lunes, abril 15, 2024
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El poder del Mínimo bajo acecho

La inflación de los alimentos bajó, incluso, algunos como los huevos disminuyeron su precio. Mantenerlos bajos impactará positivamente el bolsillo de millones de familias

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino

Cuando el presidente de la República decretó el Salario Mínimo para 2024, el 30 de diciembre de 2023, previó un crecimiento del salario real. Con base en estadísticas del momento, pronosticó: “En el año entrante creemos que la inflación va a bajar aún más. Ojalá se ubique en 6 – 5 puntos, ese es el objetivo, y aquí estamos aumentando el Salario Mínimo en cerca de 12%, un poquito más de 12%”.

A esto se sumaban los datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, que evidenciaban que en 2022 el costo de los alimentos se había incrementado en 27,96%; y entre enero y noviembre de 2023 solo había subido 5,01%.

Para inicios de 2024, la tendencia se mantiene en unos alimentos, aunque en otros no, lo que podría afectar los puntos porcentuales incrementados en el Mínimo, sobre todo, en los hogares de menores ingresos.

Para conocer una experiencia en este sentido, VOZ habló con Adiela Alonso, trabajadora doméstica de Ibagué, quien vive en una casa en arriendo con siete familiares. Y, aunque varios de ellos aportan para sostener económicamente el hogar, dice verse “alcanzada” todos los meses.

El sube y baja en los precios

Por su labor devenga el Mínimo, es decir, 1.300.000 pesos mensuales con todas las prestaciones de ley. Merca semanalmente en pequeñas tiendas de barrio, en lo que gasta alrededor de 200 mil pesos y compra arroz, aceite, granos, azúcar, panela, café, papel higiénico, huevos y otros productos de aseo.

Sus hijos y su esposo aportan las carnes, las verduras y las frutas, que, según el DANE a través del Sistema de Información de Precios y Abastecimiento del Sector Agropecuario, Sipsa, en las dos primeras semanas de febrero tienen altibajos en su comportamiento.

Por un lado, aumentaron los precios de las frutas y los tubérculos, mientras se redujeron otros: “Cayeron los precios mayoristas de las verduras, especialmente de la cebolla cabezona blanca, el pepino cohombro, la zanahoria, la lechuga Batavia, la coliflor, el apio, la remolacha, la ahuyama, el frijol verde Cargamanto, el brócoli y la espinaca”.

En cambio, subieron los precios de las frutas, debido al comportamiento del lulo, la granadilla, las manzanas roja y verde importadas, la uva Isabela y la curuba. El lulo por la reducción de la oferta en departamentos donde el clima está afectando su calidad.

Y El Niño ahí…

Justamente es este ítem, el clima, el que fue analizado en el Periódico de la Universidad Nacional donde se argumenta que, aunque actualmente no hay desabastecimiento, la falta de lluvias sí podrían elevar la inflación de los alimentos en un promedio del 3,9% con una mayor afectación en los cultivos de arroz, plátano, caña de azúcar y papa.

Si bien inicialmente estos costos impactan en la producción, en el mediano plazo pueden alcanzar al consumidor final cuando las sequías, inundaciones en cultivos y vías afecten el transporte.

A su vez, Cristian David Murcia, magíster en Seguridad Alimentaria y Nutricional de esta universidad, explica que las sequías afectan los precios de los insumos, lo que provoca incrementos en los de los alimentos, aunque imperceptibles en el primer mes del año.

“El uso de los insumos o los fertilizantes se hace en mayor cantidad o incluso no tienen el efecto esperado, porque se necesita de la lluvia para que la tierra absorba los nutrientes necesarios”, agrega Murcia para significar que se requerirán más insumos, en consecuencia, más costos de producción.

Doña Adiela Alonso comenta que en enero estuvo barato el arroz, aunque ya volvió a subir; lo mismo sucedió con los huevos, pero no aumentó al precio del año pasado: “El aceite bajó mucho, lo estaba comprando a 12 mil o 13 mil el litro, y bajó a ocho mil pesos. También ha bajado la papa, la estaba comprando a $1.500, ahorita la compré a 900 pesos, aunque hay otros barrios donde está más cara”.

Entre los productos que no bajan está la leche, las carnes y los embutidos, lo que afecta la alimentación del hogar de doña Adiela. Ella ha sido testigo de cómo productos de primera necesidad como las cosas de aseo también disminuyeron su precio, lo que la impacta de manera positiva.

Suben los servicios

Esta trabajadora y tres familiares más pagan un arriendo de 560 mil pesos mensuales, por una casa estrato dos de cuatro habitaciones, en la que el incremento de los servicios públicos los golpea fuertemente.

En energía pagó 99 mil pesos en enero, en lo que ve un gran incremento porque el pasado año cancelaba una factura de 75 mil: “El gas también subió harto, pagábamos 40 mil y quedó en casi 70 mil pesos, subieron las tarifas porque nosotros consumimos lo mismo. Es una casa ventilada por lo que no prendemos ventilador; hay televisor, pero casi no vemos televisión; los electrodomésticos que siempre hemos tenido son la nevera, la lavadora, la licuadora, lo normal… De internet pagamos 90 mil pesos”.

La subida en los precios de servicios públicos es latente por el riesgo de que el fenómeno climatológico afecte la producción de energía. Por esto, desde el pasado año, la Comisión de Regulación de Energía y Gas, CREG, ha tomado medidas.

Adiela Alonso comenta que está acostumbrada a recorrer pequeños supermercados tratando de encontrar los precios más bajos, y ha encontrado que en algunos no bajan los precios, además, que hay intermediarios que tampoco los reducen.

El precio del diésel

Cada quincena, esta trabajadora debe apartar lo que gastará en el transporte a donde labora y el regreso a su hogar: $5.400 diarios: “En un mes son 162 mil pesos”. Justo lo que se decretó con al Mínimo en auxilio de transporte.

Y es este ítem el que desde hace meses se está estudiando para incrementar el precio del diésel, sin impactar abruptamente los precios de los alimentos y la inflación, pues se tiene proyectado subir $8.000 de manera gradual desde finales del primer trimestre.

En consecuencia, hay una mesa que busca fórmulas en la que participan representantes de la cartera de Hacienda, otros ministerios y los gremios económicos.

“…los hogares de ingresos bajos o pobres se mueven más en transporte público que funciona con diésel, por lo que hay que tener cuidado. Efectivamente, los hogares pobres fueron los que recuperaron más poder de compra en 2023”, dijo el ministro de Hacienda Ricardo Bonilla en una entrevista con la revista Semana.

La señora Adiela concluye que puede vivir con el mínimo solamente porque entre varios sostienen el hogar. “Además, hay que tener en cuenta imprevistos, útiles escolares que en estos meses suben, o la ropa que cada año sube, y ¿si alguno se enferma?”.

Ese poder de compra, que señala el ministro Bonilla, es el que podría verse afectado negativamente si no se aplican las medidas necesarias, para que los salarios de más de dos millones de nacionales no se vean afectados.

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