Los 50 años de El Padrino que no pasan

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Ilustración tomada de Internet.

“Si le sacamos el juego y los asesinatos, lo que tenemos es una historia muy concreta de cómo las familias ítalo-americanas se asimilaron a la cultura de Estados Unidos”, Gay Talese

Juan Guillermo Ramírez

Empleado de oficina estatal a tiempo completo y periodista de revistas sensacionalistas en las horas libres, Mario Puzo llegó a los 45 años incómodo con su vida laboral y quebrado económicamente. Debía 20 mil dólares a amigos, financieras y usureros, tenía que alimentar a su esposa y a sus cinco hijos que no tenían interés en sus ambiciones literarias.

Fue en ese momento cuando su editor le sugirió escribir una ficción a partir del submundo del crimen organizado, un universo que había explorado ya en su novela The fortunate pilgrim (1965). Puzo fue con la idea a cuatro editoriales y lo rechazaron. Necesitaba el dinero e insistió. Finalmente, ‘Putnam’s sons’ le dio un adelanto por cinco mil dólares para escribir historias de gángsters neoyorquinos. Entusiasmado y con 30 páginas escritas bajo el título genérico de ‘Mafia’ fue a Paramount Pictures. Al productor Robert Evans no le tomó mucho tiempo darle luz verde a una adaptación en cine con los actores indicados y el director correcto.

Para cuando Francis Ford Coppola comenzó el rodaje de El padrino en 1971, Puzo ya era millonario y se había olvidado de sus anhelos de escribir buena literatura. Aun así, sería honesto consigo mismo hasta el fin de sus días: solía decir que si hubiera sabido que tanta gente iba a leer El padrino la “habría escrito mejor”.

Coppola quiso recrear los detalles que Puzo había plasmado en su novela. La película logró reinventar el género de gángsters y consiguió un resultado distinto al que Mervyn LeRoy, William A. Wellman y Howard Hawks consiguieron en los años 30. Coppola forma parte del denominado “Nuevo Hollywood”, movimiento que duró desde 1966 hasta los 80.

La historia de ‘El padrino’ transcurre entre 1945 y 1955, desde la llegada de Michael Corleone tras el fin de la Segunda Guerra hasta la muerte de Don Vito Corleone. En medio de todo esto, Michael va tomando el poder de la familia y declara la guerra a las cuatro familias de Nueva York. La novela incluye pasajes de la infancia de Don Vito que luego serían incluidos en la película El padrino II (1974). La versión fílmica que Francis Ford Coppola hizo de El padrino, es canónica e idealizó el crimen organizado.

Los personajes

Cuando El padrino de Coppola se estrenó en Nueva York el 15 de marzo de 1972, los críticos entendieron que el drama familiar de la mafia era una obra maestra. Fue el inicio de una trilogía que, siguiendo las andanzas de Michael Corleone, desde su juventud a la sombra de su padre Vito hasta su consolidación y su muerte de diabetes, elevó al capo de la mafia a la categoría de paradigma de la condición humana.

El universo de El padrino, como el orden económico de la época, era uno en el que el sistema, por sus propias leyes, tenía que moverse cada vez más fuera de la ley para garantizar su funcionamiento. El conflicto de la familia Corleone con los Tattaglia y los Barzini, el disparador de esa guerra que culmina en el bautismo de Michael como nuevo Don eliminando a sus enemigos, nace porque Vito Corleone no quería compartir con las otras familias, los jueces y políticos que tenía manipulados.

El padrino puede ser vista como un curso sobre el manejo del poder, con lecciones concretas y de rápida aplicación (nunca dejes que alguien de afuera de la familia sepa en qué estás pensando, aquel que venga con la propuesta de negociar es el traidor). Los protagonistas son criminales, responsables de algunos de los actos inexcusables y violentos.

Los personajes son criminales a la luz de la legalidad, viven bajo un estricto código ético particular, una moralidad alternativa que se presenta como más justa que la que rige a la sociedad. Este código moral propio, que se refuerza todo el tiempo -cuando Don Corleone se niega a traficar drogas o exige a su hijo Sonny que se ocupe de su familia- es otra de las lecciones que nuestros políticos parecen haber aprendido del film.

Temas

En El padrino hay un tema principal: la familia. En cuanto a familia de sangre, una a la que proteger y en cuanto a familia de Mafia, una estructura patriarcal donde el poder se traspasa de padres a hijos, y donde la mujer solo tiene el papel de madre. La familia es intocable. Cuando Vito sufre un intento de asesinato, cuando el marido de Connie le pega o incluso en la secuencia inicial, cuando se presentan esas dos vertientes de los Corleone: familia y Mafia. Vito Corleone es un hombre de dos facetas: es el capo de una familia influyente dentro de la Mafia y es un padre de familia que lo da todo por sus hijos.

Junto a la familia, el tema del sueño americano está presente. Desde el minuto uno, el monólogo pronunciado por Bonasera ya plasma ese tema: Creo en América. América hizo mi fortuna. Él emigró a Estados Unidos y se lo debe todo a ese país. Acude a Vito Corleone porque su hija recibió una brutal paliza al resistirse ante una violación. Su hija fue criada como una americana más, pero le inculcó el valor del honor. Bonasera buscó justicia para su hija, en busca de esa defensa del honor.

Pero los agresores quedaron en libertad y en ese momento se dio cuenta de que el sistema no era tan ideal como pensaba. Le ha fallado protegiendo el honor de su familia, y por ello toma la justicia por su mano acudiendo a Corleone. El padrino retrata, en contraposición a esto, el declive y la desmitificación del sueño americano. Coppola hace un retrato sobre la evolución de una familia mafiosa a lo largo de las décadas. Es una reflexión sobre el poder, la corrupción y las contradicciones de la cultura italoamericana.

“Se alterna plano contra plano, hasta que Vito se levanta de la silla y se coloca justo al lado de Michael, creando una composición que hace ver al espectador que Michael será el sucesor de su padre. No hablan cara a cara, pero sí da la sensación de que sus rostros están enfrentados”

El paso del poder

Otros temas presentes son el paso de las generaciones, la violencia, la venganza, el honor, el poder, la ambición, la manipulación y el destino. Michael se negaba a entrar en el negocio familiar y acaba convirtiéndose en el sucesor de su padre. Hay un plano que ilustra el paso del poder de Vito a Michael, y es uno que sale en la última parte de la película. Se trata de la última conversación que estos dos personajes mantienen antes de la muerte de Vito, que sucederá justo después. Se alterna plano contra plano, hasta que Vito se levanta de la silla y se coloca justo al lado de Michael, creando una composición que hace ver al espectador que Michael será el sucesor de su padre. No hablan cara a cara, pero sí da la sensación de que sus rostros están enfrentados.

En esta misma imagen, el poder se transfiere del uno al otro por la disposición de las miradas y los gestos. Justo en ese plano es cuando Vito le dice a Michael: Yo nunca quise que fueras tú, lo que hace reforzar esa idea del destino. En esa conversación Vito deja claro que él quería que su hijo estuviera alejado de la mafia y que fuera gobernador o senador. El rostro de Vito está en penumbra, como si contemplara el pasado, y el rostro de Michael está iluminado, como si estuviera visualizando el futuro que su padre le deja.

El padrino es una obra de arte. El montaje logra despertar emociones y dotar a la película de ritmo y equilibrio. Nada ocurre por casualidad, todo tiene un por qué: las sombras, las luces, los encuadres, los movimientos de cámara, la entrada y la salida de la música. La evolución de Michael Corleone y su caída hacia el mal hace que, junto al resto de elementos, El padrino se convierta en una de las mejores películas de la historia del cine. Porque es imposible olvidar su trágico destino, y del de todos que lo rodean.