Peter Brook hizo a Shakespeare un contemporáneo

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Peter Brook: el teatrista detrás de la cámara en la Cinemateca › 16 Festival de Teatro de La Habana. Foto Granma - Órgano oficial del PCC

Fue dramaturgo, director e innovador del montaje y teórico del teatro contemporáneo

José del Río

El 3 de julio del presente Peter Brook el subversivo dramaturgo y director del teatro contemporáneo falleció a la edad de 97 años. Había nacido el 21 de marzo de 1925 en Londres. Toda su vida conservó su talante de hombre progresista que apoyó todos los procesos revolucionarios que se dieron en el mundo. Poco después de la derrota de la dictadura batistiana, declaró para los medios de Europa y de América Latina: “Yo conocí la libertad con la revolución cubana”. Mantuvo un intercambio permanente con los teatreros y trabajadores del cine de Cuba.

Por esa razón, el XVI Festival Internacional de Teatro de la Habana, que se desarrolló del 22 al 31 de octubre del 2015, fue dedicado al dramaturgo británico. Se justificaba esta dedicación destacando “Es un hombre eminentemente de la vanguardia teatral, ha incursionado en los terrenos del cine y la ópera, sus mayores éxitos consisten en diversas escenificaciones y su experiencia con el Teatro de la Crueldad que contó con obras como Marat-Sade 1964 y la puesta en escena de El Mahabharata en 1987.

Un audaz transformador del teatro contemporáneo

Desde los 17 años empezó a trajinar por la actividad teatral, a los 20 años obtuvo su licenciatura en Oxford, desde antes ya era reconocido como director.

En 1947 en Stratford-upon-Avon por sus montajes audaces de algunas obras de Shakespeare: El sueño de una noche de verano, que se desarrollaba por los aires, La tragedia de Carmen y El Hombre que, era reconocido pero muy criticado por los cultores tradicionales del teatro. A los 30 años ya Broadway lo reconocía como una figura de teatro innovadora.

Durante su extensa carrera no solo hizo una lectura y montajes diferentes sobre las obras de Shakespeare, sino que también proponía nuevas concepciones sobre la dirección de los actores, la interpretación de los textos, la utilización de la música en la ópera y el diseño de los escenarios. A lo largo de sus 75 años de quehacer en el mundo escénico sus reflexiones e innovaciones las recogió en múltiples libros. Entre otros, Más allá del espacio vacío, Hilos del tiempo, Hacia un teatro primero, La puerta abierta, Reflexiones sobre la interpretación y el teatro, La calidad de la misericordia. Reflexiones sobre Shakespeare.

Brook y Shakespeare

Para identificar las innovaciones, los aportes que hizo Peter Brook a la actividad teatral es necesario analizar la lectura de las obras de Shakespeare y todas las enseñanzas que obtuvo, las cuales llevó a sus trabajos como dramaturgo y a sus creaciones de teatro y cine. La aproximación a este objetivo se logra con la lectura de su obra: La posibilidad de la Misericordia. Reflexiones de Shakespeare.

En la introducción Peter Brook advierte: “Este no es un libro académico. No pretendo aleccionar sobre Shakespeare se trata de una serie de impresiones, experiencias y conclusiones provisionales. “La excepcionalidad de Shakespeare radica en que, si bien cada producción se ve obligada a buscar sus propias formas y figuras, las palabras escritas no forman parte del pasado son fundamentos que siempre pueden crear y habitar nuevas formas”.

Peter Brook subvirtió la lectura, la interpretación de los textos, la forma de los montajes, hasta la manera como los actores recitaban los parlamentos de las obras de Shakespeare. Incluso se atrevió a montar en el siglo XX obras de Shakespeare que no se habían montado porque se les consideraba de menor importancia y que no tenían ningún valor en la época contemporánea. Tal sucedió con piezas como el Timón de Atenas, Tito Andrónico. Todas estas innovaciones tenían el objetivo de demostrar que Shakespeare, como también consideraba el escritor Jan Kott, “era nuestro contemporáneo”.

Charenton, de Teatro Buendía, obra con que se inauguró el XVI Festival de Teatro Internacional de La Habana en
homenaje a Peter Brook, en octubre de 2015

Jóvenes actores para Romeo y Julieta

De igual manera, por primera vez en el siglo XX utilizó actores jóvenes para representar a los protagonistas de la obra Romeo y Julieta. “En aquellos días, anota Brook, era una práctica instaurada en el teatro ingles de que solo una actriz madura entrada en los 40 pudiese aspirar a interpretar a Julieta. Yo esperaba romper con la tradición eligiendo a dos actores muy jóvenes como los desventurados amantes”1.

La impronta de Shakespeare en la actividad de dramaturgo y en la dirección teatral de Brook se manifiesta en la gran cantidad de obras del autor inglés que montó a lo largo de su vida. Desde 1945 llevó a las tablas las siguientes: El Rey Juan, Trabajos de amor perdidos, Romeo y Julieta, Medida por medida, el Cuento de invierno, Tito Andrónico, Hamlet, La tempestad, el Rey Lear, El Sueño de una noche de verano, Timón de Atenas, Medida por medida, Antonio y Cleopatra. Algunas de ellas en idioma inglés y otras en francés.

En los montajes de los años 40 aún no había utilizado la audaz reforma del espacio que ya encontramos teorizado en el libro Más allá del espacio vacío, cuya primera edición es de 1987, pero en donde encontramos contenidos que ya había creado desde el año 1947.

La ruptura radical con lo que pudiéramos llamar el teatro tradicional se da en los inicios de los años 60, cuando ya estaba trabajando en Paris, donde creó El

Teatro de los Bouffes del Nord y con Micheline Rozan, El Centro Internacional de Investigación Teatral.

Brook reconoce que un primer impacto que lo llevó a repensar como hacia un teatro diferente se lo dio la obra de Peter Weiss Marat/sade. A mediados de la década Brook y su grupo empezaron a ensayar lo que llamaron Teatro de la crueldad, en homenaje a Artaud con obras como Marat/Sade y El Mahabhárata, de nueve horas de duración.

Los aportes teóricos de Peter Brook

Tanto los dramaturgos, como los directores de teatro, los actores y los teóricos del cine y teatro están de acuerdo en los más relevantes aportes teóricos de Peter Brook son el llamado espacio vacío, la relación actor y publico y el actor y su vida interior. En cuanto al espacio vacío él lo define sencillamente el espacio tanto el del escenario como el del publico constituyen una unidad. Por tanto, la escenografía debe tener una extraordinaria simpleza, solo deben estar los elementos que contribuyan a que el espectador identifique rápidamente el contenido de la obra. Lo ideal es que en este espacio no haya imagen ni elementos que impida que el espectador rápidamente entienda lo que el actor quiere decirle.

En medio de este espacio vacío pretende Brook, y así lo han aceptado quienes se identifican con esta teoría y la proponen en práctica en las obras que montan, el espectador llena con su imaginación de objetos que le permitan concentrarse en la gestualidad y la voz del actor y así comprende mejor lo que el autor, mediado por el montaje del director, le quiere decir. Sobre el espacio vacío manifiesta Brook:

“Puedo tomar cualquier espacio vacío llamarlo un escenario desnudo. Un hombre camina por este espacio vacío mientras otro lo observa, y esto es todo lo que se necesita para realizar un acto teatral”.2

En la elaboración de las teorías de Peter Brook influyeron, Shakespeare, Grotowski, Bertolt Brecht, Peter Weiss y Artaud entre los más conocidos. Claro que también aportaron a la concreción de estas teorías brookeanas algunos biógrafos de dramaturgos de los siglos anteriores, como, Jan Kott con su conocida obra sobre Shakespeare antes citada.

1 Peter Brook. La calidad de la misericordia. Reflexiones sobre Shakespeare. La Pajarita de Papel Ediciones. 2014. Madrid, página 37.
2 Ibid La puerta abierta. Reflexiones sobre la interpretación y el teatro. Alba Editorial. Quinta Edición enero 2002.Página13.