Una oportunidad para construir sueños

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Mientras millones de colombianos celebraron en las calles el triunfo de Gustavo Petro y Francia Márquez, el presidente electo dio su primera alocución desde el Movistar Arena en Bogotá. Foto Facebook Gustavo Petro

El movimiento social respaldará al nuevo gobierno frente a los ataques de la derecha y los obstáculos que pueda tener, y debe participar en la toma de decisiones y construcción de políticas públicas

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@Aurelianolatino

El nuevo gobierno, el primero de izquierda en la historia de Colombia, en cabeza de Gustavo Petro y Francia Márquez, se convierte en una ruptura con una tradición política que por décadas ha manejado los destinos del país en favor de una élite, y en contra de cualquier manifestación en pro de la democratización del Estado y la economía. En las elecciones fueron vencidas unas mafias que se han sostenido en el poder gracias al clientelismo, el respaldo del gran capital, sus medios de comunicación corporativos, la compra de votos y el uso de la violencia.

Por eso, el gobierno que comenzará el próximo 7 de agosto, es la oportunidad para que los excluidos, los nadies inicien un camino de construcción de democracia, de un país donde quepan todas las diversidades de la nación, como lo dice el programa del Pacto Histórico.

Un proceso de décadas

VOZ consultó con dos analistas para conocer los retos y obstáculos del Pacto Histórico en el Gobierno. En primer lugar, es necesario tener en cuenta que la victoria del pasado 19 de junio es el resultado de acumulados de luchas políticas y sociales desarrolladas por el movimiento social y las organizaciones políticas alternativas desde hace décadas.

En ese sentido, María Elvira Naranjo, socióloga, profesora universitaria y analista, manifiesta que por primera vez se puede pensar y ver que otra Colombia es posible, gracias, entre otros factores, “a una generación que fue heroica, cuya mayoría de líderes y luchadores ya no están presentes porque murieron de muerte natural, asesinados, o combatiendo”.

Entre las diferentes explicaciones para entender la llegada al poder político por parte de Gustavo Petro, está la madurez y el acumulado que han adquirido las organizaciones políticas de izquierda y las organizaciones sociales. “Además, la cercanía con sectores liberales progresistas que saben de administración pública, de políticas públicas y expertos en temas que harán aportes importantes. Lo que pasa es que esto es muy difícil y va a haber mucha oposición en el camino: no será fácil que esta derecha que ha gobernado al país por más de 100 años se haya resignado a perder el poder. Van a seguir haciendo lo posible por preservar sus privilegios”, anota la profesora Naranjo.

Por su parte, Jaime Caycedo, secretario general del Partido Comunista Colombiano, identifica el triunfo como la primera vez que la izquierda está en el gobierno y como una ruptura con la tradición política en extremo conservadora.

Acerca del porqué de su triunfo, explica que es por la persistencia en la construcción de un proceso de unidad pluralista. “Al ver solamente los intentos de unidad del siglo XXI está el Frente Social y Político, el Polo Democrático Independiente, el Polo Democrático Alternativo, Colombia Humana, Decentes y el Pacto Histórico, que han sido aprendizajes por décadas de experiencias y procesos sociales que sumado a los estallidos sociales y al paro nacional de 2021, han alimentado al propio Pacto Histórico”.

Decidir y construir

En segundo lugar, hay que tener en cuenta la manera como el Pacto Histórico debe gobernar. Aspecto en el que la profesora y el dirigente político coinciden en afirmar que debe ser con las organizaciones sociales, con el conjunto del movimiento social participando en todos los espacios que se abran para diseñar proyectos y definir políticas “para aportar no solo con ideas, sino con trabajo, con trabajo voluntario, con tiempo, con disposición de ánimo para hacer realidad proyectos concretos. Que amplios sectores sociales puedan participar en las decisiones de lo que es importante para su trabajo, para su bienestar, para su vida diaria”, comenta la socióloga.

No obstante, advierte que esos espacios no solo deben ser para hacer consultas y luego decidir otras cosas a puerta cerrada, sino para que sus decisiones se conviertan en políticas. “Es un ejercicio que hay que aprender a hacer porque es algo que no ha habido, hasta ahora los espacios de participación son para botar corriente, para que la gente opine, no para que decida”.

Sobre el mismo tópico, Caycedo cree que el movimiento popular debe apoyar y exigir al nuevo gobierno. Que una parte sustantiva del proceso se debe desarrollar con base en la participación de la gente “con la movilización popular, con la presión en la idea de que el programa del Pacto no se va a realizar solo porque haya ministros y tecnócratas que lo impulsen desde lo alto, porque se logre meter a través de alguna ley, sino que debe ser integrado a la participación activa del movimiento popular, que debe estar en todo el eje de la aplicación del programa. Presionando el cumplimiento y participando de manera propositiva”.

Aprender a gobernar

Y, es justo en esta forma de participación en la que aparecen retos, que son el tercer aspecto a tener en cuenta. La profesora María Elvira ejemplifica: “Petro ha propuesto cooperativas agrícolas industrializadas, proceso que será largo y lleno de obstáculos ya que muchos campesinos están acostumbrados a trabajar de manera individual, no saben cooperar, no saben asociarse, lo que exige la creación de esa cultura, que no se hace de la noche a la mañana”.

Asimismo, ella tiene claro que más allá del gobierno, los cambios, las transformaciones sociales, económicas y culturales deben ser construidas entre todos, “en general para quienes hemos sido personas comprometidas con los sectores populares porque hemos estado del lado de las protestas, de las exigencias de derechos, del batallar por reivindicaciones pero no hemos sido gobierno, no hemos tomado decisiones políticas, no hemos tenido la oportunidad de diseñar y ejecutar políticas públicas que hagan realidad el cambio y eso no se aprende de la noche a la mañana. Entonces, el camino va a ser largo y difícil”.

Un acuerdo nacional con todos

Jaime Caycedo indica que de acuerdo con la lógica de construcción del Pacto Histórico, el acuerdo nacional que propone Gustavo Petro cuenta con la participación de la tecnocracia que ya ha estado en otros gobiernos, pero también que en el diseño de un plan nacional de desarrollo, el movimiento social debe participar. “El acuerdo nacional tiene que incluir al movimiento social, como al movimiento de la salud, las organizaciones sindicales y al movimiento agrario, entre otros. No es el Gobierno de la derecha. Que habrá gente de estos sectores de la tecnocracia tradicional, está bien, seguramente tocará con ellos y con las corporaciones del capital, pero el movimiento social tiene que estar representado en cualquier acuerdo relacionado con el desarrollo del programa”.

Finalmente, es necesario tener en cuenta que para construir los sueños de una sociedad democrática y en paz, entre los retos del Pacto Histórico está garantizar unas mayorías en el Congreso de la República que le permitan avanzar. Y, al movimiento social y al Pacto, cuidar al gobierno de Petro y Francia. En consecuencia, Caycedo recuerda: “Está la experiencia del Perú donde hay un sabotaje continuado desde el Congreso y el caso de Dilma Rousseff, quien había ganado por una gran cantidad de votos y lograron destituirla. Es decir, que hay muchos mecanismos que ya no son el golpe de Estado o militar de otras épocas, hoy tiene características de guerra jurídica para tratar de empapelar a dirigentes de la izquierda. Sin descartar el atentado, que no es algo extraño”.