Trata en Cartagena: La sexualización de los cuerpos racializados

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Campaña por la búsqueda de la menor desaparecida Alexandrith Sarmiento. Foto Catalina Vela

‘La Heroica’ es una de las ciudades en la que más se han presentado casos del delito de trata de personas. VOZ conversó sobre este flagelo con la corporación Caribe Afirmativo y con la psicóloga y defensora de los derechos humanos, Claudia Ayola

Aura Botero
@AuraBoteroJ

Recientemente la ciudad de Cartagena cumplió 212 años de su independencia, siendo el primer territorio en revelarse de manera absoluta contra la corona española. Sin embargo, a pesar de ser un símbolo de resistencia popular y coraje del pueblo negro y mestizo, ‘La Heroica’ ha estado muchos años sumergida entre la simulación de lo que no es y la realidad que carcome cada día más a su gente.

Cartagena es uno de los principales destinos turísticos a nivel nacional e internacional por su belleza arquitectónica, sus playas e historia. Pese a esto, dentro de su colorido atractivo se ha pretendido esconder la indignidad en cómo vive su pueblo: pobreza, racismo, clasismo, sexualización y exotización de los cuerpos racializados.

Trata de personas

En el país, Cartagena es una de las ciudades en la que más se han presentado casos del delito de trata de personas, según cifras de la Fiscalía General de la Nación reportadas en el Día Mundial contra la Trata de Personas en el mes de julio. Así mismo, en el marco de esta conmemoración, la Secretaría del Interior y Convivencia Ciudadana del Distrito, evidenció que la ciudad pasó de identificar 10 casos en tres años, a 16 casos en tres meses.

Hay que mencionar que en Cartagena los mayores casos de trata de personas se dan con fines de explotación sexual.

Recientemente Caribe Afirmativo, que es una corporación que trabaja por los derechos de la diversidad sexual en Cartagena y en otros lugares del país, publicó un informe sobre la trata de personas en la ciudad con una mirada hacia la población LGTBIQ+ y la migración.

En el informe mencionan algunos factores por los que en Cartagena se ha incrementado este flagelo, entre estos está su ubicación geográfica ya que la ciudad cuenta con diferentes entradas marítimas, lo que le permite tener una conexión con el resto del mundo y con la oferta turística.

“Cartagena se ha convertido en un objetivo clave para los tratantes, quienes se valen del turismo y se aparcan en todos los rincones de la ciudad. Por ello, se han implementado diversas estrategias a nivel distrital para erradicar este delito, lo que ha arrojado un aumento en la identificación de casos de trata de personas. Sin embargo, esta caracterización no ha supuesto unas garantías para las personas LGBTIQ+ que se encuentran en medio de estos entramados, pues persiste la criminalización de sus cuerpos y voces frente a este delito”, complementa Caribe Afirmativo.

En relación con esto, Claudia Ayola, psicóloga e integrante del Movimiento Amplio de Mujeres en Cartagena, profundiza sobre el flagelo de la trata: “El turismo sexual opaca la realidad y el contexto, importantes para analizar la trata con fines de explotación sexual. Y desconfía, por supuesto, de la explotación laboral. Pero ni la trata con fines de explotación sexual, ni de explotación laboral, ni el tráfico sexual, ni la prostitución infantil necesariamente obedecen estrictamente al turismo sexual, eso apenas es el pico del iceberg”.

Según Ayola, la trata de personas ocurre de múltiples formas. De manera laboral, como es el caso de niñas rurales que trasladan a la ciudad para trabajar como empleadas domésticas con poca remuneración. Otras de las formas son aquellas por fuera del circuito del turismo que, por un lado, ocurren en las rutas de transportadores en el país y otras están asociadas a las dinámicas de relaciones de poder en los barrios por la misma marginalidad, la poca presencia del Estado, la desigualdad, la pobreza, etc.

Claudia Ayola

Las víctimas

Para Claudia Ayola, quienes se ven más afectadas por esta problemática en la ciudad son mujeres y niñas en condiciones de desigualdad y pobreza, en su mayoría racializadas. “La racialización de los cuerpos de mujeres que son pobres y negras genera mayor vulnerabilidad, con un mayor riesgo de impunidad cuando ocurren situaciones de trata y/o desaparición”. Sin embargo, esto no quiere decir que los niños y hombres no sean víctimas este delito. Por un lado, los casos de explotación laboral en hombres son muy altos y por otro es alarmante los casos de turismo sexual infantil en el que los niños también son víctimas.

De acuerdo con Caribe Afirmativo, dentro de las mayores víctimas de este flagelo también están las personas que se reconocen o son percibidas desde las categorías que componen lo LGBTIQ+, pero a lo largo de su investigación evidenciaron que las mujeres trans se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad.

Además de esto, en la actualidad dentro de las mayores afectadas por este fenómeno están las mujeres inmigrantes, especialmente venezolanas, tanto cisgénero y transexuales.

En este sentido, para entender el fenómeno de la trata en una ciudad como Cartagena, es fundamental hacer una diferenciación entre el trabajo sexual y este delito. Según Claudia Ayola, las personas que ofrecen servicios sexuales usan su cuerpo a cambio de beneficios materiales de forma voluntaria, “que puede ser eventualmente discutible por ciertas condiciones contextuales de pobreza o de marginalidad, etc., pero que es parte de la autonomía de quien la ejerce”. En cambio, se habla de trata cuando se vulneran derechos. De acuerdo a Caribe Afirmativo, “no solo la demostración de aceptación inicial a los acuerdos pactados es suficiente, sino en todo el transcurso de la actividad”, donde pueden existir coacción, pocas garantías de remuneración, de movilidad libre, etc.

Los actores directos

Las redes de trata en Cartagena funcionan con la participación de diversos actores en contextos diferentes, no solo en el circuito turístico. Para Caribe Afirmativo, los lugares más comunes de reclutamiento de trata son en “comercio sexual; en la industria hotelera; zonas costeras; contextos de trabajo doméstico; centros de entretenimiento nocturno como bares y discotecas; también restaurantes, playas, hoteles, hostales, alojamientos de Airbnb, plazas públicas, parques y zonas rurales corregimentales, puntos de tránsito migratorio; o en comunidades empobrecidas y racializadas, con condiciones de precariedad como el desempleo, el hambre y la falta de acceso a servicios básicos”.

Además de esto, Claudia Ayola agrega que en las zonas empobrecidas de la ciudad, los mayores tratantes son las organizaciones y/o actores armados que hacen presencia. Situación que volvió a denunciar la comunidad de la zona Norte de Cartagena luego de la desaparición de la menor Alexandrith Sarmiento, quien lleva más de dos años desaparecida.

La acción del Distrito

Para Claudia Ayola el Comité de Trata de la ciudad visibiliza poco la problemática, “existe pero es como si no existiera”. Según la psicóloga y defensora de los derechos humanos desde la institucionalidad distrital no hay acciones efectivas para contrarrestar este flagelo. “Ese Día Internacional de la Lucha contra la Trata sacan una campaña, un pendón, ponen una tarima, hacen tres o cuatro cosas, se toman las fotos y ya está, ya lucharon contra la trata”, reflexiona.

Sobre el tema de la desaparición de niñas, Ayola es contundente: “el hecho de que sean pobres y racializadas no es un asunto menor. Pareciera que en la ciudad se eligieran las víctimas porque hay unas desaparecidas y unas víctimas que duelen más que otras. Además, pareciera que quisieran como ocultar lo que está pasando porque hay una narrativa muy fuerte de cuidar el turismo”.

Finalmente, señala que en el delito de la trata siempre va a existir un subregistro, pues es probable que se judicialicen los casos de cualquier otra manera y no por trata: “La trata es un delito muy complicado, muy complejo incluso de judicializar”.

Escuche la entrevista con Claudia Ayola en el siguiente enlace: