miércoles, mayo 22, 2024
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¿Se está perpetrando un genocidio contra los firmantes de paz?

Desde la firma del Acuerdo de Paz han asesinado a 376 exguerrilleros y 20 en lo que va de este año. Para ampliar sobre este delicado tema, VOZ habló con Leonardo González, investigador del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, Indepaz

Aura Botero

En solo dos días asesinaron a dos firmantes de paz. El miércoles 30 de junio Ángel Miguel Ariza Rojas, a pesar de tener una discapacidad visual y física, lo sacaron de su vivienda y lo llevaron a un colegio en el municipio de Tame, Arauca, para posteriormente acabar con su vida. Después, el viernes 30 de junio, a Luís Aníbal Martínez Higuita lo asesinaron mientras iba en un bus en el municipio de Dabeiba, Antioquia. Luís tenía una discapacidad física, era agricultor y padre de tres hijos. El martes 4 de julio se volvieron a conocer noticias poco esperanzadoras para la paz. A Miller Laud Jiménez Rada lo asesinaron al frente de sus amigos mientras departía con ellos en Rovira, Tolima.

La sistematicidad de asesinatos y/o ataques contra firmantes del Acuerdo de Paz es alarmante. Para ampliar sobre este delicado tema, VOZ habló con Leonardo González, coordinador del Observatorio de Derechos Humanos y Conflictividades del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, Indepaz, sobre la seguridad de los firmantes y la sistematicidad en los asesinatos. Además, hizo un balance de la implementación de este punto en lo que lleva el Gobierno de Gustavo Petro.

¿Cuáles son los actores armados que están atentado contra los firmantes del Acuerdo?

-En las estadísticas que se llevan lastimosamente muchos de los autores materiales no se conocen, la gran mayoría son desconocidos porque operan varios grupos en un territorio donde están en disputa y cualquiera de los que está ahí podría haber cometido el hecho. Cuando se presenta un derecho de petición o algo así en la Fiscalía y se pregunta por los autores, la gran impunidad que se está presentando sobre estos casos hace que sea difícil saber quién es el autor. Entonces, aproximadamente el 60 por ciento de los casos son desconocidos, del 40 por ciento que se conoce, que se sabe, son todos los grupos, hasta el Ejército, pero la gran mayoría son disidencias de FARC, las Autodefensas Gaitanistas y el ELN en algunos casos. Hay avances de investigación, pero no hay esclarecimiento con sentencia en gran cantidad de casos, son aproximadamente sólo el 10%, 12% sino menos.

¿Cuáles son las posibles razones por las que estos grupos o actores armados siguen atacando a los firmantes?

-Son varias. A los firmantes no los atacan por una sola razón y no los están atacando solo en temas de homicidios si no también en desplazamiento forzado. Por ejemplo, han acabado varios ETCR en Cauca, Ituango, en diferentes zonas ya no existen estos espacios por desplazamiento forzado. Incluso desplazamiento por desarrollo, que es ausencia de proyectos productivos para las comunidades y tienen que salir porque no tienen cómo vivir en la zona; o desplazamiento por amenazas, como es el caso del Cauca, entonces se crean las Nuevas Áreas de Reincorporación, NAR.

Entonces las causas son diversas, hay desde problemas personales de antes (eso son algunos casos, no muchos), otros casos donde lo grupos armados pretenden ejercer un control, reclutarlos de nuevo a la guerra y ellos rechazan eso, entonces se convierten en una amenaza para estos grupos. Está también el hecho de que la gran mayoría de los firmantes del Acuerdo no son islas en los territorios, sino que hacen parte del territorio y de las conflictividades que están viviendo los campesinos, los indígenas o las comunidades afrodescendientes.

Vemos que una de las causas de ataques a firmantes de paz, según datos de la JEP, no es por temas de narcotráfico.

-Sí, esta afirmación es también para desvirtuar afirmaciones que se han venido presentando de diversos sectores, incluso de sectores de investigación como la Fiscalía, donde la primera línea de argumentación es que han vuelto a la guerra o que están inmersos en temas de narcotráfico y demás negocios ilegales, un poco para justificar esta violencia contra ellos. Y vemos que es en zonas donde no está involucrado el tema del narcotráfico y este no es solamente el único, ni el mayor, motor de la guerra como sí lo es la extorción, la minería y la tala.

Además, el discurso estigmatizatorio que todavía se está presentando por diversos sectores enemigos de la paz, legales incluso, ese discurso que viene desde las élites, un discurso violento contra ellos, esto hace que se justifique la violencia en los territorios.

¿La estigmatización hacia los firmantes de paz puede ser una causa del riesgo en el que permanecen?

-Sí, claro, la estigmatización es uno de los frutos de la violencia. El discurso es muy fuerte y se evidencia de una manera violenta en el territorio. En la historia lo ha hecho el fascismo, la violencia de los nazis no se presentó porque sí, sino fue gracias a un discurso previo, igual que con la violencia contra los firmantes, se presenta gracias a un discurso estigmatizatorio que viene desde las élites. Ese discurso es fuente de violencia y quienes están en contra de los firmantes del Acuerdo de Paz, se ven representados en discursos de este tipo para poder ejercer la violencia.

¿Cuáles son los hechos de violencia que estos actores armados perpetran sobre los firmantes, familiares, las comunidades y sus líderes/as sociales?

-Pasamos por todo el código penal. Más de 370 homicidios, cerca de 500 amenazas recibidas y casi 30 desaparecidos forzosamente. Además, desplazamiento forzado individual y colectivo, homicidios y violencia contra los familiares.

¿Los firmantes que corren más riesgos son los que asumen roles de liderazgos?

Sí y no. Aquí se pretende atacar es todo un proceso, igual que con los líderes sociales, no solamente es a los líderes a los que están atacando, sino que quieren atacar a un proceso. Con los firmantes lo que se quiere atacar es al proceso de paz, por eso se ataca es a la base y se ataca a los líderes.

Hemos visto cómo han asesinado a muchos que ya fueron previamente desplazados, de Tumaco terminan en Cali y luego están en Santander de Quilichao y los asesinan al estar solos sin protección.

¿Cuáles son los departamentos en los que ha habido más violencia contra los firmantes de paz?

-Primero tenemos a Cauca por las diferentes conflictividades territoriales que se presentan. Los firmantes no son islas, sino que hacen parte de las conflictividades territoriales, y en muchos casos ellos generan relaciones con las comunidades y las defienden.

Argelia es uno de los municipios en donde más se han presentado homicidios de firmantes del Acuerdo de Paz, por la disputa de territorio de dos grupos armados que son la Segunda Marquetalia y la Carlos Patiño.

EL segundo es Nariño, especialmente en la costa nariñense. El triángulo de Telembí es una de las zonas más violentas. Y en Tumaco, el municipio donde más han asesinado en todo el país, ahí son firmantes del Acuerdo de Paz que están en medio de conflictividades entre el frente 30, la Segunda Marquetalia, Los Contadores, el ELN y las AGC. El otro departamento es Antioquia, especialmente en el Bajo Cauca y sureste antioqueño, zonas donde de tránsito de cultivos de uso ilícito, trata de personas, armas y también de minería ilegal. El cuarto es Caquetá, igual con presencia y disputa de los grupos armados, entre esos la Carolina Ramírez del Estado Mayor Central, EMC, y de la Segunda Marquetalia.

¿Y cómo está la situación en Arauca en cuanto a seguridad para los firmantes?

Es muy grave. Desde el principio ha estado muy mal los firmantes del Acuerdo de paz en Arauca, con muchos riesgos, especialmente porque ellos están en algunas zonas donde hay disputa, en las zonas Sarare que son 4 municipios (Tame, Arauquita, Arauca capital, Saravena). Esa es una zona que ha sido histórica del ELN y hay una presencia del EMC con unos intereses de llegar ahí, y han sido quienes más han golpeado a los firmantes del Acuerdo de Paz. Entonces están permanentemente en riesgo por la disputa territorial de estos dos grupos, pero también por la amenaza y el interés del EMC, quienes en algunas zonas tildan a los firmantes de traidores. Al catalogarlos de traidores entonces son enemigos; eso ha hecho que los estén amenazando permanentemente, que los estén reclutando, que haya un interés grande sobre ellos, porque son personas que vienen de la guerra, que saben manejar armas, conocen el territorio y demás, entonces son apetecidos por estos grupos.

¿Qué ha pasado con la seguridad de las regiones que la antigua FARC EP desalojaron tras la firma del Acuerdo?

-Lastimosamente ni Santos ni Duque se preocuparon por seguridad. Cuando se habla de este tema no se puede hablar de que solamente llegue la fuerza pública, sino que llegue el Estado con vías, con salud, con educación, con justicia y eso garantiza, entre otras, lo que se denomina seguridad humana.

Y no hubo un interés por parte del Estado en llegar a las zonas donde antes estaban las FARC y eso hizo que llegaran otros grupos, el narcotráfico, que se siembre coca y que no haya un control sobre el territorio. La seguridad estuvo y sigue grave para los firmantes por la ausencia del Estado, pero también por la falta de implementación. Esperamos y creemos que con este Gobierno se mejoren las cosas, que estén llegando no sólo con fuerza pública sino con carreteras. Sobre todo con carretera, esto es algo muy importante en temas de seguridad, uno no se imagina que la carretera pueda significar algo tan clave.

Un ejemplo es Argelia-Cauca, que tiene veredas y corregimientos como Mango, como el Plateado, y para llegar a este último no hay carretera buena, pavimentada, y entonces los campesinos tienen que cultivar coca porque el único que llega allá es el narcotraficante a comprársela. Si ellos tuvieran carretera pudieran sembrar café, plátano, en otros cultivos, y poder sacarlos a un mejor precio, esto generaría que los grupos armados se vayan y generar seguridad. Entonces la carretera está muy ligada a la seguridad, igual la escuela.

En los meses que lleva el Gobierno Petro, ¿cuál es el balance de la implementación del Acuerdo, puntualmente en el tema de seguridad?

-En los anteriores gobiernos ha sido un balance negativo, porque se ha pensado la seguridad como un proyecto individual, no como un proyecto colectivo, y se ha dejado de lado a los firmantes para que cada cual dependa de su propia seguridad. Es muy importante que todavía se piense como colectivo y que se les pueda garantizar la participación en política, que se pueda garantizar incluso la participación en el gobierno. Por ejemplo, que haya un firmante ministro, que haya firmantes en altos cargos directivos del gobierno porque esto, entre otras cosas, acaba con ese discurso que está estigmatizándolos y los presente realmente como personas que pueden aportar a la sociedad y demás.

Esperamos que este Gobierno tenga unas estrategias distintas que vayan más allá de una seguridad personal a una colectiva. Estamos esperando que les den el tema de las comunicaciones, de las emisoras, del programa de televisión, es decir, visibilizarlos y que los vean no solamente como unos exguerrilleros, sino como colectivo político que tiene mucho para aportar a la paz.

¿Qué ocurre con la Unidad Nacional de Protección y los programas de protección para la población firmante?

La Unidad de Protección tiene un rol y es importante, que es protección especialmente individual y ahora están incluyendo el tema de colectivo. El rol de la Unidad de Protección es muy limitado todavía, porque para pensar en garantizar la seguridad no se le puede dejar solamente a la Unidad de Protección, esto debe ser de la mano de otras instituciones. Es muy importante, por ejemplo, el Ministerio de Transporte para el tema de vías, es muy importante el Ministerio de Agricultura para garantizar proyectos productivos, si se garantiza proyectos productivos se garantiza seguridad; si garantiza educación para los firmantes del Acuerdo de Paz se garantiza seguridad, y que no vuelvan a la guerra. Garantizarles a ellos la vida, una seguridad realmente distinta a la protección solamente con un escolta o un auto blindado, que no es suficiente. La Unidad de Protección hace parte de una seguridad, pero es solamente una parte, no lo es todo, ni siquiera lo más importante, lo más importante es que haya Estado para la seguridad de los firmantes.

¿Se puede hablar de la consecución de un genocidio?

-Por números sí, pero el tema más que por número es si existe una sistematicidad y un patrón, entonces hay que analizar bien los casos, porque para que exista una sistematicidad debe haber una política, como es el caso de la Unión Patriótica donde existió una política de Estado. Segundo, si los patrones son los mismos en temas de territorio, creo que eso se puede ver y se puede analizar. Pero sí se podría en estos momentos empezar a discutir sobre el tema de sistematicidad y de si hay o no un genocidio, creo que es válido al menos pensarlo.

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