Persisten las brechas de género

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Las mujeres son la mano de obra que trabaja en el sector floricultor. Foto Andrea Nathaly Cruz Ramírez, Escuela Nacional Sindical

En el mercado laboral las mujeres se encuentran en desventaja frente a los hombres. Este es un fenómeno histórico que ha originado distintas luchas para cerrar las brechas de género

Carolina Castro
@carolinacaxtro

En Colombia el 51.3 por ciento de la población son mujeres ─26.73 millones─, de las cuales 20.603.000 se encuentran en edad de trabajar, según cifras del DANE para el trimestre comprendido entre julio y septiembre del 2023.

En cuanto a la población ocupada, hay un 58.3 por ciento de hombres ocupados (tasa del 71.0 por ciento) frente a un 41.7 por ciento de mujeres (tasa del 46.9 por ciento), presentándose una brecha del 24.1 por ciento. En lo que respecta a la población desocupada, la mayoría son mujeres, 53.2 por ciento, con una tasa de desempleo del 11,6 por ciento, mientras que los hombres son el 46.8 por ciento, con una tasa del 7.7 por ciento, presentándose una brecha del 4.0 por ciento, esto en cualquier nivel de escolaridad.

Es decir, se evidencia que en el mercado laboral se encuentran las mujeres en desventaja frente a los hombres, siendo este un fenómeno histórico por el que las mujeres han liderado distintas luchas para cerrar las llamadas brechas de género.

Los estudios de Goldin

Hace algunas semanas, la economista estadounidense Claudia Goldin ganó el Premio Nobel de Economía. Esta reconocida académica ha estudiado los efectos económicos del cambio tecnológico, la desigualdad, la educación, la contaminación del agua y la corrupción. Además, se le conoce por sus estudios y conocimientos sobre el papel de la mujer en la economía estadounidense, e importantes investigaciones sobre la brecha salarial de género.

Los estudios de Goldin reúnen  años de historia económica, particularmente acerca de la participación de la mujer en la economía y demuestran que la desigualdad salarial, además de ser una discriminación, refleja el elevado costo de la flexibilidad laboral y la conciliación del trabajo con la vida familiar, pues muchas mujeres trabajan en horario reducido o flexible para poder dedicarse a las tareas del cuidado no remunerado, cumpliendo así dobles y triples jornadas laborales, aunque esto les representa menores ingresos.

Existen episodios a lo largo de la historia que han buscado reducir la brecha laboral entre hombres y mujeres, tales como la mecanización a comienzos del siglo XIX, el aumento del trabajo administrativo a comienzos del siglo XX y la mejora del grado de formación de las mujeres en la década de 1980. Sin embargo, esto no ha sido suficiente, pues hasta que no hayan cambios estructurales en la sociedad, que permitan la participación real de las mujeres en igualdad de condiciones que los hombres y en plena garantía de sus derechos, las acciones resultarán limitadas para su verdadera inclusión.

Actividades de ocupación de las mujeres

Las mujeres en Colombia se ocupan en mayor medida que los hombres en actividades relacionadas con la administración pública y defensa, educación y atención de la salud humana (1.808.000 mujeres frente a 1.032.000 hombres); actividades artísticas, entretenimiento, recreación y otras actividades de servicios (1.347.000 mujeres frente a 620.000 hombres); alojamiento y servicios de comida (1.112.000 mujeres frente a 535.000 hombres).

Lo anterior deja claro que las mujeres y los hombres se concentran en actividades distintas por su condición de género, relacionado esto con las áreas asociadas socialmente a lo que se consideran características inherentes a los sexos, lo que resulta en ocupaciones y ramas feminizadas o masculinizadas.

Las mujeres se dedican, principalmente, a las actividades que se relacionan con el comercio o la prestación de servicios en general; mientras que los hombres realizan labores mucho más técnicas o de liderazgo. Es así que, con base en la posición ocupacional, se ubican treinta y ocho mil hombres como empleados domésticos, mientras, en esta misma posición, se encuentran 657 mil mujeres.

Por otro lado, la participación de las mujeres en cargos directivos y decisorios sólo ha llegado a 39 por ciento, lo cual está directamente relacionado con garantizar autonomía para ellas, un mejor nivel de ingresos, mayor poder adquisitivo y, en ese sentido, su independencia económica, situación que tiene gran relación con las violencias basadas en género, producto de las dependencias económicas.

En Bogotá, por ejemplo, la brecha en posiciones de liderazgo en grandes organizaciones es del 60 por ciento, pues solo el 16 por ciento de estos cargos lo ocupan las mujeres frente al 76 por ciento que están ocupados por los hombres. Sólo 170.494 mujeres trabajan en las quinientas empresas más grandes de la ciudad, datos de acuerdo al reporte que hizo la Startup Tusdatos.co a través de la información recopilada en su herramienta radar, lo que revela cuál es la dinámica laboral de las mujeres que actualmente trabajan en las quinientas empresas más grandes de Bogotá.

Gasto, consumo y participación política

Relacionado con el nivel de ingresos, se suma que el gasto no es neutral al género, ya que las mujeres tienen gastos relacionados con el cuidado, la belleza y la higiene menstrual que no tienen los hombres y en los que deben incurrir a pesar de ganar menos.

Un estudio de Raddar Consumer mostró que, en el desagregado de consumo del 2022, las mujeres gastaron más que los hombres en las compras relacionadas con el hogar. Según este reporte, del total comprado, las mujeres asumieron el 56.4 por ciento, mientras que los hombres gastaron el 43.6 por ciento.

En cuanto a la participación política, aunque parece avanzar el cierre de esta brecha, acaban de realizarse los últimos comicios electorales donde se presentó una contienda entre solo hombres para la Alcaldía de Bogotá y en corporaciones públicas como el Concejo de Bogotá se pasó de elegir quince mujeres concejalas ─33 por ciento─ a tan solo once, lo cual muestra un retroceso a la hora de garantizar que se den debates y realizar control político con enfoque de género.

Aún falta mucho camino por recorrer para que las mujeres gocen de sus plenos derechos en la sociedad, la libertad y garantía económica, acceso en condiciones igualitarias y dignas al mercado laboral, seguridad, entre otras. Seguimos avanzando y luchando para que nuestras voces sean escuchadas y, en tal sentido, el trabajo digno, el aborto libre y seguro, la participación política en condiciones igualitarias y todos nuestros derechos sean una realidad.