martes, junio 25, 2024
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Las reformas sociales y el empresariado+

En el encuentro entre el presidente Gustavo Petro y el Consejo Nacional Gremial se avanzó poco o nada. En el fondo existe una discusión estructural entre capital y trabajo. Mientras el Ejecutivo insiste en los proyectos de reforma, el empresariado les hace oposición

Luis Fernando Rivera

El Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, documento que proyecta el futuro del país como “potencia mundial de la vida”, tiene cinco pilares que son: Ordenamiento del territorio alrededor del agua y justicia ambiental; Seguridad humana y justicia social; Derecho humano a la alimentación; Transformación productiva, internalización y acción climática; y Convergencia regional.

Para que el plan tenga éxito es necesario lograr la Paz Total integral, identificar y priorizar los sectores sociales beneficiados con los cambios, la estabilidad macroeconómica, un enfoque intersectorial y adelantar verdaderas reformas para el cambio necesarias e inaplazables como la reforma agraria integral, la reforma laboral, al sistema de salud y pensional, y de la educación.

Sin embargo, para su implementación se pone de manifiesto la contradicción fundamental del modo de producción capitalista entre el capital y el trabajo.

Planteamiento desorientador

El capital, por medio del empresariado, ha salido a confrontar los proyectos de las reformas sociales presentados y por presentar al Congreso. Han recurrido a todos los medios de comunicación de su propiedad, a los analistas, columnistas y comentaristas a su servicio, a la vez que cuentan con una estructura del Estado, una normatividad y una ideología dominante, construida para defender sus privilegios y evitar cualquier proceso que limite o cuestione sus intereses. Además, están apoyados en los partidos políticos tradicionales que vienen frenando las discusiones democráticas en el parlamento.

El empresariado, principal grupo de poder organizado, por medio de diferentes gremios sectoriales que defienden los intereses del capital, ha salido a presentar un discurso cuestionando los proyectos del Gobierno que ponen de manifiesto su resistencia al cambio con argumentos engañosos, sin una clara sustentación y a veces mentirosos.

El principal planteamiento desorientador es que el empresariado produce desarrollo, crea riqueza y da el empleo (el trabajo), y que todo lo hacen pensando en el bienestar del pueblo colombiano, en la defensa de la naturaleza y el medio ambiente.

Baja productividad del trabajo

El panorama de la situación económica y social del país, especialmente manifestada en los altos niveles de desempleo, de informalidad y precariedad del empleo y los indicadores de pobreza, marginamiento e inequidad, ponen de manifiesto la irracionalidad de la sociedad capitalista y de su gran potencial humano, económico y natural, cuando más de la mitad de la población económicamente activa definida por el DANE (23.1 millones de personas), solo 9.88 millones son trabajadores formales; 9.87 millones informales, y 2.45 millones desempleados. Así la tasa de desempleo al mes de julio fue del 9,6% y una tasa de informalidad laboral del 56,4%.

La anterior situación explica la mediocre tasa de crecimiento del PIB sostenida en las últimas décadas y que en el primer semestre de este año solo llegó al 1,7% y el por qué crece permanentemente el rebusque, la aparición de los domiciliarios que según Fedesarrollo llega a más de 120 mil en solo dos empresas Rappi y Didi. También esta irracionalidad se manifiesta en la baja productividad del trabajo.

Después del estallido social que generó cientos de desaparecidos, muertos y mutilados, se hizo común el preguntarnos “¿Quien dio la Orden?”. Ahora podemos reformular el cuestionamiento: ¿quiénes son los responsables del bajo crecimiento económico, del desempleo y de la informalidad, del empleo precario, de la pobreza, la inequidad y el marginamiento, de la baja productividad del trabajo, la desindustrialización del país, y el no haber logrado una reforma agraria integral sin trampa, como siempre ha sucedido desde los años treinta del siglo pasado y conservar el intercambio comercial desigual con el capital transnacional que hoy ha penetrado la economía colombiana, tanto en las ciudades como en el campo?

La reunión con el Consejo Gremial

El presidente Gustavo Petro en su llamado a un acuerdo nacional para la implementación del Plan Nacional de Desarrollo y adelantar las reformas económicas y sociales, recientemente tuvo una reunión con el Consejo Gremial Nacional que reúne los principales gremios del empresariado colombiano.

Del encuentro no se logró ningún acuerdo, solo se llegaron a compromisos en adelantar algunas mesas de trabajo para discutir los proyectos de reformas.

El no lograr avances en las conversaciones y lograr acuerdos se debe a que el empresariado sostiene que son ellos los grandes empleadores, los que más aportan al PIB y al presupuesto nacional a través de los altos impuestos que pagan.

Por lo tanto, dicen, hay que tenerlos en cuenta para la construcción de las reformas sobre la tesis de construir sobre lo construido que ha dado tan buenos resultados y que son ejemplo a nivel internacional.

Un estudio sacado de la manga

La conclusión es que los altos costos laborales son los generadores del desempleo y los proyectos presentados no solo no producen empleo, sino que destruyen fuentes de trabajo.

Citan permanentemente el estudio del Banco de la República, donde se critica la reforma laboral porque significaría la pérdida de más de 450 mil empleos. Pero solo ellos conocen el documento en mención, que fue entre otras cosas, cuestionado con vehemencia por el sindicato del banco.

El proyecto de reforma laboral no solo crea condiciones favorables para generar empleos formales, cumplir con compromisos internacionales con la Organización Internacional para el Trabajo, OIT, defender el trabajo formal que es el que ha perdido derechos conquistados con su lucha,  favorecer el desarrollo del movimiento sindical diezmado por una política antisindical de los anteriores gobiernos, que han concluido que el movimiento sindical es el responsable de la informalidad y del desempleo por sus altas pretensiones.

Que el empresariado este en oposición a las reformas, es un buen síntoma para definir estos proyectos como cambios estructurales para la sociedad colombiana.

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