martes, abril 23, 2024
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Ecos del revolcón ministerial

En alocución para cadena nacional, el presidente Gustavo Petro anunció la salida de las ministras María Isabel Urrutia (Deportes) y Patricia Ariza (Cultura), y la de Alejandro Gaviria (Educación). VOZ consultó varias voces para analizar este primer remezón en el gabinete ministerial

Óscar Sotelo Ortiz
@oscarsopos

Dos semanas después de presentada la reforma a la salud, el Gobierno nacional ha anunciado la salida de tres altos funcionarios del gabinete ministerial. Se trata del ahora exministro de Educación, Alejandro Gaviria, y de María Isabel Urrutia y Patricia Ariza, jefas de las carteras de Deporte y Cultura.

Si bien el relevo de las dos mujeres del gabinete ministerial responde a decisiones que al cierre de esta edición no son del todo claras, no se puede decir lo mismo para el caso de Alejandro Gaviria. Las permanentes críticas a la reforma a la salud y la responsabilidad en la filtración a la prensa de un documento donde éste y otros tres altos funcionarios del Gobierno nacional planteaban reparos fiscales al proyecto de ley reformista, fueron las razones de su salida.

En la breve alocución, que tuvo la presencia física de todo el gabinete, el presidente Gustavo Petro insistió en que “las reformas necesitan debate en la sociedad, consenso en el Gobierno y después de aprobadas por el Congreso y la sociedad misma, necesitan mucha determinación para aplicarlas. El Gobierno del cambio no va a renunciar a reformar para mejorar”.

Discrecionalidad presidencial

Frente al recambio no hay que generalizar, advierte el representante a la Cámara por la Unión Patriótica, Gabriel Becerra: “Es evidente que frente al exministro Gaviria hay una diferenciación con el contenido y el enfoque que tiene el ejecutivo a propósito de la reforma a la salud. Petro ha pedido que exista coherencia y que se cierren filas alrededor de los pilares básicos del proyecto”.

Lo mismo piensa Claudia Flórez, secretaria general del Partido Comunista: “Hay un acto de deslealtad, no a Petro, sino al programa del Pacto Histórico que ganó en las pasadas elecciones. Filtrar solo las opiniones y las críticas, pero no lo que fue el debate y el consenso que está consignado en la reforma a la salud presentada, producen un corto circuito que se debe corregir para garantizar el éxito de las reformas sociales que el país necesita”.

De igual forma, los dos dirigentes del Pacto Histórico argumentan que la decisión presidencial de relevar a la jefa de la cartera de Deporte, pero en especial, a la ministra de Cultura Patricia Ariza, les tomó por sorpresa.

“Si bien respetamos la discrecionalidad que otorga el fuero presidencial, no compartimos la decisión. La maestra Patricia Ariza ha dicho que no va a ser oposición. Ella logró instaurar una lógica diferente que esperamos se conserve. Resaltamos su reivindicación por la cultura popular de ese país que durante tanto tiempo se ha ocultado e invisibilizado, y que hoy empieza a tener un protagonismo en el reconocimiento de las múltiples expresiones culturales”, anota Claudia.

Por su parte, el representante Becerra reconoce en la gestión de la maestra Patricia Ariza, no solo el importante cambio al nombre de la entidad, hoy Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, sino fundamentalmente “a temas concretos como el aumento del presupuesto, la orientación que queda consignada en el Plan Nacional de Desarrollo, donde hay un fortalecimiento del sector en una lógica distinta a esa idea ficticia de la economía naranja. Si bien no se alcanzan a materializar todos los procesos de cambio, la maestra Patricia Ariza siembra una línea política que debe ser fortalecida de ahora en adelante”.

De izquierda a derecha: Claudia Flórez, secretaria general del Partido Comunista; Gabriel Becerra, representante a la Cámara; y Carolina Jiménez, profesora de la Universidad Nacional

Contradicciones

Para la politóloga y doctora en Estudios Latinoamericanos, Carolina Jiménez, la decisión es un acierto político en términos del ejercicio de poder porque deja explícito el compromiso que tiene el presidente Petro en sacar adelante la reforma a la salud. Sin embargo, advierte la posibilidad de una ambigüedad: “Si los reemplazos terminan siendo expresiones de arreglos políticos con los jefes de los partidos tradicionales que hoy hacen parte de la coalición de Gobierno, se estaría desdibujando el horizonte político de la propuesta programática del Pacto Histórico”.

Sin duda la salida del exministro Alejandro Gaviria se da en medio de una discusión en torno a la reforma a la salud como una medida concreta que busca superar el neoliberalismo. Mientras muchas voces insisten que ésta es una categoría ideologizada por la izquierda, otras opiniones (incluida la de Petro) insisten en que las reformas tienen el propósito de superar tres décadas de mercantilización de los derechos sociales.

Al respecto, la también profesora del departamento de Ciencia Política de la Universidad Nacional es cuidadosa al identificar el gobierno de Gustavo Petro como antineoliberal: “Sugiere unas críticas importantes al modelo, pero no ha logrado proponer una agenda de política realmente estratégica que genere condiciones efectivas para desmontar el tipo de régimen político y económico bajo el cual se realiza el capitalismo contemporáneo”.

En otras palabras, es prematuro decir que el Gobierno nacional es antineoliberal, pero también es injusto no reconocer ciertos enfoques que plantean críticas. “Estas contradicciones se expresan, por un lado, con la reforma a la salud, como una apuesta política en reconocer un derecho fundamental y avanzar hacia la desmercantilización de las formas de la vida social.

Pero, por otro lado, con discusiones como la reforma tributaria que no logró golpear el músculo de la concentración de capital, o los pocos avances en el sector de educación donde no se ha discutido a fondo los imaginarios colectivos y el sentido común de la sociedad”, dice la profesora Jiménez.

Movilización social

Más allá de las tensiones que existen al interior del Gobierno nacional y en su agenda política, Carolina Jiménez valida la honestidad del presidente de la República a la hora de plantear su propuesta como un reformismo que permita reconfigurar un modelo económico desde un nuevo relacionamiento público-privado: “Petro recupera los planteamientos de la economista Mariana Mazzucato, que se inscriben en la lectura heterodoxa que reconocen la situación de crisis capitalista mundial, que requiere salidas y que sugieren la necesidad de reducir los niveles de desigualdad y pobreza, porque finalmente esto genera lógicas de conflictividad que deben ser contenidas, además de ser poco favorables para la reactivación económica y el equilibrio social”. Sin embargo, advierte que estos planteamientos, muy populares en la reciente reunión de Davos, siguen sin estructurar una alternativa que confronte la expansión irrefrenable del capital.

Así las cosas, el primer remezón al interior del gabinete presidencial deja sensaciones agridulces. Por un lado, cohesiona la hoja de ruta que tendrán las reformas sociales en su etapa de discusión en el parlamento, pero profundiza las contradicciones propias de un Gobierno de coalición.

“El tema de la movilización social es fundamental, como la del próximo 8 de marzo, fecha histórica para nosotras las mujeres, donde estaremos en la calle exigiendo no solo elementos estratégicos de la agenda del movimiento de mujeres y feminista, sino la materialización de derechos como la salud y el trabajo digno”, anota Claudia Flórez.

Este planteamiento coincide con la opinión de la politóloga y profesora Carolina Jiménez: “Si hay un actor que puede demandar el cumplimiento de la agenda programática del cambio, es el movimiento social y popular, porque es el sujeto político que puede respaldar realmente el desarrollo de estas reformas sociales que son contrarias al espíritu de los sectores dominantes nacionales y trasnacionales, del Establecimiento que se resisten a las transformaciones”.

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