lunes, junio 24, 2024
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Silicon Valley, la punta del iceberg

Los altos niveles de deuda externa de Estados Unidos, el costo de la guerra en Ucrania, la crisis energética y la crisis medioambiental son factores determinantes y que pesan en la actual coyuntura internacional

Alberto Acevedo

A pesar de que el presidente de los Estados Unidos Joe Biden, envió un mensaje de tranquilidad a los depositantes de fondos en los bancos que entraron en quiebra y en cesación de pagos recientemente, y garantizó que los cuentahabientes no perderían sus inversiones, lo cierto es que hay una sensación de pánico que, como efecto dominó, trascendió las fronteras americanas y ya causa un remezón en las finanzas de otros países de Europa y Asia, principalmente.

“Los estadounidenses pueden tener confianza en que el sistema bancario es seguro. (…) En mi administración nada ni nadie está por encima de la ley”, recalcó Biden, en un mensaje para tranquilizar a los estadounidenses y asegurar que el sistema bancario del país “es seguro”.

Pero el mensaje presidencial no produjo el efecto deseado. La tranquilidad en el mercado financiero, no llegó. Algunos analistas se atreven a vaticinar que las quiebras producidas no serán las únicas y la tormenta apenas comienza.

Retiro masivo de fondos

Como se recuerda, la prensa mundial informó que el viernes 10 de marzo, el Silicon Valley Bank, el décimo sexto banco más grande del país, se desplomó tras señales de alarma que llevaron a que los depositantes, en forma masiva, retiraran su dinero, a lo largo de la semana. Como el fenómeno no acompañó a una sola institución financiera, los analistas hablan de la mayor quiebra bancaria de los Estados Unidos, desde 2008.

Hace poco, la empresa matriz SVB Financial Group intentó recaudar más de 2.000 millones de dólares para hacer frente a una pérdida significativa en su cartera. Recientemente, sus acciones cayeron en 60 por ciento, hasta su nivel más bajo desde 2016.

Al buscar opciones para suplir los retiros de sus clientes, Silicon Valley Bank vendió el miércoles de la semana pasada una cartera de bonos de 21 mil millones de dólares, compuesta principalmente por bonos del Tesoro de EE.UU. Por otra parte, anunció que vendería 2.250 millones de dólares en acciones preferentes ordinarias y convertibles para intentar cerrar su brecha financiera.

El drama se extiende

La subida de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal encareció el dinero, los clientes se vieron forzados a aumentar los gastos, bajaron el ritmo de sus depósitos. Esta situación, en buena medida, creó un panorama de iliquidez, y el Silicon Valley se vio obligado a vender bonos del tesoro sin madurar, una operación en la que perdió 1.800 millones de dólares. Las acciones del banco se desplomaron en el mercado y la gente corrió a retirar sus fondos.

En realidad, el Silicon Valley es la segunda institución financiera en desplomarse. En un lapso menor a una semana, ya había caído Silvergate Capital Corp, quien anunció la liquidación voluntaria de su banco, lo que provocó una primera turbulencia en el sector.

Dos días después se desplomó el Signature Bank, con sede en Nueva York. Los reguladores estatales procedieron a cerrar el establecimiento, al igual que lo hicieron con el Silicon Valley. “La entidad bancaria fue cerrada hoy por las autoridades estatutarias. Todos los depositantes de esta institución serán indemnizados. Al igual que con la resolución de Silicon Valley, el contribuyente no sufrirá pérdidas”, anunciaron de inmediato el Departamento del Tesoro, la Reserva Federal y la Corporación Federal de Seguros.

Cuatro de los mayores bancos estadounidenses por tamaño de activos perdieron 52.400 millones de dólares de valor de mercado en un solo día. El pasado jueves, los inversores comenzaron a vender acciones de JPMorgan Chase, Bank of America, Citigroup y Wells Fargo, debido a la preocupación por sus carteras de bonos, según destaca Financial Times.

Frontis del Silicon Valley Bank

Nuevos desplomes

SVB Financial Group, la matriz del Silicon Valley, es conocida por sus vínculos con nuevas compañías y empresas tecnológicas bien establecidas en el estado de California y fuera de él, muchas de las cuales aportaron millones en depósitos. Gracias a esto, empresas de tecnología como Roku, viñedos californianos y esfuerzos filantrópicos respaldados por inversores de capital riesgo, incluidos ensayos clínicos de tratamientos médicos prometedores, se enfrentaron a una repentina pérdida de financiación.

El inversor y escritor norteamericano Robert Niyosaki, experto analista quien predijo la quiebra de Lehman Brothers en 2008, y que ciertamente se produjo, ha dicho ahora que los problemas que está sufriendo el mercado de bonos en Estados Unidos es mayor que el bursátil. Presagió a renglón seguido que “el próximo banco en entrar en quiebra será el Credit Suisse, porque el mercado de bonos se está desplomando”.

El colapso del Silicon Valley desencadenó el desplome de las bolsas de valores en Estados Unidos, así como de varias entidades financieras europeas, que sufrieron el segundo viernes de marzo importantes pérdidas en sus activos. También Wall Street se vio sacudido por el abrupto final de Silicon Valley.

Crisis diferente

A diferencia de crisis anteriores, el Silicon Valley dependía en gran medida de un único sector de riesgo de la economía, tanto por sus depositantes como por sus clientes. El banco estuvo centrado en la atracción de depósitos de empresas tecnológicas emergentes. Y aunque algunos observadores dicen que el desplome responde más a una mala gestión de su capital y no necesariamente se traduciría en un colapso financiero generalizado, otros aseguran que ese impacto negativo ya se está produciendo.

La crisis ha prendido las alarmas entre los empresarios tecnológicos de Asia. Es “una amenaza existencial para el sector tecnológico”, calificaron lo sucedido en EE. UU. En el Reino Unido, 250 directores de bancos e instituciones financieras pidieron al gobierno dotarlos de una burbuja especial de protección para evitar la caída de sus activos.

Silicon Valley tiene sucursales en China, Alemania, India, Israel, Suecia, Dinamarca. La preocupación en estos países no es de poca monta. Por consiguiente, la idea de que la quiebra financiera norteamericana es apenas la punta del iceberg, no es una predicción exagerada y alarmista. Los altos niveles de deuda externa de Estados Unidos, el costo de la guerra en Ucrania, la crisis energética, la crisis medioambiental, son factores que se yuxtaponen, y que también pesan en forma concomitante.

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