miércoles, mayo 22, 2024
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Palestina libre y soberana

Editorial VOZ 3194

No se puede pedir respeto y paz cuando a quien se le pide ha estado sometido por casi 50 años bajo un régimen, este si, de terrorismo de Estado ejecutado por Israel, financiado por Estados Unidos y respaldado por la inoperancia silenciosa y cómplice de las Naciones Unidas.

La acción de la resistencia palestina es consecuencia y resultado y no la causa ni la génesis de este conflicto. La génesis la encontramos en el colonialismo inglés que, en mayo de 1948, mientras Gran Bretaña dominaba los territorios de Palestina, bajo un arbitrario mandato dado por la Sociedad de Naciones (predecesora de la ONU), y que orientaba «asegurar el establecimiento de un hogar nacional judío», y «salvaguardar los derechos civiles y religiosos de todos los habitantes de Palestina».

Realmente quienes dirigían y dirigen hoy toda esta expropiación violenta del territorio es el movimiento sionista (Declaración Balfour), quienes fueron expropiando, desplazando y expulsando a la población palestina de sus propios territorios ancentrales. El sionismo como movimiento religioso de extrema derecha fascista israelí es realmente quien dirige la ocupación de Palestina y las estrategias criminales y de terrorismo de Estado.

Esta es una guerra en la que Israel cosecha lo que ha sembrado. Todos los pueblos del mundo tienen derecho a defender su territorio, su soberanía, su cultura y sus vidas. En Europa, en Asia, en África y en América Latina, vivimos una época en que los pueblos del mundo se lanzan contra sus opresores, se organizan y luchan con diversos métodos en los que las masas populares y las ciudadanías descontentas juegan un papel   fundamental.

Sin duda que preocupa la escalada del conflicto entre el Estado Palestino y el Estado de Israel, claro que debemos rechazar el asesinato de civiles de ambos pueblos, claro que la acción militar no es lo deseable y claro que estaremos siempre por la paz y la solución política de los conflictos internos y entre estados. Pero esto no debe confundirse con un pacifismo vacío y una sumisión al colonialismo y al imperialismo, no debe confundirse con una visibilización de las causas y razones de la resistencia palestina y no debe confundirse con una negación de los derechos y la justicia y historia.

Esta nueva escalada de la confrontación es consecuencia de la continuidad de una política contra un pueblo militarmente ocupado, despojado de su territorio, sometido a un nuevo apartheid y condenado a llevar el estigma de terrorista por reclamar lo que es suyo, desde hace 75 años. Situación oprobiosa vergonzosamente cometida ante la inacción de la ONU y de las grandes potencias del mundo.

La perversidad del genocidio sionista se manifiesta en las declaraciones del ministro de Defensa israelí que cataloga de “animales humanos” a los palestinos y justifican el asesinato indiscriminado de civiles palestinos con los bombardeos de la aviación y el Ejército israelíes, declaraciones que son reproducidas por los medios de comunicación al servicio de la ultraderecha y del odio institucionalizado. El régimen sionista asesoró y entrenó al paramilitarismo colombiano para adelantar las acciones genocidas contra el campesinado, la izquierda y defensoras y defensores de derechos humanos, en una especie de alianza de tenebrosa criminalidad internacional.

Estados Unidos está enviando más armamento al régimen sionista mientras la Unión Europea ha suspendido el envío de ayuda humanitaria a la población Palestina. El único camino aceptable es el cese al fuego y a las hostilidades de modo inmediato y con ello el fin del terror sobre la población civil palestina. La solución de fondo es el reconocimiento del principio: dos pueblos, dos Estados. Israel debe cumplir los Acuerdos y Resoluciones de la ONU y respetar el derecho internacional.

Los comunistas y este semanario, respaldamos la propuesta para la paz planteada por el presidente Gustavo Petro en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Proponemos al gobierno colombiano coordinar con la Cruz Roja Internacional el envío de ayuda humanitaria al pueblo palestino, a la vez que apoyamos la resistencia civil organizada y popular del pueblo dirigida al logro de la libertad, su soberanía plena y el rescate de los territorios usurpados por Israel.

Los pueblos del mundo deben levantarse en contra de los planes imperialistas, colonialistas de los capitales mundiales en cabeza de Estados Unidos y el sionismo internacional. No puede haber paz sobre la base de entregar la vida y la soberanía y los territorios palestinos.

Es necesario exigir que cese la vergonzosa y cómplice inacción de la ONU ante el terrorismo israelí. El pueblo palestino resiste y será libre y soberano. Los pueblos que luchan finalmente derrotan a quienes pretenden sojuzgarlos.

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