sábado, abril 13, 2024
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Níger, el golpe y la soberanía de África

La junta militar provisional de Níger le imprime un carácter antimperialista y anticolonial a su movimiento, que despertó enormes simpatías entre la población marginada, lanzada a las calles a expresar su respaldo a los militares

Alberto Acevedo

Casi tres semanas después de que una junta militar de gobierno provisional anunciara un golpe de Estado contra el presidente Mohamed Bazoum, en Níger, la Comisión Económica de los Estados de África Occidental, Cedeao, anunció su disposición de desplegar una fuerza militar de intervención, que deponga a la junta golpista y restituya en el poder al depuesto mandatario.

El anuncio de la coalición de países de África occidental ha tensado en grado superlativo las fuerzas sociales del continente y divido las posiciones, tanto al interior de la región como en el exterior. La postura de la Cedeao no fue unánime. Varios países miembros de la coalición prefieren el camino del diálogo y la negociación política antes que la intervención militar directa.

También en Occidente se reflejan las dos posturas. Francia y Estados Unidos lideran una posición de apoyo exterior a las fuerzas africanas interesadas en la intervención militar, las mismas que han mantenido una actitud afín a los intereses de las potencias.

No a la intervención militar

Rusia por su parte le apuesta a una solución política pacífica al conflicto, sobre la base de que es al pueblo de Níger al que corresponde decidir de manera autónoma y soberana el rumbo de su destino.

“Creemos que la vía militar para resolver la crisis de Níger podría conducir a un enfrentamiento prolongado en ese país africano y también a una fuerte desestabilización en el conjunto de la región Sahara-Sahel”, expresó en un comunicado la cancillería rusa.

También el ministro de Asuntos Exteriores de Italia, Antonio Tajani, puntualizó que la diplomacia debe prevalecer para evitar el estallido de una guerra. “A veces Europa se ha equivocado: no podemos pensar en imponer reglas a los países del continente africano, ni un modelo social que no puedan adoptar. Debemos actuar siempre con respeto hacia ellos”, precisó el ministro italiano.

“Debemos trabajar para que en Níger prevalezca la diplomacia y se restaure la democracia, cualquier iniciativa militar occidental debe quedar excluida porque sería percibida como una nueva colonización”, precisó el diplomático.

Mala gobernanza

Por su parte, el periódico francés Le Monde también advirtió que la operación militar del bloque africano podría chocar con la resistencia del propio pueblo de Níger. “La frustración acumulada de la población nigeriana, que vive en una pobreza sin precedentes y la fuerza de la retórica antifrancesa de la junta, hacen extremadamente compleja cualquier intervención exterior”, precisa el rotativo.

Como ha sido informado ampliamente, el pasado 26 de julio un grupo de militares en Níger anunció al mundo que había depuesto al presidente de la nación, Mohamed Bazoum, quien permanecía retenido junto a su esposa en el palacio presidencial. El mando militar indicó que las Fuerzas de Defensa y Seguridad del país decidieron “poner fin al régimen debido a la deteriorada situación de seguridad y la mala gobernanza”.

Entre las primeras decisiones del Consejo Militar de Níger estuvo la de suspender de manera inmediata la exportación de oro y uranio a Francia, por considerar inequitativo y oneroso ese comercio, que enriquece al país galo mientras el pueblo nigeriano se debate entre la pobreza y la miseria.

El pueblo de Níger ha salido a las calles a respaldar la junta militar de gobierno. Foto Balima Boureima

Frente antimperialista

Níger es el cuarto mayor productor de uranio en el mundo y desempeña un papel crucial en el suministro del elemento químico para la generación de energía en Francia. Según datos del Banco Mundial, solo el 18.6 por ciento de la población de Níger tiene acceso a la electricidad, mientras producen el 40 por ciento de la electricidad de todas las ciudades francesas a través de la exportación de uranio nigeriano.

En estas condiciones, el golpe de la junta militar provisional de Níger le imprime un carácter antimperialista y anticolonial a su movimiento, que despertó enormes simpatías entre la población, tradicionalmente marginada, que se ha lanzado a las calles a expresar su respaldo a los militares.

La junta, además, dispuso la reapertura de las fronteras con sus vecinos, cuyos gobiernos han brindado respaldo irrestricto a las decisiones que tome el gobierno provisional de Níger en defensa de su pueblo.

Deciden su propio destino

De esta manera, los gobiernos de transición de Malí y Burkina Faso y los de Guinea Conakry y Níger, dibujan un renovado frente antimperialista en África, preludio del empoderamiento del continente negro en torno a la defensa de sus recursos naturales, de su soberanía nacional e independencia.

Conocidas las decisiones injerencistas de una cumbre de la Comunidad de Estados Africanos, reunida en Abuja, el 30 de julio pasado, los gobiernos de Burkina Faso y la República de Malí expresaron su fraternal solidaridad con el hermano pueblo de Níger y saludaron la decisión responsable de esa nación de tomar su destino en sus propias manos y asumir plenamente su soberanía frente a la historia.

Los dos gobiernos denunciaron la persistencia de las organizaciones económicas regionales de imponer sanciones que solo agravan el sufrimiento de las poblaciones y socavan el espíritu del panafricanismo. Las dos naciones se oponen a la imposición de medidas coercitivas y advierten que cualquier intervención militar en Níger resultaría en el retiro de estos gobiernos de los acuerdos de cooperación militar africana y adoptarían medidas de autodefensa y apoyo a las Fuerzas Armadas y al pueblo de Níger.

Lucha antimperialista

Reiteran la advertencia de que una intervención militar en Níger traería consecuencias desastrosas contra la estabilidad de toda la región, como sucedió con la intervención de la OTAN en Libia, que ha fomentado la expansión del terrorismo en una extensa parte de la geografía africana.

Malí y Burkina Faso emitieron un comunicado conjunto, apartándose de las decisiones tomadas por Cedeao, e indicando que “cualquier intervención militar” en Níger será considerada como “una declaración de guerra” contra los pueblos africanos y manifiestan que, junto a Guinea, “aspiran a un reconocimiento y respeto mayor de su soberanía”. Como consecuencia de la nueva situación, los gobiernos de las dos naciones se declaran en guerra contra el imperialismo.

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