Rodolfo Hernández, lo mismo de siempre

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Rodolfo Hernández

El exalcalde de Bucaramanga y líder de la “Liga anticorrupción” no es tan independiente ni está tan limpio como aparenta

Pablo Arciniegas 

Faltando poco más de tres meses para las elecciones presidenciales, el establecimiento parece quedarse sin opciones seguras de continuidad. A Enrique Peñalosa lo dejó fuera de combate el Covid. Zuluaga no tiene mayor popularidad que sus ridiculeces en Tik Tok. ¿Char? Después de las declaraciones de Aída Merlano tiene para rato con su problema de imagen. Y Barguil tiene de presidente, lo mismo que Duque de mamerto, como lo dijo Fernanda Cabal, que sí hubiera dado la pelea en campaña, pero a quien el Centro Democrático rechazó porque era más ‘aviona’ que todos y, como no, por mujer.

Por el lado del centro (que digamos es la derecha moderada de Colombia) tampoco hay mucho de donde escoger. Fajardo parece una sombra de Federico Gutierrez, y Fico, que pertenece más al uribismo, quedó como un bobolitro en el debate de El Tiempo-Semana, y ya no es el consentido de Vicky. Igual, ambos están enlodados por Hidroituango. Por último, la llegada de Ingrid Betancur sepultó la débil fusión de los Chicago Boys con Greenpeace que tenían Gaviria con Juan Manuel Galán.

Uno dirá, confiado, que de toda esta carne de políticos no sale ni un caldo, y que el camino está abierto para el Pacto Histórico, pero nos olvidamos de Rodolfo Hernández. ¿Quién es? El ingeniero Rodolfo Hernández es un laboratorio de marketing político andante. Es una cosa distinta para cada uno de sus segmentos de posibles votantes. Para los más jóvenes es el viejito de los memes. Para los más adultos es el Trump criollo que le va a romper la jeta a los corruptos. El empresariado lo ve como el ingeniero que entiende que gran parte de la riqueza en Colombia viene de seguir empobreciendo a la gente, por los siglos de los siglos. Y los indecisos solo saben que es un independiente que no le debe nada a nadie.

Protagonistas de novela

Rodolfo Hernández, reitero, es pura imagen. Su campaña consiste en una denuncia nemotécnica de los más célebres escándalos de corrupción para hacerse popular, ya que, él no sabe tocar guitarra ni dar cabecitas como Duque. Esta estrategia me recuerda a la de Jaider Villa, el participante de Protagonistas de novela que pese a carecer de todo talento como actor, fue el primer ganador del reality distrayendo a su audiencia con un drama mejor, el de la convivencia en la casa estudio.

¿Le ha servido copiar el modelo al ingeniero? Por lo menos sacó a Fico de taquito y con su discurso, lleno de lugares comunes, se asegura ser tendencia en redes (que es lo que le fascina a grupo Semana). Pero, no deja de causar curiosidad que un tipo que pelee tanto contra la corrupción, al punto de bautizar su movimiento como ‘Liga anticorrupción’, lleve a sus espaldas el caso Vitalogic. Y todavía más curioso es que la creme del periodismo, gente como Jimena Duzán y Daniel Coronell, cuando lo tuvieron en sus respectivos programas, tampoco le preguntaron por él.

Yo se los recuerdo: Vitalogic básicamente es una empresa que le pagaría más de 16 mil millones de pesos a Luis Carlos Hernández, hijo de Rodolfo, si se quedaba con el negocio de operar el esquema de basura de Bucaramanga, de acuerdo con un contrato de corretaje que salió a la luz en el 2017. Pero como no cumplió con la póliza de garantía, fue descalificada, y en respuesta, Hernández padre, en ese entonces alcalde de la ciudad, presionó al director jurídico de la Empresa de Aseo de Bucaramanga (EMAB), lo cual quedó grabado en un audio. Finalmente, cuando el ingeniero vio que ya no se podía hacer nada, Vitalogic decidió demandar a la ciudad por 579 millones de pesos.

Lo que sigue después de es peor: primero, ha avanzado más la demanda del Vitalogic  que la del exdirector jurídico de la EMAB, segundo, desde que el caso salió a la luz, se ha sabido que el negocio de las basuras no era el único de la alcaldía en el que trabajaba Hernández Jr., sino que sobre la mesa estaban otras siete licitaciones más, según el comerciante cucuteño Luis Andelfo Trujillo. Y a eso se suma que el gerente de Vitalogic, un rumano llamado Florín Volcinschi estaba acusado de lavado de activos en su país de origen, pero la cereza del pastel es que en el proceso de demandar a Bucaramanga, Vitalogic contrató a un abogado externo para emitir un concepto favorable con respecto a la acreditación financiera con la que pretendían ganarse la licitación. Y, no siendo suficiente, ese abogado después fue nombrado como asesor de la Alcaldía.

El nombre de este abogado es Jorge Pino Ricci. Sí, el mismo Jorge Pino Ricci del Carrusel de la contratación y del escándalo de los 70 mil millones de pesos abudineados de “Centros Poblados”, escándalos que siempre están en la garganta del ingeniero. Sin olvidar Hidroituango, que utiliza para seguir metiendo el dedo en la llaga de Fajardo y de Fico.

Las buenas prácticas

Es importante decir que debido al caso Vitalogic, el líder de la “Liga anticorrupción” fue acusado por ‘interés indebido en la celebración de contratos’ por la Fiscalía. Sin embargo, el fallo se ha venido dilatando, porque el equipo de CSI de Francisco Barbosa, que resuelve crímenes en menos de 20 días, todavía no ha recogido las suficientes pruebas para llevarlas al estrado.

Pero dejando por un momento la corrupción de lado, el ingeniero Hernández demuestra que es un buen muchacho y que está dispuesto a implementar las buenas prácticas del uribismo. Por un lado, el estado de opinión para resolver cosas como la descriminalización del aborto, lo que según él se haría con un referendo, y por el otro, la defensa acérrima del empresariado.

La primera idea no solamente es un pajazo mental, sino un pajazo mental muy malo, porque no me imagino a Rodolfo dedicándole todas sus energías a concretar un referendo de ese estilo, de cara a una Corte Constitucional que le tumbó a Duque, que era el más ñoño del Centro Democrático, sus objeciones contra la JEP. O sea, de entrada la propuesta es bien populista. Y con respecto a la segunda idea, me pregunto: ¿A cuál empresariado defiende Rodolfo Hernández? Al de los vendedores ambulantes de Bucaramanga, a quienes persiguió con un dizque plan maestro del espacio público, o al empresariado que controla la tierra, las medicinas, los medios y los bancos, y que oprimen a Colombia en una permanente edad oscura.

Creo que el ingeniero lo dejó dicho cuando contó que Álvaro Uribe le ayudó a salir adelante, y que, además, es íntimo de su hijo, Tomás, con quien solo habla de emprendimiento. Pero, si queda alguna duda, hay que recordar que el filósofo más admirado por el exalcalde de Bucaramanga es Adolf Hitler.

El apex predator

¿Por qué el ingeniero no fue el candidato presidencial del establecimiento desde un principio?, ¿Por qué no, si reúne todas las cualidades necesarias para sentarse en el solio de Bolívar, como propuso un William Ospina desconectado de la realidad? Porque en algo tienen razón los que le dicen Trump criollo, es evidente que Rodolfo no es ni de derecha, ni es de Centro, ni de uribista, ni de nadie, Rodolfo es rodolfista. Punto. Él es la prueba de que se puede escalar en la cadena alimenticia hasta convertirse en el apex predator, cueste lo que cueste, y cuéstenos a nosotros otros cuatro años más de masacres.

Además, no le tembló la voz para declarar que su hijo era una estúpido por fimar el contrato de corretaje con Vitalogic que hoy lo tiene tan embolatado, ni tampoco le costó traer la memoria de su hija, que según el fue asesinada por el ELN, al debate El Tiempo-Semana, para personalizar más los resentimientos. Esos serían los peligrosos alcances del viejo, que ya sabemos que para ganar es capaz hasta de explotar sus propias tragedias.

En resumen, un cambio es lo único que Rodolfo Hernández no es. Dice que quitándole el dinero a los corruptos se financian todas las inversiones sociales que necesita el país, pero eso sería quitarle a sus amigos. Dice que defiende el empresariado y que hay que impulsar el campo, pero no aclara que este campo es de los hacendados y no de los que pasan hambre. Dice que busca justicia pero no tiene ninguna propuesta seria para reducir las desigualdades de fondo, tampoco habla de energías renovables, ni de despenalización de la droga, ni de líderes sociales, ni de medioambiente, ni de política habla, solo repite y repite que la corrupción y los corruptos y bla, bla, bla… ¿Queda claro que Rodolfo Hernández es lo mismo de siempre?