miércoles, mayo 29, 2024
InicioPortadaPositivismo y marxismo en América Latina

Positivismo y marxismo en América Latina

Valoración de los aportes del filósofo cubano al estudio de la filosofía contemporánea del continente

José Ramón Llanos

¿Por qué te dedicaste a estudiar el positivismo en América Latina?

Estando en Leipzig, Alemania, un colombiano Augusto Díaz Saldaña de Cali me prestó un libro de Alfredo Carrillo, La trayectoria del pensamiento filosófico en Hispanoamérica y  leyendo  aquel libro me di cuenta que había filósofos importantes en América Latina que yo no conocía. Por esa lectura supe de los filósofos José Ingenieros en Argentina, de José Carlos Mariátegui en Perú, Enrique José Varona en Cuba.

¿Entonces qué hiciste?

Entonces yo me pregunté ¿qué hago estudiando tantos filósofos alemanes que ya han sido estudiados, habiendo filósofos en América Latina?, me hice esa pregunta, y decidí no dedicarme a estudiar la filosofía clásica alemana, si no estudiar la filosofía en América Latina.

¿Sobre qué tema decidiste trabajar?

Cuando les comenté a los profesores alemanes me respondieron ¿Cómo?, y ¿Qué piensas hacer entonces, que vas a trabajar?, Les respondí: ese es el problema todavía no sé exactamente, pero se en lo que no voy a trabajar. Por tanto, yo creo que voy a estudiar filosofía latinoamericana.  Y ellos me dicen: “Nosotros no sabemos nada de eso. Yo respondo, precisamente por eso es que voy a hacerlo, para que ustedes sepan que también hay filosofía en América Latina. Y que los filósofos no solo son europeos, como nos hacen creer.

¿Cómo iniciaste el estudio del positivismo en América Latina?

En Cuba encontré el apoyo de la profesora Isabel Monal que tenía amplios conocimientos de la filosofía Latinoamericana, ella me orientó en el sentido de cómo debía estudiar el positivismo de los países latinoamericanos, en los países en donde había tenido gran desarrollo, México, Argentina, Perú y Cuba. Pensé inmediatamente en Martí. Pero ella me dijo que estaba equivocado, que no era José Martí, sino Enrique José Varona era quien más había desarrollado el positivismo en Cuba.

¿En tus estudios de Varona efectivamente lo identificaste como positivista? ¿Es cierto que Varona era ateo?

Totalmente ateo. Porque recuerda que aquí hubo anticlericalismo, pero no ateísmo. Martí fue anticlerical igual que Bolívar, pero creía en Dios. Sin embargo, los positivistas José Ingenieros y Enrique Varona si eran  ateos.

Agrego yo, Fíjate que Bolívar al final de sus días se volvió creyente.

Pablo afirma, claro, como el caso de Martí que era profundamente anticlerical, pero no ateo. Eran deístas. Deístas en el sentido masónico.

¿Encontraste en tus estudios alguna diferencia entre la valoración soviética del positivismo y la tuya?

Yo ya había elaborado algunas ideas un poco controvertidas del positivismo soviético. Porque el positivismo en la versión del marxismo leninismo de esa época, era una filosofía idealista, subjetiva, agnóstica, reaccionaria, racista.  Yo tenía la concepción de que, en América Latina, el positivismo era progresista ya que se había enfrentado a la Iglesia Católica,  a la escolástica y a la metafísica.

¿Cítame los más destacados positivistas latinoamericanos?

Positivistas hay muchos, pero los dos más destacados, eso no lo digo solamente yo, también lo dice Francisco Romero y Leopoldo Zea. Ellos y yo citamos a José Ingenieros en Argentina y a Enrique José Varona en Cuba, eso son los dos más destacados. Hay otros de menor significación como Domingo Faustino Sarmiento, argentino también, Justo Sierra y general todos los científicos de México Porfirio Parra, Agustín Aragón, esos son los positivistas que apoyaron a Porfirio Díaz. Eugenio María de Hostos es otra de las figuras del positivismo.

¿Consideras tú que has hecho algún aporte al desarrollo de los estudios de filosofía en América Latina?

Yo creo que sí. Yo creo que no he sido tan repetitivo. Primero he contribuido a valorizar algo el positivismo, me parece, a través del estudio de la obra de José Enrique Varona que es en la que más profundicé y es la que más he tratado de reivindicar. Porque Varona en Cuba, durante algún tiempo se le consideraba un burgués idealista.  Era subvalorado. Yo he tratado de reivindicarlo y reivindicar también que el positivismo en América Latina juega un papel político progresista.

¿Reconoces algún otro aporte?

Yo he tratado de demostrar también que en la evolución filosófica y política latinoamericano ha habido distintos tipos de humanismos. No todos son iguales y hay humanismos abstractos, filantrópicos, y hay humanismos prácticos, como diría Marx. Vinculados a sujeto social que puede ser una clase, puede ser un género una generación, un grupo, una etnia.

Evidencio que en América Latina, por ejemplo, desde los primeros misioneros Las Casas, Vasco de Quiroga, apoyaron la reivindicación humana de los indígenas, Ese es el humanismo práctico. Es el humanismo que está presente en la Ilustración. En Juan Carlos Vizcardo el jesuita, jesuita peruano, en Francisco de Miranda el precursor de la independencia, Eugenio de Santa Cruz y Espejo y aquí el caso de Nariño, Caldas, Francisco Antonio Zea, José C. Mutis.

Destacar esos valores, esos pensadores ha sido una modesta contribución; destacar un humanismo vinculado a una praxis  social, política que demuestra que nuestros filósofos no han sido pensadores de gabinete.

¿Has hecho algún aporte relacionado con el Marxismo en América Latina?

Considero que he logrado valorar la el pensamiento socialista y marxista en América Latina y diferenciarlo de interpretaciones dogmáticas, unilaterales. Incluso cuestionando mi propio concepto de marxismo. Considero que  debe ser distinto a lo que aquí ya está acuñado. Porque yo reivindico un pensamiento materialista y dialectico de la historia como base epistémica y axiológica. Que, además, no se reduce a Marx y Engels, está Lenin, Gramsci,  Rosa Luxemburgo, Althusser,  Mariátegui, Fidel Castro, Amílcar  Cabrales en África, Ho Chimín,  en Vietnam y muchos más.

¿Hacia dónde marcha la filosofía latinoamericana en estos momentos?

No atrevería a valorar toda la filosofía Latinoamericana porque hay una diversidad de corrientes y de escuelas, hay muchas tendencias, yo te diría, que depende. Hay ámbitos de instituciones religiosas jesuitas, dominicas, franciscanas, y hacen la filosofía desde esa perspectiva, pero tiene aportes indudables.

También hay tendencias de una filosofía de la liberación como la de Enrique Dussel y todo este grupo, que ha jugado un papel importantísimo, ya no tienen el auge que tuvieron antes.  Pero se ha destacado por su vínculo con la teoría de la liberación. También hicieron aportes a los estudios sobre la historia de la filosofía en América Latina. También hay aportes de la Universidad Santo Tomás de otras universidades.

Hay fortalezas de la filosofía analítica de corte neopositivista, en el sentido anglosajón del filosofar, de la visión que la filosofía se reduce a lógica, o se reduce al lenguaje, a la visión de  Russel y que se cultiva mucho en México, en Campiñas, Brasil, en  Argentina.

Tú vas a una universidad en Argentina, en Brasil, en México y te encuentras con tendencias de Gadamer,  de Paul Ricoeur que son muy fuertes en determinados ambientes de las ciencias sociales, no solamente de la filosofía si no también en la psicología, en la teoría educativa. Hay tendencias  postestructuralista como las  foucaultianas.

¿Hay tendencias también en el marxismo?

Si ya que hay seguidores de Gramsci, seguidores de Louis  Althusser  hay seguidores de distintas posiciones, hoy se reconocen a Bolívar Echeverría, de Ecuador, a Sánchez Vásquez de origen español, pero prácticamente era mexicano. La figura de Mariátegui se reivindica permanentemente. Hay estudios de marxismo en la Universidad de Valparaíso,  Chile, en la universidad de San Pablo en la cual yo colaboro en un Diccionario de autores marxistas.

RELATED ARTICLES

Most Popular

Recent Comments