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Encuentro de los presidentes Barack Obama y Juan Manuel Santos.

Después de cuatro años del Plan de Acción Laboral Obama-Santos, todo sigue igual o peor

Encuentro de los presidentes Barack Obama y Juan Manuel Santos.
Encuentro de los presidentes Barack Obama y Juan Manuel Santos.

El 7 de abril del año 2011 fue firmado por los presidentes Barack Obama y Juan Manuel Santos un Plan de Acción Laboral (PAL) que le permitió a Estados Unidos aprobar en el Congreso norteamericano el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia.

Su aprobación había sido dilatada un poco más de cinco años, gracias a la resistencia que en Colombia se desató contra los TLC, especialmente contra éste, con el respaldo de un sector muy significativo del Partido Demócrata de Estados Unidos y de la central sindical de trabajadores norteamericanos, la AFL-CIO.

Según el ejecutivo nacional de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), el PAL contiene asuntos que históricamente han reclamado los trabajadores y el movimiento sindical en Colombia, especialmente en la época neoliberal: el reconocimiento pleno a los derechos laborales; a la formalización laboral, de manera que todas las formas ilegales de contratación, como cooperativas, SAS, prestaciones de servicios, contratos a destajo, que desconocen los derechos laborales, sean eliminados definitivamente de la forma de contratación que gobierno y empresarios hacen con los trabajadores.

El 70% de la informalidad hace parte de esas formas precarias de contratación y es un punto sustancial que han reclamado los trabajadores. La meta prevista en el Plan Nacional de Desarrollo es ridícula, al pretender un dos por ciento en formalización laboral.

El otro tema son las libertades sindicales, especialmente el derecho de asociación y negociación colectiva, vulnerado sistemáticamente por los empresarios con el impulso y desarrollo de los pactos colectivos, forma como acaban con las organizaciones sindicales. Este tema también se reclama en el PAL y termina exactamente con una modificación del artículo 200 de la ley penal, en el cual se da cárcel a empresarios o a cualquier persona que obstaculice el derecho de asociación.

El tercer tema es la impunidad, que se pretendía iba a ser motivo de grandes acciones por parte del gobierno y el Estado, para que la violencia antisindical parara y pudiera develarse definitivamente los responsables. Esto tampoco ha sucedido.

Meros anuncios

Estos son los tres asuntos sustanciales de este PAL y hoy se puede decir que la informalidad laboral sigue en los mismos términos de hace cuatro años. No ha habido cambios significativos, más despliegues publicitarios que realidades: se sigue teniendo una alta informalidad laboral; los patronos y el gobierno siguen utilizando las formas ilegales de contratación y vinculación laboral; en los pactos colectivos no ha habido forma de que el Gobierno logre restringir y limitar esta actividad de los patronos y, por lo contrario, vienen en aumento los pactos colectivos para limitar la asociación sindical; la impunidad está en el 95%, y en el 99,9% de los casos no se conocen los determinadores intelectuales, es decir, quiénes ordenan estas situaciones.

La CUT concluye que después de cuatro años de firma de este PAL solo sirvió para aprobar el regresivo y funesto TLC; que ha provocado precarización y una peor situación económica para la inmensa mayoría de los colombianos; la destrucción de su aparato productivo, tanto agropecuario como industrial y una forma de entregarle la soberanía económica, en esta oportunidad, a EEUU. Le ha servido a los grandes inversionistas y multinacionales extranjeras, pero evidentemente al país no le ha servido para nada. En términos del PAL solo ha habido meros anuncios y no transformación real y material de las relaciones laborales en el país.