“La literatura es libre y no hay que encasillarla”

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María Paz Guerrero

VOZ habló con la escritora bogotana María Paz Guerrero sobre el tercer poemario de su carrera, el papel de la literatura hecha por mujeres y el buen momento que atraviesa la poesía escrita por la juventud colombiana

Jorge Andrés Garavito Cárdenas

¿Una piedra es cuántas vidas? Entro al libro como a un cuerpo femenino, ajeno, que no controlo pero que exploro en primera persona. En una primera persona plural. Nos, pronombre personal tónico de primera persona. Entro a un cuerpo que muta en las cosas y los animales que ve, y que se reconoce enfermo. Entonces soy yo, sin poder controlarlo, el que se enferma y el que escucha alrededor música popular, seguramente desde un radio. Es un libro que te hace escuchar lo que sonaba mientras era escrito. Entras en la mirada de un cuerpo ajeno al tuyo y no puedes controlarlo. Solo la mirada de la ansiedad del que actualiza el feed de las redes sociales. Ahora eres un cuerpo que opina sobre el mundo, piensa en alguna mudanza y se siente encerrado. Lengua rosa fuera, gata ciega es un libro publicado por Himpar editores en el año 2021 y escrito por María Paz Guerrero, una bogotana que se ha dedicado a la literatura, desde estudiarla, enseñarla y crearla. Ya antes nos llamó la atención con su Dios también es una perra, y ahora con este juego tan particular, donde la poesía no está puesta como cantos individuales, sino como exploración de un cuerpo ajeno. No es un libro del que tomes poemas separados, sino que lees de un solo golpe, dejándote llevar por este cuerpo.

Iniciamos invitados por un pronombre personal tónico de primera persona: somos nosotros los que rascamos la pantalla del celular como al lomo de un gato. Acostados, curvando la espalda, y peleamos desde ahí y durante los otros poemas con el querer hacer, mientras suena la música de fondo, como una cotidianidad del encierro. Hablamos de la gata en tercera persona, pero como si nos viéramos en ella

“Su vida transcurre entre un darse y el anzuelo entre la grafía y el aire

entre el golpe y la lección

entre el movimiento y la mandíbula

entre la lentitud fricativa y el caminar volitivo entre perpendiculares y paralelepípedos

mundo rugoso de golpe sostenido labiodental mundo vocal concreto oclusivo

pero no puedes huir

me voy pa la luna en un chu chu tren»

Su vida transcurre, pero no puedes huir. El su es el yo y es la gata. Es una gata ciega que siente el mundo como la aglutinación de cosas en piedras puestas para que ella se estrelle. Piedras dentro de la boca como palabras, que como nueces crecen, se riegan y se vuelven escombros. Y como nueces, se forman tumores, recuerdos femeninos escondiéndose de la mirada masculina para lavar la ropa. Quistes que dan miedo, pero piden calma, naturalidad. Lengua quiste gutural, no hablar de la edad, ni del camino al túnel.

Leer Lengua rosa afuera, gata ciega es rascar el feed, encorvarse, desnudarse, sacarse radiografías, pensar en el cuerpo mientras suena Simón Diaz o Lavoe. Trastear todas estas células, conocer loras que hacen flojos chistes anticastristas. Entonces somos loras como antes gatas, y luego una garganta y de nuevo gatas y tal vez vacas. Y querer una tierra porque nuez rosa como quistes, y porque nuez y tierra son piedra, roca plutónica. Entonces ser parcela y cabra en la parcela. Amar y pelear, y sopas de murciélagos que nos encierran. No querer enloquecer. Inventarnos lugares como un annapurna pero con una sola ene. Y la ansiedad que te retiene el aliento y entonces no puedes dormir. El libro termina en una apnea directa, rápida, rabiosa y grosera, aunque ya veníamos bruxando, reconociendo que hoy todos escriben, pero no todos están defendiendo la tierra, anapurna.

Invoqué a María Paz por una reunión de Google meet. Ambos en la comodidad de nuestros cuartos, aunque a una distancia oceánica (ella está haciendo un doctorado en España). Hablamos mucho, del saqueo a mi librería y mi silencio triste, de sus anteriores publicaciones, de una entrevista reciente que le habían hecho donde ella hablaba de la poesía femenina colombiana actual, y el miedo a que eso llevara a alguna confusión y la creyeran vocera o algo parecido. Del buen momento para la poesía joven colombiana y de su libro. A continuación, les traigo mi intento por sintetizar esa conversación sobre un hermoso libro de poesía sin precedente en Colombia.

Música y literatura

¿Por qué se llama así la obra?

-Porque el libro tiene una protagonista, la gata ciega que, además, saca la lengua de color rosa, se despereza, se echa en el suelo, espera a que le den carnita picada. El título, además, pretende romper con el orden del lenguaje. Se trata de mi tercer poemario, ya que el primero se llama Dios también es una perra (2018) y el segundo Los analfabetas (2020) que inaugura la colección de poesía de la editorial Himpar.

La voz de tu libro se nombra desde un plural singular: hablas de un yo en plural. Es maravilloso cómo se cuela la música que, imaginamos, sonaba mientras estabas componiendo esta obra. ¿Escogiste ese soundtrack?

-Mientras escribía sonaban vinilos de Héctor Lavoe, luego escogí canciones específicas como Zúmbale de Henry Fiol, Llorarás de Óscar de León y las del cantautor venezolano Simón Díaz.

¿Qué tanta relación incluyes conscientemente entre la música y tu escritura?

-Mientras escribía los poemas se coló Héctor Lavoe, es decir que empecé a interesarme por el alale lalale del cantante como una forma de lenguaje sonoro. Luego quise sacar fragmentos de canciones y ubicarlos dentro del poema, a manera de montaje o, incluso, tejiéndolos en lugares específicos.

¿Esa relación se fue dando en el proceso o toda fue escogida con anterioridad? 

-Se fue dando en el proceso y fue creciendo: hay poemas, al final del poemario cuyo final es solo la letra de la canción, como si esta letra tuviera la capacidad de invadir o comerse el texto poético.

Silogismos que fijan el mundo

¿Es un libro femenino? ¿Qué tanto te preocupa lo femenino?

-Hay muchos elementos femeninos en este libro, sí: la protagonista es una hembra, una gata ciega. A mí me interesa lo femenino en la medida en que es algo que atraviesa mi experiencia, como también la desigualdad o los cambios radicales en la temperatura.

¿Qué opinas del feminismo? ¿Qué opinas sobre la literatura escrita por mujeres?

-Opino que el feminismo es necesario y que hay que interesarse en la literatura escrita por mujeres porque ha habido una manera de leer esta literatura encasillando su estética en estereotipos.

¿Cuál es el mensaje a los escritores hombres?

-Me gustaría que los escritores lean los textos sin prejuicios. ¿Es posible renovar las interpretaciones que encasillan a los autores? Al poeta Arthur Rimbaud siempre se le catalogó como poeta simbolista, ¿es posible pensar su poesía como un lenguaje de la intensidad? Todo poema escrito por una mujer que hable del dolor es considerado como visceral. Porque se tiene la idea de que toda emoción es intensa e irracional. Y así se van creando los silogismos que fijan el mundo.

Presente violento

La literatura actual ha puesto un foco sobre la realidad, opinando y buscando incidir en ella. ¿Crees que está bien o la literatura debería mantenerse al margen de esas discusiones?

-Yo creo que la literatura es libre y que no hay que encasillarla en un deber ser.  Creo, eso sí, en su dimensión política. No es necesario ser referencial o realista para que haya una crítica. Es posible hablar del vacío y del silencio del lenguaje y estar, así, taladrando las estructuras de poder.

La literatura colombiana, sobre todo la poesía contemporánea, ha estado muy pendiente del presente. Tu libro también se pregunta sobre esto. ¿Cómo tu libro, y tu obra en general habla sobre su presente?

-A veces me interesa que se filtre el presente, a manera de montaje, en lo que estoy escribiendo. Es un ejercicio documental, una manera de rastrear con una antena de radio las voces que suenan en la calle, en los medios de comunicación, en las reuniones, de manera no lineal. Ese mapeo sonoro que no tiene una intención totalizante suele captar fragmentos de múltiples violencias. Nuestro presente en Colombia ha sido muy violento. Lo fundamental es el vacío que hay entre las voces capturadas.

No es un libro fácil de leer. Exiges al lector asumir un viaje con control al cuerpo de la voz poética: conocer sus ansiedades, enfermedades, preocupaciones. Sus viajes, porque es un libro que viaja también. Cuéntanos ¿Cuál crees que es el lector ideal de este libro?

-El libro tiene dos partes y cada parte está dividida por poemas que, en su conjunto, configuran un todo. Pero es un todo que no tiene una hilación causal. Me gustaría que fuera un lector que leyera en voz alta todo el primer poema del libro, creo que leído así permite experimentar que su sentido se configura a partir de las recurrencias, los juegos sonoros, de la polifonía que se va diseminando en el espacio textual. La manera de configurar el orden es sonoro y es por repetición. No es causal. Y eso aún es raro hoy.

Abrazar, cuidar, querer

En tu libro el cuerpo se pregunta por si mismo, y exploras la enfermedad en él ¿es una pregunta común en tu obra? ¿Tiene algún significado particular preguntarse por el cuerpo enfermo?

-Supongo que detrás del cuerpo enfermo hay un estupor por la manera como la vida se va disminuyendo antes de la muerte y por cómo esto desencadena una serie de cambios: la multiplicación de los órganos, las aperturas de lo informe. La anormalidad que permite la enfermedad me lleva a entrever un espacio de potencia de la vida, es decir a verla en su plenitud.

Todos, inevitablemente pensamos en la muerte. ¿Cómo abordas este tema desde tu obra?

-En el segundo poema del libreo, que se llama «apnea», lo abordo como si fuera un nacimiento.

Si existiera la vida después de la muerte ¿Tienes claro qué te gustaría ser?

-Un cuerpo sin órganos.

Si fueras al infierno y el diablo te concediera una gracia, ¿qué le pedirías?

-Poder dormir bien.

Bueno, y si fuera un caso de vivir el infierno en vida, no sé, que estallara la guerra atómica mañana y tú lo supieras ¿qué harías hoy?

Abrazar, cuidar, querer.

Preguntas rápidas

¿Por qué seguir haciendo literatura (para qué)?

-Para potenciar el deseo.

¿Piensas en vivir de la literatura o para la literatura?

-Para la literatura.

¿Qué significa el amor en tu obra?

-Una cantidad de animales: unas perras, una gata ciega, una lora, una cabra, unos burros.

¿Has roto un espejo?

-No.

¿Has robado algo alguna vez?

-Un libro en una librería de París para poder decir que sí robé un libro en París.

¿Qué es el cielo?

-Un amigo poeta me enseñó que es El jardín de las delicias de El Bosco, con su infierno incluido y las naveces espaciales del purgatorio.

¿Qué es el infierno?

-Una masacre.

¿Qué es el uribismo?

-Algo que hay que estudiar

¿Qué es el petrismo?

-Algo que hay que estudiar.

¿Qué es poesía y vale la pena seguir haciéndola?  

-La poesía es infinita, creo, no se acaba.

¿Qué opinas de la guerra y de la paz?

-Opino que hay que trabajar con toda la furia por la paz.

¿Crees en la crisis climática?

-Es que no es un asunto de creencia.

¿Haces algo por ella?

-Pensar en mis prácticas de consumo.

¿En tu obra se habla de eso, o lo harás?

-¿No lo encontraste en Lengua rosa afuera, gata ciega?

¿Eres del bando del libro impreso o del digital?

-No creo en bandos.

¿No consideras cruel talar árboles para hacer libros?

-Es cruel, sí. Pero se puede pensar un modo sostenible de producción.

¿Qué animal te gustaría ser si no fueras humana?

-Por ahora, una medusa.

Siendo ese animal, ¿qué pensarías de los humanos?

-Husmeo, corro, grazno, aleteo.

¿Has visto a la policía golpeando y asesinando?

-En videos que circulan.

¿Qué crees que pasará con el nuevo gobierno en Colombia?

Un apaciguamiento.

¿Qué papel crees que puede jugar la poesía en esta nueva Colombia?

-El papel de potenciar el deseo.

¿Cómo es tu rutina creativa?

-En este momento estoy haciendo un doctorado así que toda mi energía está puesta en eso. En los períodos en que dicto clase, escribo durante las vacaciones.

¿Desde hace cuánto escribes?

-Desde los nueve años.

¿Eres mística, religiosa o perteneces a la masonería?

-No logro hacer parte de una sola cosa.

¿La literatura es una profesión o un ocio?

-No sé cómo pensar en términos de profesión que se divide del ocio.

¿Cuál es tu autor vivo, colombiano, que recomendarías?

-Fátima Vélez.

¿Por qué se ha despertado de nuevo un interés juvenil por la literatura? ¿Cuándo se había enterrado ese interés?

-Yo veo a los jóvenes sorprendidos con el lenguaje, con muchas ganas de acercarse a él pero desde su propia orilla. Quieren hacer su propio mundo. No le comen cuento a los mayores. Nada. Pero nada.

¿Por qué crees que han aparecido tantas editoriales independientes en Colombia, todas con ideas tan variadas sobre el quehacer literario?

-Era un terreno fértil. Hay voces muy poderosas y hay editores que aman su profesión, también hay editores que escriben y publican en sus editoriales su obra. Tenemos que seguir trabajando para que haya más lectores, para que el fenómeno crezca, para que la gente quiera leer literatura colombiana editada por las independientes. Trabajemos para que la gente quiera leer.

¿Qué influencia tuvo en tu obra haber trabajado con Himpar editores?

-Tener un equipo con el que puedes dialogar sobre el texto, se trata de un trabajo horizontal y creativo.

¿Cómo la conociste?

-En las librerías de Bogotá, mirando libros. Luego los amigos me hablaron de los integrantes de la editorial.

Por favor, y a modo de despedida ¿qué consejo le darías a los y las jóvenes escritoras que leen tu libro?

-Que sigan siendo gatas ciegas.