martes, mayo 21, 2024
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Por un buen trato para nuestros vientres

Desde pequeñas a las mujeres se les enseña a aguantar todo el dolor que conlleva el proceso de menstruar y gestar. Por esa razón, existen muchas violencias “invisibles” en los tratamientos de especialidades médicas relacionadas con la ginecología y la obstetricia

Anna Margoliner
@marxoliner

Aunque las mujeres seamos quienes sufren todo el proceso que implica quedar en embarazo, desde los meses en que “no ocurre nada” y simplemente el ciclo menstrual ocurre, hasta los meses de gestación y postparto, los cuidados necesarios para llevar estos cambios corporales son, usualmente, escasos o incluso nulos.

El desconocimiento de nuestros cuerpos, los ciclos que le atraviesan, las enfermedades, los tratamientos y el desinterés estructural del sistema de salud hacen que muchas mujeres sufran más dolor del necesario y afectaciones mentales que podrían ser evitadas.

Es usual, por ejemplo, la confusión entre las labores profesionales. Todos los obstetras son ginecólogos, pero no todos los ginecólogos son obstetras, puesto que la especialidad en obstetricia se dedica específicamente a los cuidados de la mujer en estado de embarazo, mientras que el ginecólogo atiende los chequeos, enfermedades y anomalías que se puedan generar en el aparato reproductor femenino.

Sobre la obstetricia

Según MGC Mutua: “La obstetricia o tocología es la especialidad médica que se ocupa del embarazo, el nacimiento y el puerperio o posparto (de la salud de la madre en los 40 días posteriores al parto), incluyendo las situaciones de riesgo que requieran una intervención quirúrgica”.

El obstetra tiene funciones muy importantes a lo largo del embarazo, “ya que se encarga de la preparación integral de la maternidad para contribuir a la salud tanto de la madre como del bebé, realizando controles prenatales, acciones de prevención para la buena salud reproductiva, de atención al parto y al posparto. Incluyendo información acerca de los cuidados del bebé, higiene, alimentación, lactancia y la evolución del cuerpo de la embarazada durante la gestación. El obstetra también puede recibir el nombre de matrón o matrona”.

“El obstetra no sólo se ocupa de la salud física de la madre y del bebé, sino que también cuida los factores psicológicos y sociales vinculados a este periodo tan especial de la maternidad, por lo que su calidad humana es tan importante como la profesional”.

Cómo se manifiesta la violencia

La violencia ginecológica son situaciones en las que las mujeres enfrentan maltrato, abuso o falta de respeto durante sus visitas a profesionales de la salud ginecológica, como médicos y especialistas en obstetricia y ginecología. Se puede identificar con prácticas como la falta de consentimiento informado, el trato irrespetuoso, la falta de información adecuada y la realización de procedimientos médicos invasivos o innecesarios sin la debida comunicación y consideración hacia la paciente.

La violencia obstétrica, específicamente, consiste en el maltrato, abuso o falta de respeto durante el proceso de atención médica relacionado con el embarazo, el parto y el postparto. Puede manifestarse de diversas formas, incluyendo la falta de información adecuada, la toma de decisiones sin el consentimiento de la paciente, el uso excesivo de intervenciones médicas innecesarias, el trato irrespetuoso, la humillación y el menosprecio.

Algunos ejemplos de prácticas que podrían considerarse violencia obstétrica: realizar procedimientos médicos sin obtener el consentimiento informado previo de la paciente; intervenciones innecesarias; realizar cesáreas u otras intervenciones médicas sin una indicación médica clara; trato irrespetuoso; hablar de manera condescendiente o despectiva hacia la paciente durante el proceso de atención.

No proporcionar a la paciente la información necesaria sobre su proceso de parto y las opciones disponibles, restricciones injustificadas; limitar la movilidad de la paciente durante el trabajo de parto sin una razón médica válida; negación de analgesia; denegar el alivio del dolor a pesar de las solicitudes de la paciente; juzgar o estigmatizar a la paciente por su elección de parto, estado civil, orientación sexual, entre otros.

Ley de Brazos Vacíos

Una de las deficiencias radica en la falta de cuidados mentales para las mujeres, incluso cuando pierden a su bebé recién nacido. Por esa razón, se encuentra en trámite el proyecto de ley de Brazos Vacíos en la Comisión Séptima del Senado:

“La presente ley tiene por objeto establecer la obligación al Ministerio de Salud y Protección Social, de expedir un lineamiento de atención integral y humanizada de la muerte y el duelo gestacional y neonatal aplicable a todos los actores del sistema de salud en Colombia que tengan a cargo la atención materno perinatal y neonatal y de salud mental, y efectuar el seguimiento a su implementación a través de las Secretarías de Salud distritales, municipales y departamentales, de manera que se garantice en todo momento una atención de calidad a la mujer y las familias que afrontan la muerte de sus hijos/as durante la gestación, el parto o dentro de los primeros 28 días de vida tras el nacimiento, desde la óptica de la humanización, el respeto de la dignidad humana, el cuidado de la salud mental, y la efectividad de los derechos constitucionales y legales de la familia, especialmente de las mujeres que son atendidas en las instituciones prestadoras de servicios de salud”.

Actuar contra el desconocimiento

Los procesos hormonales que viven las mujeres en su ciclo menstrual y, principalmente, en el proceso de gestación hacen que sus emociones sean más vulnerables que de costumbre. Esto implica que la atención debe ser integral para garantizar que todos los aspectos sobre el embarazo y el postparto sean dignos. Por eso es importante que las entidades prestadoras de salud, cubran todas las dudas de las mujeres y les informen a cabalidad sobre los procedimientos que se les practican.

Muchas de las violencias más comunes ocurren por el desconocimiento que tienen las mujeres sobre sus cuerpos, normalizando procedimientos que afectan la salud de la mujer después del parto, tal como la episiotomía, que consiste en un corte que se hace en el perineo entra la abertura vaginal y el ano realizado normalmente cuando la mujer no puede pujar más o el bebé corre peligro. Siempre se debe preguntar antes de hacerlo y si no es consentido por la madre, no debe realizarse, pero normalmente se lleva a cabo sin consentimiento.

No quedarse calladas

Si se tiene sospechas de ser víctima de esta violencia es posible denunciarlo. Así lo señala el ICBF: “Conforme lo señala el Ministerio de Salud, una mujer que no reciba el trato digno, respetuoso y competente que merece en su proceso de embarazo, parto y posparto y perciba que le han sido vulnerados sus derechos como gestante, puede interponer sus peticiones, quejas y reclamos ante la institución prestadora de salud la cual está obligada a recoger y resolver sus inconformidades tal y como lo contempla el Sistema Obligatorio de Garantía de Calidad en Salud, SOGCS.  Además, ‘la ciudadanía puede canalizar sus quejas y reclamos a las secretarías locales y departamentales de salud o a la Superintendencia Nacional de Salud’, puntualiza el ministerio.”

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