JUCO, 90 años de primavera por la paz y el socialismo

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Intervención de José Antequera, histórico secretario general de la JUCO en la década de los ochenta. Foto archivo

En 1932 se creó la Liga Juvenil Comunista de Colombia, LJCC, como resultado de un ejercicio preparatorio para un núcleo de jóvenes y dirigentes del Partido Comunista. Si bien la organización se disolvió en 1935, es el antecedente histórico más importante no solo en la tradición marxista-leninista, sino en toda la historia del movimiento juvenil en el país

Yessica Arandia

No es nada fácil realizar un ejercicio que sintetice casi un siglo de lucha, el cual está atravesado por profundos acontecimientos de la historia nacional. Los 90 años de la Juventud Comunista Colombiana reafirman la convicción de que la primavera es la juventud que eleva sus voces de resistencia hacia el socialismo. Éste fue el propósito con el cual Carlos Arango Zuluaga recopiló gran parte de la historia de la organización juvenil desde su creación dos años después de que se fundara el Partido Comunista Colombiano, PCC, un 17 de julio de 1930.

Apuesta internacionalista

El internacionalismo proletario es la consigna que elevó la lucha obrera a nivel mundial desde la conformación de la Liga Comunista en 1847. Se hizo práctica con el triunfo de la Revolución de Octubre y la constitución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, a inicios del siglo XX. La apuesta por el socialismo se propagó por todos los continentes, llegando a países como el nuestro, donde desde los años veinte la necesidad de fortalecer la organización sindical y campesina fue una consigna que permitió la creación del PCC.

A partir del ejemplo del Partido Comunista de la Unión Soviética, PCUS, de donde se desprendió la Komsomol (Kommunisticheskiy Soyuz Molodyozhi que en ruso significa Unión Comunista de la Juventud), los partidos revolucionarios aprendieron a reconocer la importancia de los sectores juveniles y de la lucha de las mujeres, por ello promovieron la organización juvenil comunista, como en nuestro país. En 1932 se creó la Liga Juvenil Comunista de Colombia, LJCC, como resultado de un ejercicio preparatorio para un núcleo de jóvenes y dirigentes del Partido Comunista.

Recomposición y resistencia

La LJCC se disolvió el 1935, pero la organización juvenil no terminó. En el mundo, por orientación del VII Congreso de la Internacional Comunista la lucha antifascista avanzó en todos los países. En Colombia, entrando al año de 1940 se constituyen la Asociación de juventudes populares, AJP, que junto a otros frentes juveniles como las Juventudes Demócratas, JD, y la Asociación Juvenil de Mujeres Antinazis conformaron la Frente Nacional Juvenil Antifascista.

A finales de la década de los cuarenta, ya el PCC había delegado la reorganización de las juventudes comunistas, JC, que tuvieron años de clandestinidad a causa de la represión y violencia vivida luego del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948.

Para inicio de los años cincuenta, las juventudes comunistas se organizaban en diferentes territorios, consolidándose la Unión de la Juventud Comunista de Colombia, UJCC. Este periodo, fue fundamental para el fortalecimiento de la Juventud Comunista en el campo estudiantil, especialmente en universidades de regiones como el Cauca, Bogotá, Valle del Cauca y Antioquia; aunque existían ya centros de trabajo con jóvenes obreros y campesinos en Tolima, Santander, Cundinamarca, Bolívar y Atlántico.

En 1953, con el golpe de Estado del militar Gustavo Rojas Pinilla, la Juventud Comunista debe volver a la clandestinidad, siendo entonces protagonista de las jornadas del 8 y 9 de junio de 1954. La consigna que, desde el 7 de mayo de 1951, en la conformación de la UJCC orientaba su accionar: ¡Jóvenes unidos: adelante por una paz duradera!

Por la paz, la educación y la constituyente

Entre inteligencia oficial, capturas arbitrarias y represión violenta, la Juventud Comunista fue superando los años cincuenta manteniendo su llamado por la paz y reorganizándose en los sectores juveniles obreros, estudiantiles y campesinos. Es así como en 1963, las consignas principales de la lucha juvenil comunista eran: “La lucha de los gamines contra el hambre, de las muchachas por sus derechos, de los jóvenes trabajadores contra la explotación, de los jóvenes campesinos contra la violencia latifundista, de los estudiantes por la reforma universitaria”¹.

La organización luchó en todos los frentes juveniles. A partir de los sesenta declarada la Juventud Comunista Colombiana, su trabajo se centró en la paz, en el frente democrático juvenil, en el trabajo de las mujeres, el trabajo deportivo y el trabajo estudiantil. Un despliegue político en el marco de la profundización de la resistencia campesina y del reparto de poder del Frente Nacional, que desembocó en su papel en las jornadas de protesta en toda la década de los setenta².

Para 1980, la JUCO se consolidó como la cantera de cuadros del PCC, pero también sufrió la agudización de la guerra contra la rebelión popular por lo cual, fue fundamental su papel en los diálogos de paz de la época, que empiezan a tener como resultado la configuración de la Unión Patriótica y la Unión de Jóvenes Patriotas, UJP.

En 1990, la JUCO liderando la UJP, protagoniza la campaña del “Sí” en la consulta por la nueva Constitución Política, ubicando el debate sobre la normativa versus las exigencias del movimiento obrero, campesino y guerrillero que habían construido al calor de la lucha social y política, para que la construcción de ese “pacto de convivencia y apertura de espacios para la política y la cultura” fuese alcanzado plenamente en la práctica³.

El reto de seguir siendo primavera

De la lucha de estos 90 años, la JUCO tiene mucho que rebobinar y aprender en el marco, además, de su ya convocado XVII Congreso nacional. Como está claro, su historia es la de jóvenes obreros, estudiantes y campesinos que pelearon en las calles y en los campos; su capacidad de movilización y de organización, le han permitido ser pionera de la unidad juvenil, de los Festivales nacionales de la juventud desde 1983, de los congresos nacionales de estudiantes, del llamamiento a la paz y de una capacidad inminente que, pese a la violencia, sigue llamando a la alegría como derecho.

En medio de los nuevos tiempos la JUCO ha trabajado con esfuerzo por la paz y los procesos de solución política al conflicto, sigue liderando los festivales nacionales como en el pasado noviembre de 2021, y ha sido protagonista en muchas regiones del proceso de estallido social y del triunfo popular del proceso electoral de 2022 que marca un reto histórico para el país, el cual se recoge en su llamado de 1990 por la Asamblea Nacional Constituyente: “De nosotros depende que esa esperanza del pueblo no se materialice en una nueva frustración sino que tenga el fin exitoso que todos esperamos”.

Es así como siempre al frente de las tareas más urgentes de la lucha revolucionaria, la JUCO sigue sosteniendo la mirada en el horizonte estratégico, en el que se refleja la necesidad de construir radicalidad hacia el socialismo bajo el reto de seguir siendo una juventud aguerrida, de manera que su historia irrumpa en la memoria social del país y la vigencia de su proyecto siga siendo voz de la inagotable primavera.

1 Artículo en la sección “Aquí la juventud” del periódico Voz de la democracia, de febrero de 1963
2 Documentación de las movilizaciones realizadas en pro de la alianza UNO-ANAPO-MIL de 1977, periódico Voz proletaria.
3 Semanario Voz “La verdad del pueblo”, de junio de 1990