¡Vamos por la victoria en la primera vuelta!

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Asistente a la manifestación de Gustavo Petro en Sincelejo, Sucre. Foto Pacto Histórico

Pocas veces en la historia reciente del país el pueblo ha tenido la certeza de que un proyecto alternativo pueda triunfar en la primera vuelta, rompiendo el perpetuo monopolio de las élites y sus tradicionales partidos.

Gaitán fue el primero en generar la convicción popular para una posible victoria en los comicios electorales de 1950. La figura de caudillo fuerte con un discurso dirigido a las masas de trabajadores del campo y la ciudad sin distingo de color, logró resquebrajar los marcos de las jefaturas oligárquicas. Tras su asesinato, las esperanzas de victoria se hundieron en la marejada de violencia, y el bipartidismo logró recomponerse y monopolizar el poder hasta este año.

Veinte años más tarde, un nuevo caudillo, que otrora se había dedicado a masacrar al pueblo en nombre de los intereses oligárquicos e imperialistas, despertó un nuevo entusiasmo, Gustavo Rojas Pinilla quien abanderó en 1970 la ANAPO en su lucha contra el bipartidismo dictatorial del Frente Nacional, logrando un apoyo masivo a su candidatura, esta vez no fueron las balas sino las maniobras políticas las que se interpusieron, para evitar la victoria de la ANAPO.

El entusiasmo que hoy despierta el Pacto Histórico es comparable a esos momentos estelares de nuestra historia. El cansancio de la guerra, la corrupción, el neoliberalismo, la miseria y la continua violación de los derechos humanos ha radicalizado las profundas ansias de cambio. Sin embargo, es bueno tener en cuenta que la burguesía y sus élites están aferradas al poder y tratarán de impedir, apelando incluso a la violencia para seguir usufructuando los beneficios de la monopolización del gobierno. La experiencia de otros proyectos populares así lo demuestran, la trayectoria de   alianzas como la UNO, la UP, Firmes o A Luchar.

Por eso, la mejor forma de encauzar la dinámica de las movilizaciones populares estimuladas por el Pacto Histórico exige una bien organizada actividad política que garantice la victoria en la primera vuelta de los comicios. Los principales retos: duplicar la votación a favor del Pacto Histórico en las elecciones del 13 de marzo en la Consulta de candidatos a la presidencia, cuando esperamos la máxima votación, la cual manifieste el gran respaldo a la candidatura de Gustavo Petro. Lógicamente consolidar las mayorías en el Congreso de la República para garantizar la gobernabilidad del cambio histórico.

Para alcanzar este objetivo debemos identificar los riesgos electorales en cada territorio, que incluyen el fraude, la compra-venta de votos. La estructura mafiosa en la que se apoyó Aída Merlano hace cuatro años sigue actuando y debemos denunciarla; el riesgo de la violencia, amenazas, asesinatos y atentados; la parcialidad del sistema electoral, y la inexistencia de un software propio del Estado; las formas de financiación inequitativa, son muestras de la manipulación a la que nos enfrentamos y expresan la intención política de favorecer a los corruptos.

Debemos implementar estrategias de acción, prevención y denuncia. Es clave aprovechar y potenciar lo ganado en el plano de las garantías electorales, debemos romper la matriz mediática que legitima la imagen de «democracia». Es prioritario impulsar la participación del sector abstencionista y orientarlo a votar por el Pacto, especialmente aquellos que participaron en el estallido social. La tarea es buscar y convencer a la ciudadanía para que nos acompañe con su voto en las listas del Pacto. Es tarea prioritaria cuidar los votos.

En cada corregimiento, municipio, y departamento debemos proteger la votación, para ello es clave conocer cuántas y dónde estarán ubicados los puestos asignados. Vamos a tener un total de 12.513 puestos de votación a nivel nacional, y para poder cubrirlos se requiere de una mayor unidad, y generación de liderazgos con todos los sectores alternativos y democráticos, para alcanzar una coordinación del trabajo con los testigos electorales.

Es importante tener en cuenta que en las pasadas elecciones de presidencia se llegó a cubrir el 40% aproximadamente, para este periodo las mesas de votación son 112.009 en todo el país. Dimensionemos el trabajo y organicemos brigadas para potenciar el rendimiento.

Es necesario que en la organización electoral de los territorios se tengan en cuenta a los testigos de mesa y escrutadores, pues son claves en la defensa de nuestra votación. Para llevar a cabo esta labor debemos construir planes desde las localidades, veredas y los barrios, logramos así la fidelización de las bases, cimentando por medio de la búsqueda territorial estrategias de convocatoria focalizada. Debemos instruir a las personas que realizarán esta tarea.

Por último, se recomienda la constitución de equipos legales (profesionales en derecho) que apoyen los espacios de votación, así como el impulso de las denuncias que se presenten en caliente para poder informar a nivel nacional las afectaciones.

No olvidemos que todas estas reflexiones e instrucciones tienen un objetivo fundamental: ganar en la primera vuelta, lo que constituye el primer paso para implantar democracia y hacer realidad el Programa del Pacto Histórico para beneficio de los excluidos y castigo de los explotadores corruptos. ¡Ahora sí le toca al pueblo!