a escribir poemas. Yo presté servicio militar obligatorio cuando era menor de edad y lo terminé siendo todavía menor de edad. Cuando prestaba guardia yo escribí mis primeros poemas. Lógicamente eran malos.

No digas muy malos, sencillamente cuando estrenabas escritura de poemas tenían la calidad propia de quien da los primeros pasos en la senda literaria.

¿Cuándo te das cuenta que has escrito un poema que merece ser publicado?
Es una pregunta complicada. Digamos que uno cuando comienza a escribir cree que está conquistando el mundo, que lo que uno está escribiendo va a cambiar la historia de la literatura. Pero uno siempre tiene que estrellarse, uno es criticado. Entonces se da cuenta que la poesía es cosa de disciplina, que hay que trabajar. Que hay que leer mucha poesía y toda la literatura. Entonces uno va empezando a ser más reflexivo y crítico de lo que uno escribe. Yo creo que los concursos ayudan a identificar la calidad de su obra.

¿Cuál es la temática predominante en tu poesía?
Hay muchos temas, hay un libro que escribí sobre música, el que ganó en España recientemente.

¿Cuál es el título de ese libro?
La Torre de los caballos azules. Es un libro sobre pintura, sobre los pintores expresionistas

¿En qué momento te interesas por ese tema?
Lo que sucede es que yo he leído mucho sobre pintura. No es que sea experto en artes plásticas. Pero dicté un curso sobre los pintores expresionista, sobre el expresionismo alemán. Hay un poeta que me gusta mucho, se llama Georg Trakl poeta austriaco, con él empecé a entender sobre el diálogo directo entre escritores y pintores.

Por ejemplo, Oscar Kokoschka pinta un cuadro sobre Alma Mahler y lo visita Geor Trakl y le dice este cuadro parece una tempestad. Por eso el pintor le da ese título al cuadro. Además, le dice, esta pintura está hecha sobre un poema tuyo.

También escribí un poema sobre el cuadro de Paul Klee, el poema se llama Casa Giratoria. Por favor léelo.

Casa giratoria

Paul Klee / Madrid, Museo Thyssen-Bornemisz
Le jalé una hebra a un pedazo de la noche y la cubrí con un poco de cera. Mis manos moldearon una vela que alumbró la habitación. Miré la llama por horas y logré entender el reflejo de su luz en la pupila de cada hombre o mujer que alguna vez ha encendido un fuego; supe también cómo la llama me observaba.

Esa flama, esa gota de estrella que me abraza con mi yo primitivo, es un ringlete que rueda por el tiempo, una veleta de fuego movida por el corazón de todos los hombres.

¿El libro que acaba de ganar en España, cómo cuantos poemas tiene?
Más o menos son unos treinta poemas.

Supongo que hay algunos cortos.
Si hay algunos cortos, son poemas en prosa.

¿Me puedes leer un poema breve?
Este no es tan largo, El ahogado del Sena.

¿Supongo que es el río de Francia?
Sí. Ahí se ahogó Paul Celan.

El ahogado del Sena

A Santiago Espinosa
El hombre asciende. Ha escrito con su dedo, en el fondo arenoso del río, un círculo para nombrar los campos innombrables: “quebradiza era mi madre, igual que mis versos”.

Renuncia al suave lecho de algas y sube dando botes con los brazos hasta ver las luces del Puente Mirabeau y más allá la noche y su fortuna.

El muerto es bello como su lengua, delgado como la lluvia. El agua le limpia la mirada, se mueve igual que la música.

Paul Celán es un pequeño niño que titila viendo las estrellas.

¿Tú eres un poeta joven, cuanto tiempo llevas escribiendo?
Más o menos quince o dieciséis años, escribiendo con la conciencia y la responsabilidad de escritor.

¿Con qué poema o con qué libro fuiste por primera vez finalista en un concurso?
El poema que te decía, Jaguar. Los escritores que todavía no tenemos la máquina literaria, la cual te permite publicar fácilmente en una editorial y que tampoco tenemos recursos para pagar la publicación de los libros, nos toca apelar a los concursos. Yo he tenido la fortuna que los libros publicados fueron financiados por los concursos.

Mi primer libro publicado ocupó el segundo lugar en el Concurso Nacional de Poesía de escritores inéditos del año 2013, el segundo libro se ganó el Concurso Nacional de Poesía Ciro Mendía, el libro Diabolus in música; el tercer libro ganó un concurso en España se llama Tratado del alba; La noche apenas respiraba, ganó un reconocimiento y fue publicado en México.

¿Recorrida esta etapa hacia donde consideras que puede evolucionar tu poesía?
Siempre que hago los talleres de escritura comento que a partir del segundo o tercer libro comienza uno a tratar de hacer una reflexión más profunda en relación con la tradición. Esos primeros libros son como de aprendizaje, tratando de entender la poesía, aunque siempre es indefinible. Pero uno empieza a pensar, ¿Cuál es mi papel?, ¿Cuál es mi aporte a la literatura? ¿Desde qué punto voy a tratar de escribir?

¿Y cuál es la respuesta a esas preguntas?
Ahora voy a tratar de publicar algo que no esté conforme con la tradición, tratar de plantear una ruptura. Aunque haya una posibilidad de fracaso.  Pero considero que es necesario porque si no uno termina repitiendo lo que ya se ha escrito, aunque se fracase.

El entrevistador. No digamos fracaso, pero sí hay un riesgo.
Exacto es un riesgo, pero hay que correrlo.

Ahora hablemos de la poesía colombiana, dime tres poetas colombianos que consideres señeros. Por cierto, a lo largo de esta entrevista no has citado ni yo he citado ninguna mujer poeta
Yo voy a decir una cosa: la poesía del conflicto armado colombiano la han trabajado esencialmente las mujeres, desde Matilde Espinosa con Los ríos han crecido; Emilia Ayarza también trabajó el tema de la violencia, Mery Yolanda Sánchez en 1989 publica la Ciudad que me habita, es un libro de la violencia, después María Mercedes Carranza quien dijo sobre la violencia hay que hablar. María Mercedes fue la primera en tratar de romper la tradición de una poesía lírica, para mí es una de las grandes poetas colombianas, María Mercedes fue la primera en tratar de romper la tradición de una poesía lirica.