Mariúpol: Victoria sobre el fascismo

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Las tropas nacionalistas castigaron con la destrucción a la población rusoparlante de Mariúpol

En medio de la destrucción, la población de Mariúpol intenta rehacer su vida

Ricardo Arenales

La rendición de casi dos mil militares del Batallón Azov, que se habían parapetado en las instalaciones de un complejo metalúrgico en Mariúpol, constituyen una de las más significativas vitorias militares de las tropas rusas que desarrollan una operación especial en Ucrania, la derrota de uno de los más sólidos bastiones de las tropas fascistas en ese país, y de paso un significativo golpe a la estrategia militar de la OTAN en su cerco a Rusia.

La idea inicial del Kremlin de desnazificar a Ucrania, que se erigía como uno de los más cercanos peligros para la seguridad nacional de Rusia, no era un cuento para desorientar a incautos. Recientemente, un corresponsal de guerra de un medio de prensa norteamericano, expresó su sorpresa ante el hecho de que prácticamente no encontró un solo militar en ejercicio en Ucrania que no ostentara un símbolo fascista, al igual que las tropas del Tercer Reich alemán.

La de Mariúpol fue una batalla por la liberación de la ciudad del sometimiento al batallón Azov, una unidad militar integrada por el ejército ucraniano, que no ocultaba, y por el contrario hacía alarde de su filiación nacionalista y neonazi.

Operación exterminio

Bajo esa ideología, las tropas ucranianas, en su confrontación con las rusas, tomaron a la población civil como rehén, como escudo para parapetarse en escuelas, hospitales, barrios, edificios de apartamentos. Pero también, para liquidar físicamente a muchos ciudadanos de esa ciudad, de ascendencia rusa, a los que calificaron de ‘anexionistas’ o ‘agentes de una potencia extranjera’.

Muchos de estos ciudadanos fueron aniquilados físicamente, después de ser sometidos a torturas, violaciones y vejámenes de distinta índole. El barrio residencial de Vostochny, vecino a la planta industrial de Azovstal, fue el escenario final de una cruenta batalla entre tropas rusas y las del batallón Azov.

Durante un mes, el combate fue casa por casa, metro a metro. Cuando las tropas ucranianas fueron expulsadas de cada edificio, se refugiaron en la planta metalúrgica de Azovstal, que posee una red de túneles, diseñados para refugio de la población.

Y aunque al término de los enfrentamientos y después de la rendición de hasta el último soldado ucraniano, se pudo establecer que el 80 por ciento de los edificios sobrevivió y algunos conservan intactos sus ventanales de vidrio.

La mayor destrucción de la ciudad fue provocada por militares ucranianos

Olor a muerte

Sin embargo, bajo los escombros y en los sótanos, hay decenas de muertos. Recorriendo las calles en un vehículo, se respira el olor a muerte. Hay un destacamento del Ministerio del Sistema de Emergencia de la región de Tula, que trabaja en la remoción de escombros. Hace un balance del estado de cada edificación. Han completado tres semanas en esa labor, a la que se vinculó un importante grupo de ingenieros.

Un dato curioso: estas brigadas preparan rápidamente una red de suministros de duchas y baños para la población. Hay gente que no ha podido bañarse en varios meses, pues permaneció ese tiempo en refugiaos subterráneos y túneles.

“En estos momentos, en Mariúpol, hay muchos niños que viven en condiciones inhumanas. Son de edades muy distintas: hay tanto bebés, como niños en edad escolar y adolescentes. Siguen viéndose obligados a vivir en sótanos porque no tienen otro lugar a donde ir. No tienen agua, ni luz, ni acceso a la comida», relata Román Kósarev, corresponsal de guerra de RT. «La guerra empezó en Donbass hace ocho años, y hay niños que nacieron durante los bombardeos del 2014 y han crecido con la guerra. No conocen otra cosa que la guerra», agrega.

Renace la vida

Los efectivos del Ejército ucraniano y los grupos nacionalistas como el batallón Azov usaron las escuelas y otros edificios de interés social como base o almacén de armamento. En las zonas liberadas por las tropas rusas, se encontraron gran cantidad de material relacionado con el nazismo y toda clase de equipo militar de la OTAN.

En medio de la destrucción, la población de Mariúpol intenta rehacer su vida. Las personas se apoyan mutuamente y la ayuda humanitaria que reciben de Rusia les permite cubrir parte de sus necesidades, pero confían en que su ciudad será reconstruida y volverán a vivir en paz.

Ahora, bajo el control total de las tropas rusas, los niños juegan en columpios y los ancianos reciben el sol en los parques. Una de las mayores esperanzas para la población, es que el servicio de energía eléctrica regrese a la ciudad, y en eso trabaja un grupo de técnicos. Mientras tanto se han instalado generadores para cargar celulares.

Salvadores

La población es consciente que la mayor destrucción fue causada por las Fuerzas Armadas ucranianas y los batallones nacionalistas. En la labor de remoción de escombros, los expertos encontraron proyectiles de fabricación norteamericana, británica, alemana y francesa, incrustados en las paredes, diseminados por los jardines, en los patios de las escuelas.

Los llamados ‘defensores’ ucranianos minaron prácticamente todo el territorio, en un esfuerzo vano por contener a las fuerzas rusas. Muchos civiles murieron a causa de ello y fueron encontrados en fosas comunes. Para muchos sectores de la población, los rusos han sido sus salvadores.