Poder popular y praxis transformadora

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Asamblea nacional de dirigentes comunales, en Bogotá, en marzo de 2023. Foto archivo

En el marco de los cambios y las reformas, uno de los mayores retos es construir las bases que sostengan, den continuidad y profundidad a los cambios y las reformas. El poder asambleario en la sociedad contemporánea es clave en este proceso

Juan Sabogal Parra

La democracia ha sido elevada como el mejor modelo posible desde que en la modernidad los autores más liberales establecieron los principios alrededor de la estructuración del Estado e inclusive las definiciones más amplias respecto a la política y a la manera en que se ha de dirigir a las masas. Sin embargo, es claro que, dada la distinción de poder entre burgueses y proletarios, los primeros han generado un discurso a través del cual sostienen sus beneficios económicos, mientras el proletariado continúa en la base de la pirámide social generando riqueza para otros, entregando su vida y su fuerza de trabajo.

Así, dicho modelo democrático, se ha ido esparciendo por el mundo como el único modelo posible en busca de estructurar la ejecución del poder, tal como se puede encontrar en obras como «El futuro de la democracia» escrito por Norberto Bobbio; si bien, tal modelo continúa siendo el presente y aparentemente el futuro de la sociedad moderna, la manera en que se organiza y dirige la sociedad no logra dar respuesta a las más básicas necesidades de la mayor parte de la población y esto también se equipara al modelo económico capitalista, el cual toma dicho modelo político como fundamento.

Dado este contexto y la realidad evidente, no solo para Colombia, sino para todo el globo, es necesario impulsar otro modelo político, uno en donde el pueblo realmente sea quien ejerza y controle el poder independientemente de los grandes conglomerados capitalistas que se han apoderado de la democracia burguesa. En dicho punto, emerge la necesidad de una estructura que permita la ejecución del poder desde una base social, aquella que sufre día a día las inclemencias de la política, la economía y la sociedad.

Aportes teóricos a la idea de poder popular

Cornelius Castoriadis, planteaba la posibilidad de una democracia directa, una en la que el poder asambleario pueda generar una estructura política, en la que el dinero y los grandes capitales no intercedan en las decisiones de los individuos, pues estas se fundamentarían en el poder asambleario. Ahora bien, ¿Qué se puede definir como una asamblea?, dicha forma de ejercer el poder implica que personas con cuestiones y problemáticas en común se reúnan de forma libre, deliberen y decidan alrededor de aquellas cuestiones que les aquejan.

Cuando se aborda la construcción de poder popular y praxis transformadora, es obligado, desde el contexto y la experiencia latinoamericana, adentrarse y aprender del pensamiento de Paulo Freire, que brinda un amplio acervo teórico basado en desarrollos concretos que hicieron surgir una teoría que apunta a remarcar la importancia de una educación basada en las necesidades populares, como práctica de la libertad y de la emancipación de las personas y no desde categorías abstractas. Para él, la educación requiere, permanentemente:
a) el cultivo de la curiosidad; b) las prácticas horizontales mediadas por el diálogo; c) los actos de lectura del mundo; d) la problematización de este mundo; e) la ampliación del conocimiento poseído sobre el mundo problematizado; f) la interconexión de los contenidos aprendidos; g) la acción de compartir el mundo conocido a partir de los procesos de construcción y reconstrucción del conocimiento.

Esta educación que aporta al poder popular y la transformación se opone y critica la educación bancaria, que busca educar clientes para desarrollar el capital financiero, que afianza la dependencia y la esclavitud moderna en la actual sociedad.  Freire plantea que la educación es clave en tanto aborda la realidad existente con un análisis continuo que considere su conjuntura y estructura.

Participación y poder popular

En el marco de ese proceso asambleario es necesaria la participación total de la población en diversas estructuras asamblearias, dada la cantidad de contextos en los que un ser humano puede participar en la actualidad, ya que no solo son trabajadores, también son amas de casa, habitantes de barrios y ciudades específicas, estudiantes y cada uno de esos contextos implican unas cuestiones particulares que solo quienes participan en ello pueden tener una mirada realista y por ende la posibilidad de transformar la realidad.

Así pues, en estos ejercicios asamblearios, bien podría existir un espacio en el que las amas de casa de un barrio concreto, en una localidad específica puedan tomar decisiones alrededor de sus necesidades y posibilidades de transformar la realidad en la que se encuentran; dichas posibilidades, establecen un compromiso de abajo hacia arriba, sin embargo, a la vez que esto ocurre, el ejercicio del poder permite la existencia de un sentido de responsabilidad alrededor de aquello que se decide en cada una de las asambleas, pues les afectaría directamente en su realidad, y al ser así, la toma de malas decisiones, malos líderes o representantes, se traduciría concretamente en su día a día.

Hoy el gobierno nacional liderado por Gustavo Petro, ha instado a los estudiantes universitarios a iniciar un proceso de construcción de asambleas a partir de las cuales puedan surgir propuestas que permitan construir una educación superior a la medida de todos y todas, contando tanto con las necesidades como con las ventajas que se logren percibir desde la práctica misma del ser estudiante, y este debería ser un ejemplo a tener en cuenta en otros sectores de la economía o inclusive en otros espacios en el que se desarrolla la humanidad.

En definitiva, es necesario profundizar en las posibilidades que puede otorgar el poder asambleario a la sociedad contemporánea, pues tal como se dijo en el inicio del presente texto, las necesidades concretas de la población no han sido traducidas realmente en la materialización de reformas o cambios específicos que impulsen la conciencia de la población alrededor de aquello que objetivamente se necesita y la posibilidad de transformar la realidad desde el trabajo colectivo.

* Integrante del Colectivo Leonardo Posada Pedraza – William Agudelo.