Putin y Europa perdieron la guerra (III)

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Gasoducto Ruso

José Ramón Llanos

Después de transcurridos casi dos meses del conflicto Rusia Ucrania se han ido reafirmando las consecuencias de la guerra, ya está claro que el conflicto ha establecido el dominio casi absoluto que tienen los Estados Unidos sobre los medios occidentales, eso explica por qué pocos periódicos y noticieros de televisión han puesto de presente que la invasión a Ucrania es consecuencia del sistemático hostigamiento que ejercieron los Estados Unidos para obligar a Ucrania que pidiera ingreso a la OTAN con lo cual se hubiera cerrado el anillo de potenciales agresores de Rusia.

Otro determinante del error cometido por Putin, que lo ha llevado a causar cientos de muertos y la destrucción de Kiev, Mariúpol fue la debilidad del presidente ucraniano Zelensky que no fue capaz a tiempo de decirle a los Estados Unidos que no le parecía necesario ingresar a la OTAN. Sus vacilaciones ante las presiones de los Estados Unidos lo convierten en responsable de lo que le está ocurriendo a su pueblo.

Esto en ningún caso justifica las muertes de civiles, aun niños y mucho menos los millones de desplazados por la acción de Putin quien hostigado por los Estados Unidos actuó de la manera como está actuando. Estas explicaciones de ninguna manera tratan de justificar, ni defender las consecuencias de las acciones bélicas de Putin para evitar convertirse en un rehén de los Estados Unidos como consecuencia de su política expansionista.

Europa y el mundo perdieron la guerra

Europa y el mundo perdieron la guerra porque se produjo una ruptura de la tranquilidad y el ambiente de paz que había prevalecido en Europa después de los años 50 y especialmente a partir del momento en que terminó la Guerra Fría. En efecto culminada la Guerra Fría se crearon en Europa condiciones para la creación de la Unión Europea que debido a sus éxitos fue involucrando nuevos países a este convenio y que logró como consecuencia de la caída del socialismo en el continente y crecer involucrando algunos de esos países.

Europa fue consolidando sus relaciones armónicas en su política internacional y en sus lazos económicos, hasta el punto que logró lo que se creía imposible que 27 países renunciaran a sus monedas nacionales y a cambio aceptaran el euro.

El desarrollo normativo de los avances en la unidad de la UE fue alejando también los fantasmas de la guerra. Como secuela de este ambiente prácticamente todos los países congelaron y en algunos casos redujeron sus presupuestos militares. Por ejemplo, la antes militarista Alemania tenía un presupuesto militar inferior al 2 por ciento del PIB, todos sus gobiernos congelaron estos presupuestos no obstante la permanente presión de los Estados Unidos para que lo aumentaran.

Estas presiones tenían un objetivo geopolítico y un objetivo económico. Beneficiar a la industria de las armas que en una alta proporción son empresas americanas.

Ni aún en los momentos de alta tensión causados por las movilizaciones de tropa de Putin en Europa nadie pensó que estuvieran ad portas del estallido de la guerra, tanto es así que Macron como el recién electo Olaf Scholz en Alemania se ofrecieron como mediadores ante Putin y Zelensky convencidos que mediante diálogos se podía resolver el diferendo ruso-ucraniano. El estallido de esta bárbara guerra en el seno del continente más pacífico en la post guerra lo convierte en una derrota, pero no solo para el continente sino para la humanidad también.

Las pérdidas económicas

Se ha repetido muchas veces que las sanciones del mundo occidental a Rusia significa darse un tiro en el pie. No hay ninguna duda, pero lógicamente tiene graves implicaciones en la economía del país eslavo. Es que el G-7 ordenó congelar el 50 por ciento de los 600.000 millones de dólares depositados por Rusia en la banca mundial, esto incide negativamente en país. El Instituto Internacional Financiero calcula que esta sanción reducirá un 15 por ciento el Producto Interno Bruto, claro que esta situación necesariamente conducirá al impago de sus deudas con la banca occidental. Este impago incidirá negativamente en las instituciones financieras implicadas.

Hay un país que sufrirá lesivas consecuencias por las sanciones a Putin y su economía, es Alemania el país de la UE más afectado ya que recibe el 40 por ciento del gas que consume de Rusia y el 26 por ciento del petróleo.  No es fácil suplir estos dos combustibles, primero porque el gas de Estados Unidos es más costoso y más difícil el transporte. Téngase en cuenta que ya el alza del gas ha contribuido a disparar la inflación en Europa.

Goldman Sachs dice que los mercados futuros podrían presentar el megawatio de gas por encima de los 100 euros cuando actualmente ronda los 80. De igual manera Larry Fink presidente de Black Rock uno de los mayores administradores del mundo, piensa que “la invasión rusa de Ucrania pone fin a la globalización que habíamos experimentado en las últimas tres décadas. “La situación es muy preocupante si tenemos en cuenta que ya la pandemia había empeorado la globalización debido a los problemas de la movilidad lo cual puso de presente que lo ideal es tener los proveedores de materias primas y en general de insumos y de alimentos lo más próximos posible al lugar en donde se consumen.

Este es el caso de Alemania en relación con el gas y el petróleo ruso. Pero esta posición ventajosa por la guerra la ha perdido transitoriamente y posiblemente por un largo tiempo. El hecho real es que para todo el mundo menos globalización significa más inflación.

“Ahora según Frederic Leourx alto ejecutivo de Carmignac, “el conflicto entre Rusia y Ucrania confirmaría el final de la dinámica desinflacionista de los últimos 40 años, basada en una potente integración económica mundial y daría comienzo a un nuevo orden económico. Es tan grande la dependencia alemana del gas ruso que ni siquiera con el pacto que acaban de firmar Estados Unidos y Alemania para suministrar gas a este país, puede romper la dependencia del combustible ruso.

Los Estados Unidos adquieren el compromiso de aumentar en 15.000 millones de metros cúbicos el gas que proporciona a la Unión Europea, pero esto es insuficiente para eliminar la dependencia del gas ruso ya que este país le proporciona 150.000 millones de metros cúbicos anualmente.

No obstante que en la reciente cumbre de Versalles la UE se comprometió a reducir la demanda de gas ruso para el 2022 pasando de 150.000 millones de metros cúbicos a 50.000 millones de metros cúbicos para cumplir este compromiso tiene que acudir a Estados Unidos a Catar y Noruega.

Lo cual significa que Europa debe conseguir a como dé lugar 50.000 millones de gas licuado para este año. Además, ahorrar 14.000 millones de metros cúbicos en las viviendas y generar nuevas energías eólicamente. Téngase en cuenta que solo nos hemos referido al gas, pero Europa también depende de Rusia y Ucrania para otros suministros.