“Nuestro reto es lograr que el país vuelva a soñar”: Fernando Rendón

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Aspecto del Festival Mundial de Poesía de Medellín

Del 9 al 30 de julio se celebrará la XXXII versión del Festival Mundial de Poesía de Medellín. VOZ habló con su director Fernando Rendón sobre la historia del evento y los nuevos retos tras la conquista de un gobierno popular que promete apostarle a la paz y a la cultura

Anna María Margoliner – Violeta Forero

Este es el primer Festival que se hace tras la pandemia, ¿Cómo les fue con la iniciativa virtual y qué expectativas tienen con esta nueva edición?
-Es un tránsito difícil después de estar encerrados por completo. En marzo de 2020 surgió la idea de realizar el primer Festival de Poesía de Medellín virtual. Para no habernos conectado nunca, logramos la participación de 200 poetas invitados, así como la participación de cien países. La pandemia que golpeó a tanta gente, que mató a tanta gente, que arruinó tantas empresas, que hizo tanto daño al mundo, a nosotros nos hizo un bien muy grande porque nos conectó con el mundo y nos permitió llevar nuestra poesía al mundo.

Esa propuesta de festival presencial/virtual fue supremamente complejo y realmente difícil. Con un presupuesto bastante mermado porque el Ministerio de Cultura socavó el presupuesto de nosotros hasta la mitad de lo que era hace tres años. En esta oportunidad tenemos como eje temático “Paz mundial, paz con la naturaleza”, nos parecen dos principios no para el festival sino para el mundo.

¿Por qué escogieron ese lema para esta versión del Festival?
-La paz mundial está completamente vinculada a la paz con la tierra, de hecho, hay guerras por el agua, guerras interminables por el despojo de tierras. Entonces, defender la tierra también es defender la paz y la tranquilidad, porque es el entorno sin el cual no podemos vivir. Algo de lo cual la izquierda misma no tenía consciencia hace 30 o 40 años, solamente hasta que descubrimos que es la muerte queremos empezar a vivir de otra manera y lo mismo el mundo, solamente cuando se ve al borde, la orilla, la frontera con la muerte es que piensa que puede empezar a vivir de otra manera. Ese es el llamado del festival a pensar y a actuar sobre esto.

“Colombian’s problems”

¿Cómo se construyó la red de poetas que invitan al Festival?
-En los primeros dos festivales tuvimos una pequeña cantidad de invitados internacionales, trabajamos mucho sobre el internet, una mayor cantidad de traducciones y empezamos a conocer de primera mano a poetas importantes que no querían venir a Medellín por las condiciones de violencia extrema que vivía la ciudad y el país, pero que nos daba nombres de otros poetas jóvenes, pero ya con la madurez poética que sí se atrevían a venir.

Así, poco a poco, fueron viniendo todos estos años al menos unos 1.800 poetas de 190 países, entre ellos muchos de manera presencial, toda la generación de poetas más grandes de América Latina y de Europa.

También en la práctica se ha establecido una red internacional de curaduría apelada por muchos poetas de renombre que han estado y otros que no han estado. Por ejemplo, el año pasado en el acto inaugural del festival virtual estuvieron los más grandes poetas del mundo, los que nunca pudieron venir y que por primera vez acompañaron el espacio. Es una curaduría colectiva, fruto de mucha búsqueda, de muchas traducciones, de muchos consejos de amigos y así vamos construyendo esta red de poetas invitados.

Fernando Rendón

Cambio por la cultura

¿Qué esperan del nuevo gobierno con la designación de la ministra Patricia Ariza?
-Yo espero lo mejor de este Ministerio de Cultura. Por primera vez vamos a tener una artista como Patricia Ariza, de la dimensión y la lucha heroica de ella, corriendo muchos riesgos toda su vida por un cambio político, social y cultural. Yo creo que es una persona que tiene toda la experiencia, toda la confianza del sector cultural, que ojalá se compenetre mucho más en su misión como poeta, no solamente como actriz o dramaturga porque la poesía puede ser una expresión magna del lenguaje del pueblo colombiano que está buscando un cambio. Nuestro reto es lograr que el país vuelva a soñar.

Tengo mucha confianza en Patricia y estoy dispuesto a acompañarla, estoy a la cabeza de la red de poetas colombianos por el Pacto Histórico, nuestra red está dispuesta a trabajar. Tenemos que hacer escuelas de poesía y arte en todos los colegios, y convertir la poesía en un lenguaje del pueblo colombiano y del amor revolucionario.

¿Cuál es el papel de la creación y la divulgación especialmente de la poesía en un momento coyuntural político como el que estamos viviendo?
-Es una pregunta compleja porque estamos al frente de un lenguaje absolutamente pragmático. Completamente comprensible que es el lenguaje que usan los políticos, la coyuntura que pasó hoy, esto qué perspectiva nos da hacia la siguiente semana, qué es la urgencia.

La poesía no es el lenguaje de la urgencia, es el lenguaje de la esencia, tenemos que empalmar el lenguaje de la urgencia y el lenguaje de la esencia. Una tarea de Patricia es que desde las salas cunas se escuchen poemas mientras los niños están jugando. Que los niños estén en contacto siempre con el arte, ellos son artistas por naturaleza.

La otra tarea es proponer que se haga un movimiento nacional de talleres de poesía, de narrativa, construir una narrativa sobre el conflicto. Necesitamos hacer que nuestro pueblo sueñe, se exprese, manifieste, su deseo urgente y poético al país.

En la Ciudad de la Eterna Primavera

¿Qué retos trae hacer el Festival de Poesía en Medellín?
-Lo que encontramos siempre, la economía es la base de todo, fue un reiterado bloqueo por parte del Gobierno nacional y de muchos alcaldes de Medellín. Cada que dejaban su puesto eliminaban automáticamente los fondos del Festival, nos tocaba volver otra vez a reconstituirlos, ha sido una tarea bastante difícil. Un bloqueo total de la empresa privada que expresa los intereses de una clase totalmente ignorante de la literatura, de la filosofía y de la realidad del país en el que están.

Este país no es de ellos, es de todos los colombianos. Tienen que haber entendido eso: no matar al pueblo colombiano, no cometer ese error histórico durante 200 años, cegar vidas, masacrar vidas, emprender guerras para retrotraer las leyes y gente al pasado, un pasado eterno, autoritario y excluyente. Basta con ver como participó la clase dirigente en el Festival Internacional de Poesía de Medellín a partir de la persecución política en contra de mi persona y en algunos compañeros del festival. Llegaron a decir que yo era de las FARC, siendo que para ser guerrillero en este país se necesita un temperamento, se necesita temple, se necesita una vocación.

También fue un obstáculo el espíritu antioqueño, el traumatismo, esa forma de vida en querer ser empresario, emprendedor y todo eso. Todo el mundo con su visión de hacer una carrera para hacer plata, no para servir al país, sino para servirse a sí mismo. “¿Qué hay para mí?”, esa es la clásica premisa y luego el narcotráfico que se interpuso en la vida de tantos jóvenes y cegó la vida de tantos otros, prometiéndoles una vida de lujos a cambio de la obtención de dinero fácil, traficando con coca o asesinando dirigentes políticos, líderes, sociales, campesinos e indígenas.