sábado, abril 13, 2024
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2023: Tiempo de guerras

Hay una cifra récord de conflictos en el mundo en los últimos 30 años. De acuerdo a diversos estudios, “pinta un panorama sombrío de violencia creciente en muchas regiones, de guerras que se resisten crónicamente a la negociación de la paz”

Alberto Acevedo

El involucramiento de Estados Unidos en nuevos conflictos internacionales, no ha sido un camino fácil, a pesar de que Biden expresó el pasado mes de noviembre que la guerra beneficia la economía de ese país.

En la medida en que la administración de Washington se ve involucrada en la guerra en la Franja Gaza, ha debido abandonar paulatinamente su apoyo a Ucrania. El Congreso de Estados Unidos le ha negado al ejecutivo en varias ocasiones un pedido de ayuda económica y militar al régimen de Zelenski.

El envío de material de guerra a Netanyahu amenaza con reducir la ayuda militar norteamericana a Taiwán. En los últimos días, Biden ha tenido que sacar el sombrero y salir a buscar ayuda de guerra para Ucrania e Israel, que incluye más dinero para Taiwán.

En este sentido, la Casa Blanca no ha encontrado la comprensión y apoyo esperados. Alemania, un socio fundamental de Washington en Europa, estudia reducir su aporte al Fondo Europeo para financiar la ayuda militar a Ucrania. Otros países miembros de la OTAN, mantienen una posición crítica frente a Ucrania y frente a Israel, por el genocidio contra el pueblo palestino. Tal es el caso de Recep Tayyip Erdogán, presidente de Turquía, que ha llegado a calificar a Netanyahu como un criminal de guerra.

Cinco frentes

Aún así, Estados Unidos sigue impulsando guerras y conflictos, activando la venta de armas y la confrontación. En opinión del analista ruso Alexander Duguin, experto en temas estratégicos, existen en el mundo al menos cinco frentes globales de guerra alentados por Estados Unidos.

Uno es el del llamado ‘Occidente colectivo’, encabezado por Estados Unidos, que entró en guerra contra Rusia en Ucrania, desde marzo de 2022. Una confrontación que se acerca a su segundo año de hostilidades. La guerra sigue arrojando resultados negativos para Occidente. Los congresistas republicanos se oponen a seguir financiando la escalada bélica y han cortado el suministro de ayudas, tanto en municiones como financieras.

Hace pocos días, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo a medios de prensa que él tiene la certeza de que la posición de Ucrania en el frente de batalla va a empeorar, si Occidente no aumenta el suministro de armas, lo que parece no va a suceder de momento.

Genocidio con apoyo gringo

Pero además del agotamiento de los recursos para Ucrania en el parlamento norteamericano, los miembros de la Aliana Atlántica no han podido satisfacer tampoco la creciente demanda de municiones en ese frente de batalla. A lo que se suma la gestión de Zelenski en su país, acusado de numerosos hechos de corrupción. A tal punto, que en Occidente se habla, cada vez con más fuerza, de la necesidad de un relevo en el poder en Ucrania.

El segundo frente de guerra estadounidense se ubica en Asia occidental. Es el genocidio contra la población palestina perpetrado por Israel, con el apoyo de Occidente y de nuevo liderado por Estados Unidos. Sobre la responsabilidad de Washington en este conflicto, no se ha profundizado lo suficiente. Pero es bueno recordar la afirmación de uno de los dirigentes de Hamás, en el sentido de que cada disparo en Gaza, cada muerto, cada bomba arrojada sobre la población civil, es responsabilidad de Estados Unidos que nutre y financia al régimen de Netanyahu.

Omer Dosti, uno de los exponentes del nacionalismo sionista, publicó en la revista militar norteamericana Army University Press, un artículo en nombre del Departamento de Defensa de Israel, en el que plantea la limpieza étnica de Gaza, la destrucción del Líbano, y la ‘opción ideal’ que Israel vuelva a ocupar Gaza por largo tiempo y establezca asentamientos judíos en la Franja de Gaza, como objetivos de esta guerra.

Tras los recursos africanos

El tercer escenario se ubica en África occidental, donde un grupo de países anticoloniales (Malí, Burkina Faso, Níger, República Centroafricana, Gabón) se ha unido contra los regímenes colonialistas y contra las ‘Francia globalista’ de Macrón. La mano de Washington ha estado muy cerca de este bloque de países, maniobrando para quedarse con el control de la región y acceder de manera directa a las enormes riquezas naturales de esta parte del continente negro.

Otro frente de conflictividad se sitúa cerca de las fronteras de China, donde Estados Unidos se inmiscuye permanentemente en el diferendo del país asiático con Taiwán.

Para Pekín es fundamental que su política de “una sola China” sea reconocida en el concierto universal. Ese reconocimiento global se ha producido, incluso por parte de Washington, que mantiene una ‘ambigüedad estratégica’ cada vez más difícil de sostener. En efecto Washington alienta los ímpetus separatistas de Taiwán mediante apoyo político, económico y militar. Desde 1979 Estados Unidos ha estado vendiendo armas a Taiwán, en una política cada vez más injerencista frente a China.

Desestabilización

Estados Unidos entrega armas y ayuda militar a muchos países, como Ucrania, Afganistán, Irak, Israel, Egipto, etc. Todos ellos reconocidos por las Naciones Unidas. Taiwán no tiene ese reconocimiento. Un elemento provocador adicional es que la Casa Blanca ha situado a la VII Flota de la Marina de Guerra frente a las costas de China. Es la más grande del país norteamericano, con 40.000 efectivos, 70 barcos y submarinos y unos 300 aviones. Un elemento más de desestabilización de la región asiática.

El quinto foco de conflictividad, según el analista ruso se sitúa en América Latina. Es la misma fórmula de la ‘ambigüedad estratégica’ que le impone sanciones a Venezuela, luego las alivia para acceder a su producción de petróleo. Pero al mismo tiempo alienta el conflicto con Guyana frente a la disputa por la franja de tierra del Esequibo, que el país bolivariano reclama como suyo desde la época de la independencia de España.

Al margen de este análisis, el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres (IISS por sus siglas en inglés), que en la segunda semana de diciembre publicó su estudio anual sobre conflictos armados, asegura que en el mundo hay en la actualidad 183 conflictos regionales y locales debidamente documentados.

De acuerdo con la agencia Bloomberg, que comentó el informe, se trata de una cifra récord de conflictos en el mundo en los últimos 30 años. El documento, asegura, “pinta un panorama sombrío de violencia creciente en muchas regiones, de guerras que se resisten crónicamente a la negociación de la paz” y destaca “la intratabilidad como característica definitoria del panorama de conflicto global contemporáneo”.

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