jueves, junio 13, 2024
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Rusia pasó la cuenta de cobro

Lo más crítico de los estos operativos sobre el terreno de la confrontación es que hay elementos nuevos que catapultan la guerra a dimensiones insospechadas

Ricardo Arenales

El Kremlin lo había anunciado con anticipación. Si las autoridades de Kiev, en Ucrania, atacan objetivos rusos en las zonas de frontera o en los territorios que recientemente se pronunciaron a favor de la anexión a Rusia, el mando militar en Moscú respondería con toda la contundencia.

A pesar de las advertencias, Kiev armó una provocación contra el puente de Crimea, una estratégica vía que comunica a Rusia con esa región, dejando un importante saldo de destrozos materiales en la estructura de ingeniería, vehículos destruidos y un saldo de muertos y heridos.

Ni el mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, ni sus aliados de la OTAN en Occidente, tomaron en serio el anuncio ruso. Armaron la provocación sobre el puente de Crimea, con activa participación de los servicios de inteligencia británicos, según se pudo establecer más tarde. Entonces vino la respuesta de Rusia.

Atentados terroristas

“Es imposible no responder a crímenes de este tipo. Esta mañana (10 de octubre) se ha lanzado un ataque de alta precisión desde tierra, mar y aire contra instalaciones energéticas, militares y de comunicaciones de Ucrania”, ha señalado Vladimir Putin. “Si continúan los intentos de llevar a cabo operaciones terroristas en nuestro territorio, la respuesta de Rusia será firme y su escala corresponderá con el nivel de amenaza contra la Federación Rusa”.

Además, el mandatario advirtió que en caso de que Ucrania siga perpetrando “atentados terroristas” contra territorio ruso, “la respuesta será dura y de una magnitud acorde con las amenazas planteadas”. En este sentido, señaló que Kiev recurre a “métodos terroristas desde hace mucho tiempo”. En concreto, mencionó tres intentos de atentados contra la central nuclear en la provincia rusa de Kursk, así como contra el gasoducto Turkish Stream tendido por el fondo del mar Negro hasta Turquía. “Kiev se ha puesto al mismo nivel que las formaciones terroristas más odiosas”, aseveró el gobernante ruso.

La respuesta rusa, calificada por medios occidentales como ‘andanada de misiles’, afectó la infraestructura eléctrica, de acueducto, comunicaciones y objetivos militares estratégicos de al menos 15 ciudades ucranianas, de oriente a occidente del país, incluida la capital.

…Y el frío que viene

En las primeras horas siguientes, la electricidad fue suspendida de manera parcial o total en varias localidades, lo mismo que el suministro de agua potable y el servicio de internet. El primer ministro ucraniano, Denis Shmygal, reconoció que cálculos preliminares indican que al menos once instalaciones de infraestructura fueron destruidas en ocho regiones y en la capital.

Las autoridades de Kiev, por su parte, reconocieron, en un primer barrido, que al menos el 30 por ciento de su infraestructura energética fue afectaba por los misiles rusos, una situación especialmente preocupante en momentos en que en esa región geográfica del planeta comienza el invierno, que a amenaza con ser más frio que otros anteriores, debido a los efectos del cambio climático.

Putin señaló a los servicios especiales de Ucrania como los autores y responsables del atentado terrorista, que dejó al menos tres muertos civiles. Por su parte, el portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia, Ígor Konáshenkov, aseguró en su reporte diario sobre el avance del operativo en Ucrania que todos los blancos designados fueron impactados. El vocero precisó que las ofensivas fueron dirigidas contra instalaciones de mando militar y sistemas de comunicación y energía.

Peligro nuclear

Este bombardeo a gran escala, que ha tenido réplicas en los días subsiguientes, sirvió de pretexto para que Zelenski reclamara de sus aliados de la OTAN la construcción de un escudo antimisiles sobre el cielo de Ucrania, pedido que ha sido acogido por Alemania, Francia y otros países. A raíz del hecho, se ha venido a saber que no todos los socios de la OTAN tienen capacidad de brindar esta ayuda, no solo por lo costosa, sino por lo sofisticada.

Lo más crítico de estos operativos sobre el terreno de la confrontación es que hay elementos nuevos que catapultan la guerra a dimensiones insospechables. Uno, la utilización de drones iraníes por parte de las tropas rusas, que han sembrado el terror entre las tropas ucranianas. Otro, el anuncio de los países de la OTAN de hacer, en respuesta, unos ejercicios con armamento nuclear. Y la consiguiente respuesta de Moscú en el sentido de que, en el momento que considere amenazada su seguridad nacional, no dudará en utilizar también su arsenal nuclear.

En este sentido, la posibilidad de un ataque de esta naturaleza preocupa más a los líderes del mundo. Inclusive, para algunos analistas, como se ha visto en publicaciones de prensa recientes, esta situación hace que el riesgo nuclear de esta guerra sea mayor que el que se dio durante la denominada crisis de los misiles en 1962, cuando las autoridades soviéticas trasladaron a Cuba un arsenal nuclear para contener planes de invasión inminentes a la isla por parte de Washington.

“Por primera vez desde la crisis de los misiles de Cuba, tenemos la amenaza de un arma nuclear”, reconoció la semana pasada el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden.

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