miércoles, junio 12, 2024
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Nos pagan menos por el mismo trabajo

Dos trabajadoras cuentan algunas experiencias de discriminación en sus ámbitos laborales y sindicales

Anna Margoliner

De acuerdo con el comunicado de prensa emitido el 15 de marzo por el Ministerio del Trabajo: “Las mujeres siguen representando una parte importante de la fuerza productiva de Colombia. Según las cifras de afiliados a las cajas de compensación familiar que consolida la Superintendencia del Subsidio Familiar, de casi 11 millones de afiliados el 44%, es decir, 4.653.419, son mujeres.

“La brecha salarial entre hombres y mujeres persiste como lo muestran las cifras consolidadas por la Superintendencia. Hoy en Colombia 187.966 mujeres ganan menos que los hombres, según el análisis realizado a los afiliados de categoría A.”

El superintendente señala que con ese ingreso no hay posibilidad de ahorro, no se puede tener cobertura ante contingencias y que, además, las mujeres tienen personas a cargo.

Para profundizar acerca de la problemática con respecto a la brecha laboral que existe en el país, VOZ habló con dos mujeres representantes sindicales quienes contaron sobre las dinámicas que permiten que siga existiendo esta brecha, desde sus lugares de trabajo y de lucha sindical: Alejandra Wilches es trabajadora de la ETB y dirigente de Sintrateléfonos y Martha Reina quien preside a la Asociación Nacional de Servidores Públicos de la Defensoría del Pueblo, ASDEP.

Dinámicas laborales entre hombres y mujeres

Martha Reina, Asociación Nacional de Servidores Públicos de la Defensoría del Pueblo

Martha Reina menciona: “en el ámbito laboral he sentido un escenario de diferenciación de género en lo relacionado con el trato de mayor cercanía entre hombres, quizá porque los escenarios de competencia y competitividad capitalista propician lazos de reconocimiento, cercanía y cooperación en la relación hombre-hombre que en la relación hombre mujer.” En cuanto a su participación sindical señala la cultura machista que prefiere delegar la representación en los hombres en vez de las mujeres.

Con respecto a este tema, Alejandra indica que en el ámbito de las telecomunicaciones: “básicamente la participación de la mujer, a pesar que ha venido aumentando, sigue siendo mayoritariamente de hombres. Algunas encuestas y estadísticas del mismo Ministerio de las Tecnologías dicen que el 52% de las adolescentes decide no estudiar carreras afines con las tecnologías de la información por ser consideradas carreras de hombres. Adicionalmente, el 30% de los padres no le permiten estudiar este tipo de carreras”.

Diferencia salarial entre hombres y mujeres

El reconocimiento del rendimiento de los hombres ocurre de forma orgánica en la cultura patriarcal. Según Martha, esto está relacionado con las cargas adicionales que asumen las mujeres en su vida cotidiana: “En apariencia no existe diferencia salarial, sin embargo, es clarísimo, demostrado por estudios, que los roles institucionales asignados al género femenino sí presentan una diferenciación salarial y de cargas laborales. Aun cuando en el empleo público un cargo para mujer u hombre puede tener el mismo reconocimiento pecuniario las obligaciones socio-culturales de los entornos laboral y familiar de las mujeres trastorna dicha aparente igualdad salarial.”

En el caso de la ETB, la situación presenta una situación dada por la historia sindical de las trabajadoras vinculadas a esta empresa: “la diferenciación de los sueldos no es tan profunda por la existencia de Sintrateléfonos desde 1928 cuando ocurrió la primera huelga de mujeres telefonistas en Bogotá, quienes pidieron mejores garantías de trabajo. Sin embargo, en los últimos años, con la finalidad de lograr la paridad, se ha evidenciado que llegan mujeres privilegiadas a ocupar altos cargos, ignorando a quienes han hecho carrera en la empresa”.

Mujeres y sindicalización

Dentro de la ASDEP: “En las afiliaciones, nuestro sindicato ASDEP ha sido mayoritariamente femenino desde hace más de 10 años. En la actualidad en nuestra junta directiva existe equidad de género, ya que está conformado por 5 mujeres y 5 hombres, con la presidencia a cargo de una mujer. En cuanto a la conformación de las subdirectivas, de seis (6) de estas, cinco (5) están presididas por mujeres”, afirma Martha.

Alejandra Wilches, trabajadora de la ETB

Por su parte Alejandra evidencia que “pese a que este sindicato fue creado básicamente por mujeres, en los últimos años desde el mismo sindicato se han venido presentando problemas graves de machismo, de discriminación, de violencia contra la mujer; lo que hace que la participación de estas en las juntas directivas sea mínima o restringida, porque ha habido juntas directivas en donde no hay mujeres participando. Esto se presenta también en los pliegos de negociación. Ha sido también restringido porque las mujeres que participan si no están dentro de la línea de los que administran esa junta directiva, son rechazadas. Esto ha dificultado que en las últimas negociaciones se puedan vincular puntos que benefician a las mujeres o que puedan vincular, por ejemplo, a más mujeres en el área técnica”.

Formación profesional

Desde la percepción de Martha: “es abrumadoramente evidente que el acceso a los cargos directivos está dominado por el género masculino, pero además un igual nivel de formación académica comporta un mayor esfuerzo para las mujeres por los roles que la sociedad le asigna a uno y otro género, de este modo podemos afirmar que sí existe discriminación a este respecto”.

Alejandra comparte esta posición y agrega: “no basta con la reforma laboral que los salarios sean equitativos para hombres y a mujeres, si no se va hasta el origen de esa discriminación que es el mismo acceso al estudio. La mayoría de mujeres no tenemos acceso a carreras técnicas, no hay ese incentivo para que participemos en diferentes sectores. En el sector técnico son menos las mujeres profesionales en las áreas técnicas donde, incluso, se pueden presentar salarios de los más altos, por lo menos en los que son programación, bases de datos. Son sectores donde no hay motivación suficiente para que las mujeres lleguemos a esos cargos”.

Experiencia en el sindicato

Marta nos cuenta que su relación con el sindicato le ha causado limitaciones con respecto a poder acceder a mejoras de trabajo (ascensos). Sin embargo: “Desde mi actividad sindical he promovido dos consignas esenciales: Nuestro sindicato tiene como fines esenciales la defensa de los derechos de las y los trabajadoras y trabajadores de la Defensoría del Pueblo, pero también de la defensa de la misionalidad de la institución encargada de la Defensa, Promoción y Divulgación de los derechos humanos y del acceso a la justicia en cuanto a la labor de Defensoría Pública.”

Denuncia, finalmente, una agresiva campaña de violencia antisindical y de violencia de género, que se ha manifestado en hechos como: envío de supuestas amenazas por parte de las águilas negras, hackeo del correo institucional que debió ser reemplazado y de nuestra página, promoción de una campaña de desafiliatón por parte de detractores de nuestras posiciones sindicales, entre otras.

Dentro de los mayores logros de Alejandra y el sindicato ATELCA del cual era presidenta en 2015, se encuentra haber evitado la venta de ETB en la alcaldía de Enrique Peñalosa, puesto que, fueron quienes pusieron la primera demanda en contra del artículo del Plan de Desarrollo que intentaba venderla. En el 2019 fue elegida presidenta, pero la junta directiva de esa época tuvo bastante oposición no solamente por ser mujer, sino por estar preparada, señala.

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