¿Qué pasa al interior de las Fuerzas Armadas?

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El nuevo ministro de Defensa tendrá el reto de reorientar a la fuerza en su misión constitucional de proteger la soberanía nacional, defender los derechos humanos y ser determinante en la construcción de paz. Foto Ejército Nacional

El presidente electo y próximo Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas Gustavo Petro ha designado al exmagistrado Iván Velásquez Gómez como nuevo ministro de Defensa Nacional. Mientras la decisión ha desatado opiniones a favor y en contra, la ciudadanía se pregunta por el futuro que tendrá la institución en el gobierno del cambio

Óscar Sotelo Ortiz
@oscarsopos

Dos días después del desfile militar del 20 de julio, el presidente electo Gustavo Petro anunció la designación del exmagistrado Iván Velásquez como nuevo ministro de Defensa Nacional. La fecha en la que se hizo pública la decisión, coincide con la salida del general Eduardo Enrique Zapateiro de la comandancia del Ejército Nacional e inaugura un nuevo momento para las Fuerzas Armadas del país.

El jefe de la cartera que orientará la política de seguridad y defensa es abogado de la Universidad de Antioquia. Iván Velásquez es recordado por participar y liderar la investigación en el allanamiento del “Parqueadero Padilla” en 1997, un lugar en el centro de Medellín donde se encontraba toda la evidencia de cómo se financiaban las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá que lideraban los hermanos Castaño. Esta pesquisa expuso prematuramente los nexos del paramilitarismo con poderes políticos, empresariales y militares del país.

Al llegar a la Corte Suprema de Justicia como magistrado auxiliar, investigó desde el 2007 todo el proceso conocido como la parapolítica que permitió la captura y judicialización de los parlamentarios involucrados en el caso. Esto le ocasionó ser víctima de las “chuzadas”, además de señalamientos, persecuciones y una feroz campaña de desprestigio orquestada por el DAS en el segundo gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

Retos y reacciones

Iván Velásquez tendrá el reto político de reorientar a las Fuerzas Armadas en su misión constitucional de proteger la soberanía nacional, defender los derechos humanos y ser una institución determinante en la construcción de paz.

La difícil situación en la frontera venezolana, las reformas necesarias al interior de la fuerza y la Policía, la lucha en contra de la corrupción, la implementación del Acuerdo de Paz y la reapertura de los diálogos con el ELN, la contención a las bandas criminales y la configuración de una nueva agenda de seguridad y defensa, son algunos de los principales retos que tendrá el jurista al frente de la cartera.

Inmediatamente se conoció la noticia, se fueron divulgando mensajes a favor y en contra. Por un lado, las fuerzas del Pacto Histórico se mostraron complacidos con la designación. “Y llegó el día en Colombia en que uno de los más destacados juristas y defensores de derechos humanos del país, esté a cargo de las fuerzas militares y de Policía. El cambio histórico ya comenzó”, dijo el senador Iván Cepeda.

Por su parte, el representante a la Cámara, Gabriel Becerra, también saludó el nombramiento de Velásquez: “Su hoja de vida es garantía para desterrar la corrupción y la impunidad en este sector. Desde el Congreso respaldaremos las iniciativas de paz, la seguridad humana y la defensa de la soberanía nacional”.

Como era de esperarse, estos elogios no fueron igualmente correspondidos por la dirigencia de la oposición, que automáticamente lanzó sus críticas. “El nombramiento de un enemigo acérrimo del partido y del jefe del partido de oposición como ministro de Defensa no es solo un desafío; es una amenaza”, dijo la senadora del Centro Democrático, Paloma Valencia.

Al interior de la fuerza

Más allá de las múltiples reacciones que desató la decisión del presidente electo, la ciudadanía sí se pregunta por el futuro que tendrá la institución en el gobierno del cambio. Para indagar lo que pasa al interior de las Fuerzas Armadas, VOZ consultó la opinión de un alto ejecutivo en el Ministerio de Defensa quien pidió reserva de su nombre.

“Hay escepticismo y decepción. Escepticismo porque nombran a una persona que ha hecho pronunciamientos hostiles en contra de la institución. Y decepción porque, así ustedes no lo crean, en gran parte de la oficialidad sí existía una idea de cambio. Queríamos que por primera vez desde 1991 estuviera al frente una persona con conocimientos serios en el sector de seguridad y defensa”, dice la fuente.

No obstante, hace claridad que los juicios emitidos por la dirigencia uribista no corresponden a la opinión que existe en las Fuerzas Armadas: “De hecho, al interior de las filas hay molestia porque se sienten instrumentalizados. Los militares están cansados que los usen políticamente. Por eso el cruce de trinos del general Zapateiro con el candidato Petro fueron criticados en su momento por varios oficiales que saben no deben meterse en política”.

Subordinados a la centroizquierda

Otro de los temas que despierta inquietud es si al interior de las Fuerzas Armadas se piensa respetar el mandato constitucional de subordinación al poder civil, si se considera que el gobernante tiene pasado insurgente y quiere implementar un programa de centroizquierda.

“Que un exguerrillero sea el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas es un sapo gigante que los militares tendrán que tragarse. Pero también les puedo asegurar que una vez Gustavo Petro fue elegido como presidente, la cúpula militar se reunió para trabajar en la transición. De igual forma, en los empalmes que he tenido la oportunidad de acompañar, lo que ha comenzado con mucha tensión ha terminado en sinergia de trabajo”.

Para el alto ejecutivo del Ministerio de Defensa, el problema no es que llegue la centroizquierda al poder, sino que ese sector ahora en el gobierno siga atacando a la institución. “Hoy en día la moral de las Fuerzas Militares está por el piso y lo que están esperando muchos uniformados es que llegue el 7 de agosto. El discurso del señor presidente electo será fundamental para disipar cualquier incertidumbre”, dice.

También comenta sobre los principales desafíos que tendrá el nuevo gobierno: “Además de superar los prejuicios con la institución, la administración Petro debe combatir la corrupción al interior de las filas y que tienen con malestar a muchos oficiales; mantener la lucha en contra del crimen organizado trasnacional; fortalecer las capacidades militares para la adecuada protección de la integridad y soberanía territorial; entre otros retos. Si el presidente electo no toma decisiones inteligentes con respecto a las Fuerzas Armadas, puede fracasar en su proyecto político. Él nos debe considerar aliados, no enemigos”.

Seguridad humana

Con respecto a lo anterior, el abogado experto en seguridad y defensa, Felipe Valencia, responde a las inquietudes que emergen al interior del ministerio y las Fuerzas Militares: “Con la designación de Iván Velásquez lo que se busca es que retorne al mandato constitucional y que exista un ejercicio de reformulación en perspectiva de mayor transparencia, fortalecimiento de la institución apartando de las filas a quienes han estado implicados en la violación de derechos humanos y en actos de corrupción. Por supuesto, respetando el debido proceso. Todo esto va en función de una idea: una nueva etapa para las fuerzas militares y para el país”.

Según el jurisconsulto, quien además estuvo en el equipo programático que redactó el documento ‘Colombia potencia mundial de la vida’, la transición que propone el Pacto Histórico a las Fuerzas Armadas es para una nueva era de paz y en defensa de los derechos humanos: “Insistimos en que la iniciativa está articulada al fortalecimiento. El nombre del doctor Velásquez también tiene otro propósito, construir un pacto entre la ciudadanía y las instituciones, en este caso militares, con una nueva idea de seguridad humana y de control del riesgo donde se respeten la vida, la integridad, la libertad y la seguridad de todas las personas”.