¿Qué hacer con el dólar?

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En los sectores especuladores financieros y entre algunos sectores de clase media acomodada hay el temor de pérdidas por las medidas de política económica del nuevo gobierno. Este no la tiene fácil ante el panorama internacional, los miedos internos ni ante la perfidia de quienes quieren hacerle daño

Carlos Fernández

Lo primero que hay que decir respecto al emparejamiento del precio del dólar y del euro, luego de 20 años de prevalencia en valor del segundo sobre el primero, es que esto es el resultado del aprovechamiento de las grandes compañías de Estados Unidos de las ventajas que les generó el alineamiento europeo con su política militar en la OTAN contra Rusia y con la práctica de las sanciones económicas a ese país.

En efecto, ante las dificultades en el flujo normal del comercio mundial ocasionadas por el covid y frente a la incidencia de las medidas sancionatorias contra las propias economías europeas, las grandes empresas de Estados Unidos iniciaron una elevación de sus precios que no tenía que ver prácticamente con aumentos de costos sino con la búsqueda de mayores ganancias, lo que generó un proceso inflacionario que ya alcanzó el 9,1% anual en ese país a junio de este año.

Pero el responsable de este proceso inflacionario no es el encarecimiento de los alimentos y de los insumos que Rusia y Ucrania dejaron de vender. Estados Unidos tiene cierta suficiencia en el suministro de estos bienes. En realidad, los principales factores que generaron el aumento de la inflación en este país fue el crecimiento de las ganancias corporativas, pues, entre junio de 2020 y diciembre de 2021, el crecimiento de los precios fue de 6,1% anual. La contribución de las distintas variables a la elevación de los precios fue la siguiente:

Estados Unidos. Contribución al crecimiento de los costos unitarios en el sector corporativo no financiero
Variable Promedio 1979-2009 Variación 2T 2020-4T 2021
Costos no laborales 26,8% 38,3%
Costos laborales 61,8% 7,8%
Ganancias corporativas 11,4% 53,9%
TOTALES 100,0% 100,0%

Fuente: Economic Policy Institute

O sea que el aumento de precios ha servido para acelerar el incremento de las ganancias de las grandes corporaciones. En la competencia internacional, en la medida en que Estados Unidos no depende de los hidrocarburos rusos ni de los alimentos rusos o ucranianos, sus corporaciones están en mejores condiciones de aprovechar las circunstancias de escasez y la elevación de los costos de los países europeos.

Las visitas a Venezuela y a Arabia Saudita por parte de las autoridades estadounidenses no son sino un intento de ayudar a paliar la disminución de los suministros de gas y de petróleo rusos, como forma de pagar el servicio prestado por los europeos a los norteamericanos.

El aumento en las tasas de interés

De todas maneras, el proceso de inflación generado en Estados Unidos condujo a las autoridades de la Reserva Federal a tomar las medidas que, según la teoría y la política prevaleciente, frenan el ascenso desbocado de los precios: se aumentaron las tasas de interés de referencia, con lo que se encarecieron los créditos y se valorizaron los bonos que circulan en el mercado de deuda estadounidense.

Esto último implica atraer capitales de todas partes en busca de la más alta y mayor rentabilidad de corto plazo, lo que, a su vez, eleva la demanda de dólares en los países en donde estos capitales están asentados. Eso explica el efecto devaluacionista en gran cantidad de países, siendo los más afectados en América Latina Colombia, Argentina y Chile. Esto sucede porque los inversionistas coyunturales, propietarios de los denominados capitales «golondrina», además de una mayor rentabilidad, buscan la divisa más fuerte del mercado y ésta sigue siendo, en nuestros pagos, el dólar.

Casi al tiempo con la Reserva Federal, ante las expectativas inflacionarias en el país, el Banco de la República siguió la misma receta: elevar desmesuradamente las tasas de interés, lo que desestimula la inversión. Aunado a esto, con la devaluación galopante ante las perspectivas de una disminución de la actividad económica conocida como recesión, tanto en el país como en el exterior, se encarecen las importaciones y se eleva el esfuerzo fiscal para poder cumplir con los compromisos de la deuda externa.

Esto no es poca cosa. Por el solo hecho de la aceleración del aumento de la tasa de cambio, que es un fenómeno coyuntural con visos de cierta duración en el tiempo, se pueden afectar hondamente los ingresos de los trabajadores y los pequeños y medianos empresarios por el aumento en los precios de los alimentos importados o por el aumento de los producidos en el país en la medida en que los insumos que se producen se encarecen.

Por un momento se pensó que el aumento en el precio internacional del petróleo contrarrestaría los efectos negativos de la devaluación, pero este fenómeno se está revirtiendo y ya el petróleo vale mucho menos que a comienzos de año. Si bien la demanda internacional de petróleo y de carbón se ha incrementado ante la disminución del suministro de estos productos y Colombia tiene todavía campo de acción para aumentar sus exportaciones de estos productos, no es éste, precisamente, el camino a seguir.

El riesgo de freno de la transición energética es ya evidente en Colombia y en el mundo; las posibilidades de transformación productiva se ven disminuidas, y el riesgo de una permanencia en el tiempo más allá de lo esperado de la devaluación del peso colombiano pone en entredicho la aplicación de políticas que enderecen el rumbo y que están contempladas en el programa del Pacto Histórico.

No olvidar al «oso ruso»

La devaluación comentada no ha afectado lo mismo a todos los países. Ya señalamos que tres países en América Latina (Colombia, Chile y Argentina) han sido de los más afectados. Otros, como México y Bolivia, han logrado sobrellevar el momento con devaluaciones moderadas, en razón de políticas más independientes no exentas de dificultades.

Pero se ha hecho caso omiso del hecho de que el rublo -la divisa rusa- se revaluó 12,9% durante el mes de mayo, con lo que recuperó la devaluación que había sufrido al comienzo de las sanciones. Entre las otras monedas que se revaluaron está la libra esterlina, de Gran Bretaña, país íntimamente ligado a la política militar y económica estadounidense.

Pues bien, hay que señalar que, ante la exclusión de Rusia de los mecanismos internacionales de movilidad de los recursos financieros, este país ha venido adelantando gestiones ante aquellos que no se han sometido a las presiones y no han adelantado sanciones contra él, en particular, China, y comienza a vislumbrarse en el horizonte el establecimiento de formas de integración financiera y comercial que pueden llegar a trascender el predominio del dólar y a establecer un mundo multipolar, alejado del hegemonismo estadounidense. Pero es algo apenas incipiente y de la independencia de los Estados dependerá su implantación.

¿Y el efecto Petro?

No han faltado las alusiones a que el cambio de gobierno en Colombia es un factor impulsador de la devaluación. Y es indudable que no ha faltado una mayor demanda de dólares y, eventualmente, de euros en el país producto del temor que genera el signo político del nuevo gobierno. Sin embargo, la desaceleración de la devaluación de los últimos días puede estar relacionada más con la presión por parte de los capitales golondrina de que se habló más arriba de sacar sus activos del país y llevarlos a Estados Unidos que con una avalancha de demandantes de dólares que se quieran ir del país.

Indudablemente, en los sectores de la especulación financiera y entre algunos sectores de clase media acomodada hay el temor de pérdidas por las medidas de política económica que adopte el nuevo gobierno. Éste no la tiene fácil ni ante el panorama internacional ni ante los miedos internos más la perfidia de quienes quieren hacerle daño internamente.

Pero el programa económico del Pacto Histórico es sólido. Requiere, eso sí, continuar ganando adeptos para lograr el cambio propuesto. Integrarse regionalmente, ser independiente ante los poderes hegemónicos y lograr la transformación productiva, van a permitirle al país salir de la postración en que lo deja Duque. De todos depende.