¿Por qué tanta polémica con la Ley de menstruación?

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Los comentarios alrededor del proyecto invalidaron radicalmente la existencia de disidencias de género, de personas no binarias y trans que menstrúan. Foto Konstantin Postumitenko

En la primera sesión plenaria en la Cámara de Representantes, la bancada del Pacto Histórico y otros sectores presentaron un proyecto de ley que busca garantizar derechos básicos a la población de personas menstruantes

Anna María Margoliner

El proyecto presentado el pasado 26 de julio en la Cámara de Representantes busca eximir de impuesto a los productos menstruales. Este fue presentado por más de 10 congresistas, entre hombres y mujeres, que buscan garantizar el acceso a los productos necesarios para el manejo menstrual, además de establecer una política pública que garantice educación sobre este y cobijar no solamente a las mujeres, sino también a los hombres trans.

De acuerdo con la representante por Antioquia, Susana Boreal, “a través de este proyecto se busca eximir de IVA a los productos para el manejo del ciclo menstrual, así como garantizar su acceso gratuito a la población escolar, habitante de calle y carcelaria; asegurando así su derecho a la salud y a la dignidad humana.

De igual manera, se pretende garantizar el acceso no sólo a los productos e insumos necesarios para el adecuado manejo del ciclo menstrual, sino también instalaciones privadas, seguras e higiénicas donde sea posible limpiarse, así como reemplazar y desechar los productos”.

Derechos comunes

Al ser posicionado desde una perspectiva que busca incluir una cobertura del beneficio para las personas no binarias y hombres trans que también menstrúan, el término utilizado de “personas menstruantes” levantó polémica no solamente en el espacio legislativo, sino también en las redes sociales donde los comentarios alrededor del proyecto invalidaron radicalmente la existencia de disidencias de género, las cuales tienden a ser invisibilizadas a la hora de hablar sobre condiciones higiénicas mínimas para la menstruación como es el acceso a los elementos necesarios, tales como toallas higiénicas, protectores o copas menstruales, y lugares adecuados para realizar el cambio de los mismos.

Por otro lado, la intervención de la congresista Mafe Carrascal, identificada por su pañuelo verde en la mano izquierda representando un sector del feminismo, fue vehemente: “Siguen asesinando y violentando personas LGBTIQ+ y desde la Cámara no cesan las estigmatizaciones hacia esta población, hoy en plenaria un representante osó invalidar el uso del concepto, ya aceptado, de personas menstruantes”.

Política de educación

Se busca con esto, igualmente, construir una política pública que garantice la educación sobre el manejo del período menstrual, algo que es necesario para que las personas que menstrúan tengan conocimiento acerca del funcionamiento de su cuerpo y aprendan a relacionarse con él.

Así mismo esto posibilitaría alejar a la sociedad del tabú que existe sobre la menstruación en sí misma. Aprender a verla como lo que es: un ciclo natural que hace parte de la vida cotidiana de muchas personas.

Según la BBC en noviembre del 2015, “Escocia se ha convertido en la primera nación del mundo en hacer que los productos de higiene para la menstruación no tengan un costo económico para su población. Los legisladores del Parlamento de ese país aprobaron (…) por unanimidad el proyecto de ley de Productos de Período (de suministro gratuito). A partir de ahora, las autoridades locales tienen la obligación legal de garantizar que los artículos como tampones y toallas sanitarias sean gratuitos y estén disponibles para ‘cualquiera que los necesite’ en edificios públicos”.

Lo anterior puede considerarse como una política pionera en poner a disposición de quienes menstrúan las herramientas necesarias para vivir su ciclo con condiciones básicas para ello.

Destapando homofobias

A pesar de los avances que se han dado en términos de equidad ante las leyes sobre la mujer y las disidencias de género, aún hoy en día temas como este sacan a relucir una cultura patriarcal en que el ciclo menstrual está visto como algo prácticamente exótico, donde incluso muchas mujeres lo replican haciendo referencia al mismo con palabras que no expliciten, si están en público, que “están en sus días”, donde una mancha de sangre en el pantalón es motivo de burlas y de vergüenza. Algunas de las reacciones así lo demuestran.

En las redes se pudo leer comentarios como, “ahora encima de universidad gratis, subsidios si son cabeza de familia, empleo en última instancia, ¿también toca financiar las toallas higiénicas?”. El debate continúa hacia la discriminación hacia las personas no binarias y hombres trans, burlándose de su corporalidad y la experiencia que viven con su ciclo menstrual.

Espejo latinoamericano

Sin embargo, no es la primera vez que en este año entra en discusión pública el concepto de personas menstruantes. En Chile este fue utilizado con la misma finalidad en la Cámara de Diputados en mayo teniendo una reacción similar a la que hubo en el caso colombiano.

La diputada ultraconservadora Chiara Barchiesi afirmó: “¿Qué clase de proyecto por la mujer omite la incorporación del término mujer? Estamos frente a un proyecto de carácter ideológico, a tal punto de omitir la palabra mujer. El mismo nombre del proyecto niega a reconocer la evidencia científica y, al mismo tiempo, la naturaleza humana”.

La respuesta a estos proyectos es una acción contestataria conservadora que niega la existencia de las disidencias de género y la necesidad de las personas menstruantes a condiciones dignas para su ciclo. Esto demuestra que el proyecto no es importante únicamente por su contenido sino porque pone sobre la mesa varias discusiones fundamentadas en las estructuras patriarcales que aún invaden culturalmente a la sociedad colombiana y latinoamericana.