Fascismo y periodismo en Colombia (II)

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El activista de extrema derecha, David Guitis, trabaja para Cognyte (antes Verint), firma israelí que hace parte de las diversas plataformas de espionaje en Colombia

Segunda parte del análisis sobre el comunicado elaborado por la Fundación para la Libertad de la Prensa, FLIP, a propósito de la polémica desatada entre el canal RCN y el candidato Gustavo Petro

David Escobar

4- La FLIP afirma que el mensaje de Petro en el que relaciona a David Guitis y a RCN con el fascismo es “una campaña de desprestigio, con fines electorales”. Es imposible hablar sobre esta premisa de medios y fines sin hablar del poder, pues según la FLIP, en la estrategia de Petro el fin (llegar a la presidencia), justifica los medios (desprestigiar a un periodista y al medio). Y dado que el poder es también la disputa por el relato, y dado que la FLIP enuncia esta premisa de forma taxativa ¿por qué no preguntar a otros periodistas si piensan que el trabajo de Ghitis es realmente periodismo?:

“Me ofende profundamente que quien en el pasado me ha tildado de guerrillero, de delincuente y que promueve agendas de odio hoy es considerado periodista por la @FLIP_org”, dijo desde su cuenta en Twitter el fotoperiodista Gerald Bermúdez.

También se pronunció el periodista Julián F. Martínez: “Nunca he logrado entender por qué miembros de la @FLIP_org agotan su energía en perfilar como activistas a periodistas y en convertir en víctimas a activistas de la bodega uribista pagados por el gobierno. Creo que el debate es más con esos integrantes que con el papel de la ONG”.

El rastro de Verint

La disociación de nociones hecha por estos periodistas cataloga a David Ghitis fuera de este oficio. ¿Y si no es periodista entonces qué es? Según el perfil de Ghitis en la red social LinkedIn (que él mismo eliminó tras la polémica con Petro), trabajó como Ingeniero de Soporte de Campo desde 2009 en Verint, hasta que la empresa cambió de nombre a Cognyte, donde continúa actualmente.

Perfil de David Guitis en LinkedIn

Verint es la firma israelí detrás de diversas plataformas de espionaje en Colombia. Según la fundación Karisma, Verint estuvo involucrada “en la prestación de sistemas con capacidad de vigilancia de Internet para Colombia”, y tenía contratos con el DAS, DIPOL y la Dirección de Investigación Criminal, DIJIN, para el “suministro de equipos de vigilancia de comunicaciones que las agencias no tenían autoridad legal para operar de forma independiente. Verint proporcionaba sondas para llevar a cabo vigilancia de redes de comunicaciones para el DAS, incluso después de que la agencia comenzara a ser investigada por sus actividades ilegales”.

Dichas actividades ilegales fueron conocidas como chuzadas (interceptaciones ilegales), fundamentales en la guerra llevada a cabo por el DAS contra periodistas, defensores de los derechos humanos, opositores políticos, etc.

Verint implementó la Plataforma Única de Monitoreo y Análisis, PUMA, para interceptar telefonía fija y celular, que funcionó en Colombia desde el 2001. “Es capaz de interceptar y almacenar potencialmente todas las comunicaciones transmitidas por los cables de alto volumen que componen la troncal de la que todos los colombianos dependen para hablar entre ellos y enviarse mensajes (…) sus capacidades están en el orden de la vigilancia masiva. En 2013, la policía asignó al sistema 50 mil millones de dólares para convertir a PUMA en un sistema integral de interceptación de voz, VoIP, Internet y redes sociales en los proveedores de telefonía fija, móvil e internet”.

Cognyte (la empresa sucesora de Verint para la que trabaja Ghitis) también está involucrada en espionaje y vigilancia a activistas en plataformas como Facebook. Según declaración oficial de Facebook, Cognyte hace parte de un grupo de empresas que abusan de las plataformas de redes sociales para recopilar inteligencia (incluyendo datos sensibles), incluso manipulando a las personas para que revelen información y comprometan sus dispositivos.

En total, la compañía dice que eliminó aproximadamente 1.500 cuentas que, según dice, formaban parte de operaciones de vigilancia por contrato. Facebook se ha referido a estas compañías como ‘mercenarios cibernéticos’ o ‘vigilantes a sueldo’.

Para-periodismo

5- La FLIP advierte en su pronunciamiento a Petro que “las agresiones en contra de medios y periodistas se alimentan de expresiones de aversión por parte de figuras públicas que no aceptan la veeduría legítima sobre ellas” y que, “es deber de los y las candidatas respetar las opiniones que los y las periodistas difunden sobre ellos”. Sin embargo, pretender que cualquier discurso emitido por un medio o un periodista sobre un político es una “veeduría legítima”, es esencialismo, más si dicho discurso defiende tesis falsas.

El hecho de que Ghitis, quien es integrante del comité garante del Centro Democrático (Partido de gobierno), llame a Petro en su artículo “atracador”, obedece a una táctica del mercenarismo corporativo que “se legitima genéricamente a partir de la eficacia en la confrontación del enemigo ideológico y se justifica a sí mismo por la invocación de valores relativos a la seguridad (vida, propiedad, orden y valores) en relación con la percepción moldeada de una amenaza interna”(1), aparentando un seguimiento de las normas de sinceridad, para manipular la opinión pública.

El mercenarismo corporativo ha sido constante en los sistemas fascistas, donde el clima de odio alrededor de opositores políticos o minorías se ha azuzado en medios: el diario Der Stürmer en Alemania Nazi caricaturizaba a los judíos tratándolos de ladrones responsables de “desfalcos financieros” (2); El Mercurio Sociedad Anónima Periodística (El Mercurio S.A.P.) es una empresa chilena de medios que durante el pinochetismo manipuló deliberadamente información en connivencia con los aparatos represivos de la dictadura militar chilena, usando fake news para legitimar, entre otras cosas violaciones de los derechos humanos, las ejecuciones extrajudiciales, presentándolas mediante montajes como muertes en combate (3).

En Colombia vamos tarde para investigar el fenómeno del para-periodismo, aunque es sabido que ha existido. El ejemplo de marras es Ernesto Yamhure, quien trabajando en El Espectador recibía orientaciones editoriales del jefe paramilitar Carlos Castaño.

El extremo relativismo

6- La FLIP afirma que “es deber de los y las candidatas respetar las opiniones que los y las periodistas difunden sobre ellos”. La FLIP no es un tribunal de ética, sin embargo, fundamenta sus premisas en valores democráticos. Al postular el respeto de todas las opiniones, sin distinción de su contenido, tiende a suprimir la particularidad que dichas opiniones expresan, como si no hubiera posibilidad de análisis más complejos.

La idea de que la equivalencia de todas las opiniones es un síntoma de progresismo político, y que es el fundamento de la democracia, es una creencia absolutamente imbécil y contradictoria. El relativismo extremo arma una trampa social. Si todas las opiniones valen lo mismo, las creencias de los anti demócratas son tan válidas como las de los demócratas. Un sistema formal que permita demostrar una expresión y la negación de ella es contradictorio o inconsistente.

La paradoja de tolerancia fue descrita por el filósofo austríaco Karl Popper tras la segunda guerra mundial: si una sociedad es ilimitadamente tolerante, su capacidad de ser tolerante finalmente será reducida o destruida por los intolerantes.

Notas
(1) Vilma Franco. “El mercenarismo corporativo y la sociedad contrainsurgente”. Pág. 74
(2) LA REDACCIÓN DE LAS NOTICIAS. Museo del Holocausto.
(3) El diario de Agustín. Documental. Ignacio Agüero. 2008.