¿Qué carajos es el hidrógeno verde?

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Ecopetrol destinó seis millones de dólares para introducir la tecnología H2B2 de electrólisis en la refinería de Cartagena. Foto Ecopetrol

En el año 2050, una cuarta parte del mercado energético mundial demandará este combustible. El país podrá́ producirlo y comercializarlo, si cuenta con la voluntad del Gobierno nacional

Pablo Arciniegas

En su primera entrevista como presidente electo (ya hace un mes), Petro mencionó el hidrógeno verde como una opción para que Colombia siga siendo competitiva en el mercado de combustibles. “Si esa energía se transmite por ISA hacia Barranquilla, donde se tiene el río Magdalena, el de mayor cantidad de agua dulce en el país, hay una posibilidad enorme en los puertos de exportación”, le dijo al periodista Daniel Coronell.

Básicamente, el hidrógeno verde es la denominación que recibe este gas cuando es aislado por medio de energías renovables. De hecho, hay hidrógenos de otros ‘colores’ dependiendo de si se obtienen con combustibles fósiles (hidrógeno negro) o con gas natural (hidrógeno gris). Y está el hidrógeno azul, que es un método de captura de las emisiones de CO2 que se generan al producir este combustible, pero no es cien por ciento efectivo.

El caso es que hoy, el hidrógeno verde es una de las mejores opciones como combustible para alcanzar una economía descarbonizada en el 2050, que no es un propósito exclusivo de Petro sino de Estados Unidos y Europa. De hecho, la división Securities del Bank of America estimó que, en treinta años, el 22% de la demanda energética mundial la ocupará este combustible con el que las casas automotrices japonesas han echado a andar distintos proyectos de automóviles, como el Toyota Mirai que ya está en el mercado.

Net Zero

El hidrógeno no es un combustible nuevo, su versión creada a través del gas natural y los combustibles fósiles hoy es usada en la industria de agroquímicos, en el refinamiento del petróleo y en la fundición de metales. Y es altamente contaminante: según Forbes, producir un kilovatio de potencia sostenida durante una hora (kilovatio-hora) a través de hidrógeno negro o gris, arroja un 0.28 kilogramos de CO2 a la atmósfera; para darse una mejor idea de este impacto, la electricidad generada con gas natural emite el doble.

¿Y el hidrógeno verde? Sus emisiones se acercan al Net Zero, o el estándar de las Naciones Unidas para obtener una fuente de energía completamente limpia. Pero ese no es el único motivo por el que despierta interés de los inversionistas y los gobiernos, sino porque para aislar este gas no es necesario tener una fuente de poder constante, sino que la energía eólica y solar, que son intermitentes, pueden alimentar sus plantas generadoras.

Esto se debe a que el método para obtener hidrógeno verde es la electrólisis, que consiste en hacer pasar una corriente eléctrica por el agua (H2O) y como resultado se separa en sus compuestos elementales: dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. Este hidrógeno se puede captar y si es el caso hacer pasar por un proceso de licuefacción para que sea almacenado en tanques como líquido y así transportado a otras geografías.

Lo más importante es que este proceso químico se puede revertir. Es decir, se puede juntar al hidrógeno gasificado con el oxígeno, a través de una membrana que redirige sus electrones y produce corriente; el único residuo de este proceso es agua o vapor de agua. Y se puede implementar en el motor de un carro o en el Energy Observer, un carguero transatlántico francés, impulsado por tanques de hidrógeno que lo mantendrían navegando por días y días, sin necesidad de hacer demasiadas paradas para tanquear; se espera que su primer viaje sea en el 2025.

Los pros y los contras

El hidrógeno verde suena como la cura milagrosa para las emisiones de CO2 que están intoxicando la atmósfera y aceleran el cambio climático. Pero si no se ha implementado es porque la electrólisis a escalas industriales es costosa y para almacenar el gas recién aislado se necesitan grandes bóvedas. Por ejemplo, el macroproyecto ACES, pretende almacenarlo en cavernas de sal subterráneas para que en el 2045 mueva las turbinas de la planta de electricidad de Delta en Utah, que funcionaba con carbón.

Aparte de que distintos metales utilizados en la electrólisis son exóticos y muy caros, como es el caso del iridio que se utiliza como catalizador en las baterías de hidrógeno. Sin embargo, uno de los retos más grandes es el de la infraestructura, ya que, hacer la transición de una red de estaciones y tuberías por las que circula gasolina y gas natural, a una donde pase hidrógeno requiere de un esfuerzo gubernamental.

Lo positivo es que el estándar Net Zero hace que la demanda de energías limpias aumente y que los insumos para producirla se hagan más económicos. De acuerdo con el National Renewable Energy Laboratory de Estados Unidos, por ejemplo, el costo de un panel solar ha caído en un 12% con relación al precio que tenía en el 2020; se espera que también esto suceda con el hidrógeno verde, en especial porque en el contexto de la guerra entre Ucrania y Rusia, la necesidad de energía que reemplace el gas natural ruso va al alza.

¿Es posible en Colombia?

Chile es el país que lidera la producción de hidrógeno verde en Latinoamérica, con dos proyectos en fase de investigación, que buscan utilizar energía del valle eólico de Magallanes y energía solar del desierto de Atacama para hacer electrólisis en fuentes de agua de la costa Pacífica. Le siguen a menor escala México y Bolivia, y Colombia, que según el Ministerio de Minas y Energía cuenta con dos proyectos en fase piloto.

Uno de Ecopetrol, que en realidad es la destinación de seis millones de dólares para introducir la tecnología H2B2 de electrólisis en la refinería de Cartagena, y otro liderado por la empresa Promigas que busca generar más de 1.500 kilogramos anuales del gas, a través de una granja de celdas fotovoltáicas en Mamonal, Bolívar.

¿Es posible hacerlo a una mayor escala? De acuerdo con el Ministerio de Minas y Energía, Colombia cuenta con importantes Fuentes No Convencionales de Energías No Renovables, FNCER, como el potencial solar de 12 horas de luz que se aprovecha en granjas de paneles en los departamentos de Sucre, Valle del Cauca, Atlántico y Bolívar y dos parques eólicos en La Guajira. En cuanto al agua, el país tiene importantes caudales como el Río Magdalena, pero sin un interés gubernamental en la descarbonización es muy difícil que el hidrógeno verde en Colombia supere su fase experimental.

Ecopetrol y fracking

Factores políticos como el interés por sacar adelante los pilotos de fracking y el hecho de que la junta de Ecopetrol esté integrada por uribistas como Luigi Echeverry (asesor de la campaña de Duque) o Cecilia María Vélez White que no tienen expertise en hidrocarburos, seguramente puede complicar las cosas y ralentizar la transición energética que propuso el Pacto Histórico.

Pero ante los escépticos, y los que consideran que Colombia está destinada a consumir hidrocarburos por siempre sin ninguna alternativa, hay que recordar que la transición energética no es reemplazar todo el combustible por hidrógeno verde sino por una combinación de distintas FNCER, y que, si para el 2050 un cuarto del mercado va a demandar este combustible, es mejor producirlo ahora y esperar que su precio aumente mientras se almacena.

Lo importante es que a diferencia de los proyectos de energéticos que conocemos, en estos sí se consulte y se cuente con la comunidad como inversionista principal a la hora de repartir las ganancias.