La ACVC se disputa una curul de paz

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Asistentes al encuentro de la ACVC. Foto Prensa Rural

La Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra, ACVC, ratifica su lucha por la vida, la paz y los derechos campesinos. Como proceso comunitario y victimizado por el conflicto, ha decidido impulsar su candidatura por las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz

Agencia Prensa Rural
@PrensaRural

En Barrancabermeja, epicentro social y político de la vasta región del Magdalena medio, se reunió la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra, ACVC, tal y como lo ha hecho ininterrumpidamente en los últimos 25 años de vida organizativa.

Mujeres y hombres procedentes de la emblemática y resiliente zona de reserva campesina del valle del río Cimitarra, equipos de campo de las seccionales sur de Bolívar, valle del río Cimitarra y nordeste antioqueño, y coordinaciones operativas de este proceso social y campesino, se congregaron del 17 al 20 de diciembre, para realizar su balance anual de trabajo y definir las proyecciones y líneas del plan de trabajo para el año 2022.

Este importante ejercicio, que evidencia el talante democrático de este proceso, se da en medio del retorno de dinámicas violentas al territorio, producto del accionar de grupos armados en disputa por el control de las economías ilegales, posibilitado por la ausencia del Estado que solo hace presencia vía militarización.

La difícil situación se ha venido agudizando por los reiterados incumplimientos por parte del Gobierno en la implementación del Acuerdo de Paz, especialmente en lo referente a los compromisos con las comunidades para la ejecución del Programa Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos, PNIS.

“Nos quisieron acabar”

Para comprender la dimensión de este proceso organizativo es importante ubicar que la ACVC se ha forjado en la lucha por la vida y los derechos campesinos, que tiene sus antecedentes en las grandes movilizaciones de finales de los años noventa que llevaron al gran éxodo que se asentó en la ciudad de Barrancabermeja en el año 1998, como repulsa a los permanentes bloqueos económicos contra la población, las masacres selectivas, y la acción coordinada de tropas de las Fuerzas Militares junto al paramilitarismo que pretendió exterminar esta organización y sus liderazgos.

Esta historia quedó registrada en un ejercicio de sistematización sobre violencias en el territorio, presentado por la asociación ante la Comisión de la Verdad en marzo del 2021, con el contundente e ilustrador título, “Nos quisieron acabar”.

Esta organización tiene en su impronta la presencia en el territorio, que a pesar de las dinámicas frenéticas de la violencia oficial y paraestatal, se mantuvo en sus fincas, veredas y caseríos comunitarios, consensuando con sus comunidades el proceso de construcción de su plan de desarrollo, permitiendo constituirse en zona de reserva campesina, figura que posteriormente fue suspendida por el gobierno de Álvaro Uribe, quien además desplegó una verdadera cacería contra los liderazgos de la ACVC, llevando por medio de montajes judiciales a varios de sus dirigentes a prisión y obligando a la gran mayoría al destierro para garantizar su integridad y vida.

En la lucha por la paz

La persistencia de las familias campesinas y sus liderazgos; la solidaridad y acompañamiento internacional de organizaciones como la Asociación Catalana por la Paz, Brigadas de Paz, IAP, el apoyo de procesos sociales y políticos de víctimas entre las que se destaca Reiniciar;  la solidez de proyectos impulsados gracias al apalancamiento de la Unión Europea y el Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, como el bufalero entre otros, que sigue siendo un referente en todo el nororiente colombiano; el fortalecimiento de sus líneas de trabajo para la promoción y defensa de los derechos humanos y la consolidación de su estructura organizativa, basada en las juntas de acción comunal, comités pesqueros, mineros, ganaderos y coordinadora de mujeres; le permitió a la ACVC ser galardonada con el Premio Nacional de Paz en el año 2010 y ratificado con el Premio Nacional de Derechos Humanos 2019.

El destacado papel de la organización en la lucha por la paz, realizando el histórico y masivo encuentro de comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas por la paz en 2011, contribuyó a abrir los caminos que terminaron con la conquista del Acuerdo de Paz entre la extinta guerrilla de las FARC- EP y el Estado colombiano, en la perspectiva de un nuevo momento para el país y sus regiones, especialmente en la del valle del río Cimitarra, donde se reactivó la zona de reserva campesina y se generó un ambiente de esperanza para las comunidades víctimas del conflicto armado.

La crisis humanitaria se empieza a visibilizar en la región. Asesinatos en las cabeceras municipales de San Pablo y Cantagallo en el sur de Bolívar, en la zona rural del nordeste antioqueño se han presentado hostigamientos a la población reincorporada que se encuentra ubicada en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación ubicada en el corregimiento de Carrizal, municipio de Remedios y la nueva área de reincorporación en San Francisco en Yondó.

También se suman las denuncias de líderes y lideresas de la ACVC, que han sido objeto de amenazas. Sin embargo, la organización ratificó su compromiso con la paz y su irreductible decisión de mantenerse y defender su presencia en el territorio, tal como lo ha hecho y demostrado durante los últimos 25 años.

Disputar la curul de paz

En esa dirección, la asociación, como proceso comunitario y victimizado en el conflicto, ha decidido impulsar su candidatura a la Cámara de Representantes por las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz en el sur de Bolívar en alianza con la Asociación de mujeres vulnerables y emprendedoras de Canaletal, donde se incluyen además los municipios bolivarenses de San Pablo, Cantagallo, Simití, Arenal, Morales, Santa Rosa del Sur, y el municipio antioqueño de Yondó. Para esta tarea la ACVC destacó al líder campesino e impulsor de las mesas por la vida digna en la región, Luis Francisco Gonzales.

Este será otro gran reto para la asociación, que no solo se enfrentará a 11 listas que aspiran a la curul, varias de dudosa procedencia y representatividad, como la que encabeza Dionisio Mauri, que ha sido reiteradamente denunciado como candidato del gobernador de Bolívar, Vicente Blel, y la que promueve a Alicia Monroy, esposa del reconocido miembro del Centro Democrático y opositor al Acuerdo de Paz, José Cendales.

En medio de las dificultades que representa la reaparición de las violencias en el territorio, de los reiterativos incumplimientos del Gobierno nacional con el Acuerdo de Paz, en especial lo referente al punto uno de Reforma Rural Integral, la ACVC se apresta a nuevos desafíos, y seguirá trabajando para que en la región no prevalezcan la miseria, la violencia y el olvido.

“Somos una organización irreductiblemente articulada al territorio. Defenderemos siempre nuestro derecho a existir y contribuir en avanzar a construir un nuevo país, incluyente, democrático, que resuelva la deuda histórica con las comunidades.

“Aquí seguimos, persistiendo con altivez y decisión en la defensa del territorio y la conquista de la paz completa, por la reforma agraria, los derechos campesinos, la vida digna y los sueños postergados de millones que la guerra pretendió sumir en la desesperanza”, concluye la ACVC en la declaración política del encuentro.