miércoles, mayo 22, 2024
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Es urgente la reindustrialización

Para el país es importante retomar la ruta de la industria, sector líder en la economía por la utilización intensiva de mano de obra, venida a menos a causa del modelo neoliberal, la implementación del libre comercio, la competencia desleal y el contrabando

Iván Posada Pedraza

Una premisa para el desarrollo de un país es la industrialización, que es la capacidad de producir los bienes de capital, con los cuales, a su vez, se elaboran los bienes de consumo que una sociedad requiere.

La diferencia entre países industrializados y los que no lo están, radica en que los primeros adquirieron el conocimiento y la tecnología para producir estos bienes de capital. Entre tanto, los segundos, donde abundan los recursos naturales y las materias primas, han quedado limitados a exportarlos a las naciones industrializadas donde se transforman incorporándoles el valor agregado.

Por ejemplo, el crudo que se extrae del subsuelo colombiano se exporta tal cual y su transformación en combustibles y demás derivados se realiza en los países que poseen la tecnología para este proceso. En las refinerías de Cartagena y Barrancabermeja se procesa crudo y se produce parte de la gasolina para el consumo interno, el faltante se importa, lo que explica en parte, el alto costo de este combustible para el consumidor final.

La reindustrialización que le propone el Pacto Histórico al país está sustentada básicamente en los siguientes ítems: Sustitución de importaciones, repotenciar el sector industrial, agroindustrial, turismo y la transición energética justa.

Sustitución de importaciones

Algunos sectores tienen posibilidades de retomar la producción nacional, entre ellos el textil que hoy día, con el grado de globalización, no pudo competir con las importaciones de China, India y Estados Unidos.

La Compañía Colombiana de Tejidos, Coltjer, empresa emblemática del sector, ocupaba y generaba mano de obra, pero debido a los tratados de libre comercio, la competencia y el contrabando tuvo que cerrar en 2021. Colombia en este sector tiene ventajas en calidad de telas, diseño y confección, y por supuesto, mano de obra experta y calificada.

Sector industrial

En la industria pesada, automotriz, tecnología de punta, etc., no existen las condiciones para su producción interna, debido a las abismales diferencias con las potencias industrializadas en cuanto al conocimiento, tecnología, costos, etc.

Una primera condición para lograrlo es incrementar la productividad, base para ser competitivos tanto en el mercado interno como en el exterior para exportar a futuro.

El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, Mincomercio, acaba de suscribir un acuerdo con la empresa Airbus para producir en Colombia componentes para aviones, estrategia correcta para incorporar al país en la cadena de producción mundial.

Los recursos provendrían de la inversión extranjera para transformar la industria nacional de tal forma que sea competitiva. Otro uso de esta inversión seria en la transferencia de la tecnología, es decir, capacitar la mano de obra colombiana para que se apropie del conocimiento necesario para realizar todo el proceso productivo en el país.

Por ejemplo, en la minería, tener la capacidad de extraer el mineral y transformarlo en diversos componentes, repuestos, etc. Al tener el control sobre todo el proceso se va a utilizar mano de obra en forma intensiva, así se genera empleo de calidad. La pequeña y mediana empresa se pueden insertar en esta cadena con mano de obra, insumos, materia prima, etc., una estrategia para reducir la alta informalidad en el país.

Sector agroindustrial

El proyecto en el sector agroindustrial está sustentado en la introducción de la tecnología para elevar sustancialmente la productividad en este atrasado sector, de tal forma que se puedan producir en el país los alimentos que se hoy se importan en grandes cantidades (13,8 millones de toneladas al año), el 18,6 por ciento del total de alimentos consumidos¹.

La premisa para lograr este objetivo es la compra de tierra para adjudicarla en diversas formas asociativas como cooperativas, economía social, etc.; formalizar la propiedad de quienes cultivan la tierra sin poseer título cierto sobre ella.

A propósito del maíz, el 95 por ciento que se consume en el país se importa de Estados Unidos, Inglaterra y Panamá². Estas importaciones tienden a incrementarse ya que aumenta la demanda en tanto la producción nacional permanece estancada.

Los cálculos indican que para suplir esta importación habría que dedicar unos dos millones de hectáreas de tierra a este cultivo, que generarían 1.200.000 puestos de trabajo entre directos e indirectos. El tema grueso es poder producirlo en el país a menor costo que el importado, todo un reto por el tema de la productividad, maquinaria, abonos, fertilizantes que también son –en su mayoría– importados. Si este esquema se replica para los diferentes alimentos que hoy se importan, estaríamos alcanzando la soberanía alimentaria. El ministro de Comercio Germán Umaña Mendoza dice que “la comida de la gente está primero que cualquier negociación internacional”³.

Transición energética justa

La transición energética justa tiene como objetivo sustituir el modelo extractivista de recursos fósiles por las energías limpias que brinda la misma naturaleza, el sol y el viento (solar y eólica), y ambientalmente sostenible, es decir, que su uso no impacte con gases contaminantes la atmosfera terrestre (quema de combustibles); no contamine las fuentes hídricas (fracking y minería); y sobre todo, no afecta la salud de la comunidad en general (minería a cielo abierto).

El Ministerio de Minas y Energía está próximo a publicar los primeros resultados de los diálogos sociales para la construcción de la hoja de ruta de la transición energética, cuya matriz eléctrica será en su mayoría de energías renovables, el actual diagnóstico minero energético y la planeación energética hacia el 2050.

El turismo

Otra fuente de recursos que podrían reemplazar los provenientes del sector minero-energético es el turismo, sector sobre el cual el gobierno del cambio tiene grandes expectativas de crecimiento.

Mincomercio tiene proyectado al finalizar este cuatrienio, llegar a 7,5 millones de turistas, es decir, duplicar esta cifra con respecto a 2022. La otra apuesta es fortalecer el turismo interno para lo cual se requiere crear las condiciones de seguridad en cuanto al orden público, parte de la Paz Total, política estratégica de la actual administración.

1 SAC, Federación de Agricultores de Colombia
2 https://blog.legis.com.co/comercio-exterior/importaciones-de-maiz-en-colombia
3 Revista Semana edición 2144
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