Tensión en Ucrania: ¿Quién es el invasor?

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Foto Sputnik

Son Estados Unidos y la OTAN los que despliegan tropas cerca de la frontera con Rusia y amenazan con instalar misiles nucleares en las barbas de Moscú.  Y, desde luego, en una actitud defensiva, Rusia traslada tropas a la zona fronteriza con Ucrania, lo que eleva la temperatura del conflicto

Alberto Acevedo

A principios de la década de los 90’, cuando se precipitó la caída de la Unión Soviética y del bloque de los países socialistas de Europa Oriental, la Organización del Tratado Atlántico Norte, OTAN, instrumento de guerra de Estados Unidos y de sus aliados occidentales, dio garantías de que no expandiría sus fuerzas ni su accionar hacia Europa del Este, como presupuesto mínimo de que no sería instrumento de nuevos conflictos en la región.

En medio del caos generalizado por el fenómeno político del derrumbe socialista, los acuerdos con la alianza atlántica no quedaron sin embargo consignados en un documento jurídicamente vinculante. “Desafortunadamente, desde entonces, ha comenzado a suceder lo contrario, la invasión de infraestructura militar de la OTAN ha empezado a acercarse cada vez más a las fronteras de Rusia”, recordó con tristeza la semana pasada el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

En este sentido, precisó el funcionario, la OTAN “no es una paloma de la paz, la estabilidad y la prosperidad”, sino un “arma de confrontación” que cada día se acerca más a las fronteras de Rusia. “Hay algún entendimiento entre nosotros, pero, en general, podemos decir que nos mantenemos en caminos diferentes, en caminos totalmente diferentes, y eso no es bueno, esto es inquietante”, puntualizó.

Rusia no se queda quieta

Es en realidad, a partir de este planteamiento como debe entenderse el origen de la crisis en Ucrania, que ha llegado a un elevado grado de tensión y amenaza con desatar un conflicto internacional de proporciones dantescas, si se tiene en cuenta que las dos potencias involucradas, Rusia y Estados Unidos, poseen cada una peligrosos arsenales nucleares.

Son Estados Unidos y la OTAN los que despliegan tropas cerca de la frontera con Rusia y amenazan con instalar misiles nucleares en las barbas de Moscú.  Y, desde luego, en una actitud defensiva, porque no se va a quedar con los brazos cruzados, Rusia traslada tropas a la zona fronteriza con Ucrania, lo que eleva la temperatura del conflicto.

Peskov dijo que las tensiones actuales en la frontera ruso-ucraniana son excesivas, por lo que Moscú insiste en una respuesta concreta por parte de Washington a su propuesta sobre garantías de seguridad. “Insistimos en obtener una respuesta directa a nuestras preocupaciones, una respuesta concreta a nuestras propuestas muy claras”, precisó el vocero presidencial.

Un estatuto de neutralidad

El vocero dijo también que Rusia no contempla una invasión al país vecino como una opción posible. “Nadie está amenazando a nadie con una acción militar. Sería una locura hacer eso. Pero estamos listos para tomar medidas en contra”, precisó.

Lo más sencillo, en las actuales condiciones, sería que la comunidad internacional interviniera con un sentido positivo para establecer un estatuto de neutralidad y renunciar al despliegue de armas de destrucción masiva. Moscú está dispuesta a ello, y de hecho, envió a la Casa Blanca el borrador de un proyecto de acuerdo en torno a la crisis, donde señala unas líneas rojas que giran alrededor de la idea de que de ninguna manera va a permitir que instalen arsenales en su frontera. Pero Washington responde con intransigencia alegando un supuesto derecho a expandirse militarmente, de la mano de la OTAN.

Una de las complejidades de la crisis de Ucrania en la actualidad radica en que, sí, Rusia ha dicho que la idea de “invadir a Ucrania” está descartada por completo. Pero otra cosa es que la falta de resultados en su reclamación a Estados Unidos y la OTAN, pidiendo garantías de seguridad, caiga en el vacío.

Respuesta predecible

En este evento, dicen los expertos, es razonable que desde el Kremlin se produzca una ‘respuesta fuerte’. De hecho, Rusia anunció “medidas militares”. ¿Cuáles? Como mínimo colocar “misiles nucleares tácticos en Bielorrusia, Kaliningrado y otras regiones estratégicas. Podría producirse la anexión de la región del Donbass, al este de Ucrania con el beneplácito de la población, mayoritariamente rusoparlante. Incluso ocupar militarmente la región de Mariupol, al sur del Donbass, para organizar un cinturón de seguridad. Pero el Kremlin tendría una importante resistencia de otros sectores de población, no tan afectos a su política.

Un paso semejante, consecuencia de la actitud intransigente de las potencias occidentales, no traería sino nuevas complejidades y el riesgo de poner al mundo, de nuevo, al borde de una guerrea nuclear, que, como dijo Einstein, se sabe cómo empieza, pero no cómo termina.