Mujeres contra el bloqueo a Cuba

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Las cubanas dedican alrededor de 28,2 horas semanales al trabajo doméstico. Foto Cuba Hora

El embargo económico, comercial y financiero asfixia la economía nacional y el desarrollo pleno del país, y representa una forma de violencia directa e indirecta que impacta y entorpece el disfrute de los derechos fundamentales de las mujeres cubanas

Alicia Campos (*)

En recientes días, la Organización de Naciones Unidas, ONU, y 187 países del mundo apoyaron la resolución contra el bloqueo económico, comercial y financiero del gobierno de los Estados Unidos a Cuba.

La mayoría de las cubanas y cubanos sólo han conocido su país bajo las consecuencias negativas del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos desde hace más de seis décadas.

Los daños totales provocados en la economía del país se estiman en 4.867 millones de dólares para el período comprendido entre el primero de marzo de 2022 y el 28 de febrero de 2023.

Impacto en las mujeres

El bloqueo económico, comercial y financiero asfixia no sólo la economía nacional y el desarrollo pleno del país, también representa una forma de violencia directa e indirecta que impacta y entorpece el disfrute de los derechos fundamentales de las mujeres cubanas. Las sanciones de Estados Unidos siguen contribuyendo al sufrimiento humano de las cubanas y los cubanos, con un impacto desproporcionado sobre las mujeres.

La participación de las mujeres en los diversos sectores de la sociedad, tanto en los sectores donde son mayoría, como en los de baja presencia, sufren el impacto del bloqueo, ya sea en el ámbito público, cuando no encuentran respuestas a sus demandas, en los espacios laborales y de estudio, donde tienen que sortear a diario la escasez de recursos.

De igual modo, las perjudica en el ámbito privado, donde suelen ser ellas las que llevan el mayor peso en la reproducción y la sostenibilidad de la vida cotidiana, si tenemos en cuenta que las cubanas dedicamos alrededor de 28,2 horas semanales al trabajo doméstico y a los cuidados de sus familiares, y son jefas del 46 por ciento de los hogares del país.

En el ámbito de la salud, persiste la imposibilidad de acceder a equipos de diagnóstico de alta tecnología y reactivos para los programas contra en cáncer cérvico-uterino y de mama.

Además de las limitaciones de medicamentos especiales para mujeres climatéricas, con menopausia y osteoporosis y dificultades para acceder a anticonceptivos de última generación, restricciones para acceder a equipos de diagnóstico de alta tecnología para el estudio de parejas infértiles, lo que impide satisfacer las necesidades de miles de parejas, que ansían ver materializada su descendencia.

Educación, el sector más damnificado

Las crecientes limitaciones financieras, la imposibilidad de acceder a insumos imprescindibles para el Programa Nacional de Atención Materno Infantil y la persecución a los socios tradicionales de Cuba para el suministro de medicamentos, equipamientos, tecnologías, entre otros, han tenido un impacto directo en la plena realización del derecho a la salud.

Un ejemplo de este impacto se apreció al cierre de 2022, cuando el país reportó una tasa de mortalidad infantil de 7,5 por mil nacidos vivos, mientras que, previo al 2019, se había logrado mantener en torno o inferior a 5 por mil nacidos vivos.

El sector de la educación, uno de los sectores de mayor presencia femenina, es uno de los afectados por el impacto del bloqueo, sufre las dificultades para adquirir los insumos con destino a la producción de libros, folletos y demás bienes didácticos impresos, lo que ha imposibilitado disponer de los textos del tercer perfeccionamiento del sistema nacional de enseñanza.

Más de ciento dieciocho mil seiscientos educandos, en su inmensa mayoría maestras, esencialmente de preescolar y primer grado, se vieron afectados por no contar íntegramente con los cuadernos de aprendizaje en las áreas de lectura, escritura y matemática.

Los planes constructivos y de rehabilitación de las instituciones educativas, uno de los mayores logros de la Revolución Cubana, están prácticamente detenidos desde que ha arreciado el bloqueo del gobierno de Estados Unidos a la isla. Más de mil trescientas instituciones requieren reparaciones constructivas, entre ellos círculos infantiles y seminternado, lo que limita significativamente ampliar las capacidades y limitar las demandas de miles de madres trabajadoras, que no cuentan con la posibilidad del cuidado de sus hijos e hijas.

El bloqueo dificulta el acompañamiento de las familias a sus hijas e hijos en el cumplimiento de los deberes escolares, al no contar con suficiente abastecimiento de materiales didácticos, juguetes y otros que faciliten el aprendizaje, provoca afectaciones en la preparación académica y científico-técnica de miles de mujeres profesionales por falta de literatura especializada y negativa de visas para intercambios académicos.

Una significativa presencia de mujeres está al frente de proyectos de desarrollo local y de emprendimientos empresariales de pequeñas y medianas empresas. La creciente persecución financiera provoca el rechazo o negativa de bancos e instituciones internacionales a realizar operaciones con nuestro país, muchas de ellas se ven afectadas para importar y exportar sus productos y servicios.

La satisfacción de las necesidades alimentarias constituye un foco de tensión permanente para las cubanas, las cuales continúan siendo al interno de los hogares, las principales responsables de las tareas domésticas.

El bloqueo es real

El gobierno de los Estados Unidos identificó en la crisis generada por la covid-19 una aliada para su política hostil contra Cuba. La aviesa intención de fortalecer el bloqueo en esta coyuntura revela su particular rostro inhumano y el marcado interés de aprovechar la recesión económica que acompaña a la pandemia para promover inestabilidad social y rendir al pueblo cubano por hambre, carencias y necesidades.

El bloqueo es real y es el principal obstáculo para avanzar en la búsqueda de la prosperidad y bienestar de las familias cubanas. Desconocer su existencia sería no sólo faltar a la verdad, sino también insultar a un pueblo que no ha conocido otro paradigma de desarrollo que aquel marcado por el más cruento bloqueo aplicado contra país alguno.

(*) Coordinadora oficina regional FDIM América y Caribe