Una agenda juvenil, feminista y revolucionaria

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La fuerza del movimiento feminista es heredera de millones de mujeres luchadoras en el mundo

Las mujeres jóvenes, activistas, militantes y feministas siguen alzando sus voces. La agenda de este día se llenó de juventud

Yessica Arandia 

El 8 de marzo ha tomado fuerza como una fecha de conmemoración y de movilización. En este reconocimiento histórico, es importante comprender la activación masiva de la huelga de mujeres durante los últimos 20 años.

Dos consignas han sido  fundamentales: por un lado, la visibilización del papel de las mujeres en el trabajo de cuidado como un campo no por fuera, sino intrínseco en la condición de explotación capitalista, trascendental para el sostenimiento del sistema económico y negado por muchos años como objeto de remuneración y de reivindicación; por otro lado, la denuncia pública, colectiva y masiva de la violencia machista como actos mundiales que han permitido desentrañar con más fuerza las violencias que se viven dentro de todos los entornos de la sociedad en todos sus niveles.

Jóvenes y revolucionarias

Esta fuerza del movimiento actual que es heredera de millones de mujeres luchadoras en el mundo, tiene viveza y centro en las jóvenes, quienes constantemente siguen levantando las banderas de todas aquellas que han luchado en la historia. Como Clara Zetkin quien desde su juventud integró el movimiento político revolucionario y documentó las problemáticas de las trabajadoras, cuya lucha se resalta en la declaración del 8 de marzo como día internacional de las mujeres trabajadoras.

Mujeres como Alexandra Kollontai, Rosa Luxemburgo y las colombianas María Cano y Betsabé Espinal, esta última, por ejemplo, a sus 24 años logró liderar la primera huelga de mujeres del país, y Rosa Luxemburgo, quien tuvo una militancia de izquierda desde sus 15 años se convirtió en un referente del movimiento revolucionario del mundo.

Es así como las mujeres jóvenes, activistas, militantes y feministas siguen alzando sus voces; en Colombia, por ejemplo, la agenda de 8M de las mujeres se llenó de juventud, tal y como nos compartieron algunas jóvenes de diversas regiones.

Por el trabajo de las mujeres

“En Cartagena se convocó una movilización de mujeres que fue desde el sector Las Delicias, y pasó por el reconocido mercado de Bazurto, terminando en el barrio Líbano, donde realizamos ‘una fiesta feminista’. Una de las consignas centrales fue la formalización laboral de las mujeres, pues en Cartagena son las mujeres quienes más ocupan cifras de informalidad, precisamente al pasar por el mercado de Bazurto nos encontramos con las mujeres que allí en su mayoría no tienen acceso a empleo formal y seguridad social”, nos contó Shelsyn Alvis del Colectivo Brujas de la Noche.

Tatiana Pérez nos compartió algunas de las reivindicaciones en torno a la “Toma Feminista de Santa Marta”, donde diversos procesos de mujeres convocaron una movilización en pro del reconocimiento de las labores de cuidado y domésticas como trabajo, exigiendo derechos y garantías para las mujeres desempleadas y en la informalidad, así como sanciones para acosadores de lugares de trabajo y de los campos educativos.

En Bogotá, Magda Alberto miembro del Partido Comunista e integrante del movimiento Causa Justa, nos compartió una serie de iniciativas que se desarrollaron en la capital del país, como la Gran Marcha del Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras convocada por el movimiento Somos un Rostro Colectivo, así como la convocatoria del Bloque Negro antirracista que convoca a las mujeres negras, personas trans y disidentes sexuales negras en una apuesta por visibilizar todas las resistencias feministas.

Del comunicado que convocó a la Gran Marcha del 8M, denominado ‘Las mujeres sostenemos y transformamos el mundo’, se resaltaron las reivindicaciones que recogen los sentires de muchas y de todas: “por el derecho al aborto legal, libre y seguro, por el derecho al trabajo digno, remunerado y equitativo.”

Nos queremos libres de violencia

Otra de las consignas en Cartagena es sobre la no violencia: “Las estudiantes exigimos que las universidades y colegios sean espacios libres de acoso; esto porque en la Universidad de Cartagena existen casos que no se tramitan, por lo cual se está exigiendo una modificación a la ruta de atención de violencias de género”, afirma Shelsyn.

Parte del manifiesto de los movimientos de mujeres de Bogotá también hace referencia al tema: “Por el derecho a tener una vida libre de violencias, por la justicia y reparación para las que han sido víctimas de esas múltiples formas de violencia, entre ellas, de feminicidio; por el derecho a la identidad y la vida digna de las personas trans, por la educación pública y gratuita, por la libertad de las presas políticas”. Fundamentales consignas en un país con tasas de feminicidios y transfeminicidios que aumentan día tras día.

No es celebración, es resistencia

Desde el Cauca, hablamos con Natalia Sandoval de la Juventud Comunista Colombiana quien nos compartió: “La construcción del 8M en el Cauca se ha venido dando de una manera muy interesante, en el fortalecimiento de la unidad del movimiento de mujeres, esto se afianza con la lucha de las mujeres negras y del palenque universitario. Así mismo hay una consigna interesante que viene construyéndose como apuesta de ciudad desde los sectores ‘destechados’, y desde las mujeres que hacen parte de esta lucha, asumiendo un rol político en la disputa contra el Estado quien reprime constantemente a las comunidades que resisten desde movimientos que luchan por la vivienda digna y la construcción de tejido comunitario.

“Por ejemplo, el Colectivo de Mujeres Libres y Sin Miedo ha venido generando una apuesta de construcción una reivindicación de ciudad en perspectiva de género donde la ciudad esté pensada por y para nosotras.”

“En el departamento de Nariño la agenda viene adelantándose con espacios preparatorios como jornadas pedagógicas sobre el 8 de marzo, organizados por el consejo ciudadano de mujeres, colectivos feministas, Batucada Empoderada y por la Red de Derechos Sexuales y Reproductivos de la ciudad de Pasto. La movilización del 8M convocó en cinco puntos de concentración, donde habrá una agenda en contra de los feminicidios, por la salud de las mujeres y por el aborto.

“Durante el mes se realizarán espacios con mujeres privadas de la libertad, jornadas cívico-jurídicas y conversatorios y encuentros. Todo esto busca contraponer la idea del 8 de marzo como un día de mercantilización o celebración pues no hay nada que celebrar, por el contrario, mucho a lo cual hacer memoria y luchar, por ello salimos por las que se quedan en casa, por las que no pueden hablar, por las que no pueden abandonar su puesto de trabajo, por las que ya no están”, afirmó Daniela Vallejo, integrante de la JUCO y la Rebelión de las Quindes.