Los caminos de la duda: Sigue la crisis neoliberal

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Foto: Alex E. Proimos via photopin cc

Alfonso Conde

Afirma el premio Nobel de economía Joseph Stiglitz, en columna publicada en El Espectador (19/01/2014): “A ambos lados del Atlántico, las economías de mercado han fallado a la mayoría de sus ciudadanos”.

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En Europa, región sumida en serios problemas de deuda pública creciente (más del 90% del PIB en promedio), el desempleo se mantiene en niveles superiores a los colombianos (superior al 25% en más de una nación) y el PIB per cápita es menor que antes de la recesión (se sugiere un nuevo retroceso de 0.4% para el 2013; información por consolidar); en los EEUU el crecimiento ligeramente superior a cero del PIB per cápita parece asociado con el mejoramiento de las reservas y la producción de gas de esquistos con el consecuente abaratamiento de la energía que estimula en alguna medida la producción industrial; sin embargo su deuda pública continua el camino de ascenso y se mantienen los casi 22 millones de norteamericanos que buscan un empleo estable sin haberlo podido encontrar.

Afirma Stiglitz que las medidas adoptadas han significado cierta recuperación para el 1% de los más ricos y ninguna para el 95% de la población cuyo ingreso promedio es inferior al de hace 25 años, o al de hace 40 años para los hombres. El neoliberalismo ratifica su fracaso.

En Colombia, se mantiene la realidad de un endeudamiento público creciente, el control del sector financiero sobre la economía y la política, un gran desempleo disfrazado de subempleo, una dinámica negativa de creación de riqueza real en los sectores que deberían ser los más importantes (producciones agropecuaria –penúltima de las nueve grandes ramas de la economía- e industrial cuyos crecimientos son negativos); se mantiene la importancia del sector minero, especialmente el asociado a los energéticos que ha acaparado la inversión extranjera después de los cambios de la década anterior que significaron el aumento descarado de los beneficios para el capital foráneo, y el de la construcción, asociado a las obras de infraestructura.

El sector que se desarrolla es aquel asociado con la riqueza natural agotable, cuya explotación es, además, altamente depredadora del ambiente.

Mientras se hacen concesiones vergonzosas para atraer inversión extranjera, regalando nuestros recursos, y se definen medidas para garantizar las utilidades del sector financiero nacional e internacional, se deterioran aspectos relacionados con la vida y los derechos ciudadanos, la educación y la salud entre ellos.

La paz es el primer tema del interés nacional. Pero no es cualquier paz: se requiere la justicia social, la verdadera democracia y el rechazo definitivo al modelo neoliberal.