Nubarrones en el Palacio de La Moneda

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Gabriel Boric, presidente de Chile

Los puestos claves, los que definen el rumbo de la economía, de la política social y de las relaciones internacionales quedaron en manos de la Concertación pinochetista que perdió las elecciones

Alberto Acevedo

A pocas horas de su posesión como nuevo presidente de Chile, Gabriel Boric hizo unas declaraciones condenando la intervención militar rusa en Ucrania. Esta posición no fue compartida por todos los partidos que integran Apruebo Dignidad, su coalición de gobierno. Pero la discusión que se generó, trascendió los límites del partido de gobierno y se convirtió en un debate nacional.

Varios sectores plantearon que no están de acuerdo con una condena a Putin por su intervención en Ucrania, ni comparten un llamamiento a la solidaridad con el presidente ucraniano Zelenski, un instrumento de intervención de la OTAN en los países del antiguo bloque socialista de Europa Oriental. Algunos observadores advierten de la coincidencia de Boric con el presidente Sebastián Piñera en este asunto, cuestión que llama a la reflexión sobre la ruta de la nueva administración de izquierda en el manejo de la política internacional.

El responsable de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de Chile, Claudio Negri, afirmó al respecto: “Lo central de la postura adoptada por el futuro gobierno es que en este conflicto hay una historia que hay que considerar, hay razones de fondo detrás de por qué pasa esto y tiene que ser tomado con mucha cordura, porque es un conflicto muy serio. Lo nuestro ha sido tratar de contribuir en eso de la mejor forma”

Coincidencias

Una paradoja de esta discusión es que Boric coincide en la condena con mandatarios de ultraderecha como Iván Duque en Colombia, que desarrolla una política genuflexa de “mirar hacia el norte”, diferente, ¡quién lo creyera!, a la de Bolsonaro, que no condenó la intervención rusa en Ucrania y ha mantenido una posición neutral.

Este, sin embargo, es un tema menor en la política chilena a las puertas de un gobierno que prometió grandes transformaciones sociales. Hay una expectativa grande por el manejo que a la política nacional e internacional dará el nuevo gabinete, que es, al fin y al cabo el que, junto al parlamento, van a ejecutar el programa de Boric.

En opinión del mandatario, la definición de los nuevos ministros sienta las bases político sociales sobre las cuales la administración se va a sostener. Pero llama la atención que no pocos ministros provienen de sectores ajenos a la coalición de gobierno, compuesta por el Frente Amplio y el Partido Comunista. Se trata concretamente de una concesión a los partidos Radical, Socialista y Por la Democracia, es decir, el núcleo duro burgués bipartidista que manejó el país, con resultados desastrosos desde el punto de vista de la política social en los años posteriores a la caída de la dictadura de Pinochet.

Al servicio del gran capital

El nombramiento de Mario Marcel como Ministro de Hacienda es elocuente. No se trata de un simple cuadro técnico Es la conexión entre el nuevo gobierno y el gran capital burgués neoliberal. Se trata de una figura de la burguesía al mando de las finanzas públicas, que va a resguardar los equilibrios de la política fiscal y monetaria en favor del gran capital.

Marcel es un neoliberal del Partido Socialista que, en opinión de la prensa tradicional, deja ‘contentos’ a los ‘mercados’. Fue director del Banco Central, economista concertacionista al servicio, en varios períodos, del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo, BID.

Lucía Dammert, designada jefa de asesores de Boric es experta en seguridad y ‘violencia urbana’. Es nuera de uno de los agentes de la DINA, el temible organismo de torturas y desapariciones de la dictadura de Pinochet. Es experta en la represión a los muchachos de la Primera Línea, de la cual viene Boric. Tiene una trayectoria vinculada a lo más sórdidos de la hasta hoy gobernante Concertación.

Expediente

Su exsuegro, Daniel Cancino Vargas, perteneció al ‘Grupo Vampiro’ un verdadero escuadrón de la muerte que practicó ejecuciones sumarias de activistas políticos. Ese organismo dependía directamente de Miguel Krassnof, quien en octubre de 2014 fue condenado a 15 años de cárcel por el secuestro calificado y homicidio de Carlos Guerrero, estudiante de Historia de la Universidad de Chile y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionario, MIR.

El cargo que asumirá Dammert se ha convertido en uno de los espacios de mayor influencia en las últimas administraciones. Durante la pasada campaña presidencial se dio un fuerte vínculo entre Boric y Dammert, quien asesoró en materia de seguridad al equipo técnico que acompañó al futuro presidente.

Otro de los cuadros de los partidos de la Concertación que ingresan a la nómica del Boric es Antonia Urrejola, cercana al Partido Socialista, asesora del presidente Eduardo Frei, del presidente Ricardo Lagos, de la expresidenta Michelle Bachelet y del secretario general de la OEA Ricardo Lagos.

Recibió el apoyo del presidente saliente Sebastián Piñera para ocupar diversos cargos en el exterior. Es enemiga furibunda de los gobiernos de Nicolás Maduro en Venezuela y de Daniel Ortega en Nicaragua. Será la encargada del ministerio de Relaciones Exteriores del gobierno socialista.

La burguesía al poder

La cuota de los partidos de la burguesía en la nómina de Boric la completan Izkia Siches como ministra del Interior; Carlos Montes en Vivienda; Maya Fernández en Defensa y María Begoña Yarza, en Salud. Es claro que el nombramiento de Siches aleja la posibilidad de encontrarle una solución a uno de los problemas sociales más complejos que tiene Chille en estos momentos como es el de la demanda de autonomía y respeto a su identidad cultural del pueblo mapuche.

Los asesores más cercanos de Boric plantearon como estrategia un equilibrio en la representación política en su gabinete. Habría que tener en cuenta a otras fuerzas externas a la coalición ganadora, buscando una transición realista. Y ciertamente a fuerzas como el Partido Comunista le entregaron cargos importantes, como la vocería del gobierno en el ejecutivo.

Pero los puestos claves, los que definen el rumbo de la economía, de la política social, de las relaciones internacionales, quedaron en manos de la Concertación pinochetista, que perdió las elecciones, pero mantiene el poder. Un analista chileno dijo eso precisamente. Boric llega al gobierno, pero la burguesía neoliberal llega al poder.

Boric busca dejar contentos a dios y al diablo. Habrá que ver qué dicen los muchachos de la Primera Línea, los sindicalistas, los integrantes de la comunidad mapuche, las mujeres, los sectores de identidad sexual diversa, que reclaman salarios y pensiones dignas, salud y educación gratuita y de calidad, vivienda, tierra, territorio, y la liberación de los presos políticos y sociales.