Mariposario de Palabras

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Libro de creación colectiva de la Tertulia de Mujeres de Engativá

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Adriana Vanegas

En el libro de creación colectiva de la Tertulia de Mujeres de Engativá, Mariposario de Palabras, encontramos la expresión poética de autoras, de amigas, mujeres y dos amigos, que en relación poética han crecido, se han reconocido y se han constituido en un mariposario de palabras libres, de esperanza, de compromiso y de creación. Sus palabras expresan las experiencias a través de darle vida a emociones, sentimientos, dolores y miedos. A través de las autoras y autores, Azucena Hernández, Carmen A. Moreno, Diego Rodríguez, Diva Forero, Flor Yolanda Moreno, Gloria I. Abella, Juan Diego Acosta, Karen Benítez, Lina F. Flores, Luz Marina Porras, Magda Alberto, Manuela Cardozo, María Eugenia Garzón, Sandra L. Forero, Tulia Martínez, Sonia Chaparro, y Virginia Roncancio, estamos frente a un libro de resistencias, de críticas a una sociedad que marginaliza, que esconde el potencial inmenso de mujeres y hombres.

Las palabras de las autoras expresan amor, el amor desesperanzado. Nos invitan a la esperanza dura, a la alegría desaprendida y a la comprensión de la tristeza como sentido del ser. La lectura de la palabra de todas las autoras expresa innumerables contribuciones al despertar poético. El libro nos presenta a los poetas Juan Diego Acosta, y a Diego Rodríguez, quienes expresan ese deseo masculino de comprender y estar con esta presencia nueva, femenina, y creadora de las autoras de la Tertulia abriendo espacios para la reflexión de las nuevas masculinidades.

Saliendo de la larva

Nos presentan un libro que puede leerse en relación. Nos invitan a aprender en colectivo la experiencia poética. Con la palabra poética en femenino volamos en sentido libertario, se nos invita a salir de la larva para convertirnos en seres de luz a pesar de la desesperanza, del cansancio, de la confrontación con las otras(os), trascendiendo el dolor del desamor o de la supuesta invisibilidad de las mujeres, a pesar de que siempre hemos estado ahí. En la tertulia, las mujeres hemos aprendido a escribir la palabra en relación, a reconocer la escritura espontanea, la poesía sin rima, la escritura de sensaciones dibujadas de palabras que incitan a confrontarnos con el miedo a hablar, a escribir, a hablar en femenino y a transcender los límites de una sociedad injusta con las mujeres en cuanto a la construcción de una cultura libre de sexismos.

La sabiduría de las autoras nace de los nacimientos cotidianos, de los dolores, de la desigualdad social, de la diferencia de clases, de las la resistencias cotidianas a la injusticia. Tal como lo señala Magda Alberto, la palabra del colectivo poético se ha constituido en el “viento que alentara nuestras almas”(…) Hicimos realidad en nuestras vidas que las mujeres somos poesía”.

La relación sin fin

Las palabras de las autoras dan el sentido literario a una nueva cultura de mujeres y varones. Significan aliento y esperanza para todas y todos en la diversidad y en la diferencia. Sonia, Gloria, Aída y Diva llegaron primero a la creación de la Tertulia, con firmeza y entusiasmo nutren con su alegría, con su deseo literario y poético a las que llegan a ser parte de la Tertulia. Nos invitan a estar en esta relación poética, abierta y llena de sueños y esperanzas para las mujeres. Tal como lo señalara en un hermoso libro, la historiadora española María Milagros Garretas, ellas nos invitan a estar en una “relación sin fin”. Los poemas, relatos autobiográficos nos invitan a la sanación terapéutica en la toma de la palabra, en el nacer y renacer cotidiano, como lo señalara la teórica política Hannah Arendt. Los poemas de Diva nos invitan a escuchar y a salir del prejuicio, a comprender la figura de la Loca, cercana para nosotras en la novela de Laura Restrepo. Gloria, con su fértil presencia, nos invita a fortalecernos en las dificultades, en las relaciones, en las tristezas, las cuales nos harán más fuertes.

La relación primaria con la madre

En la palabra poética de Marina aprendemos de su silencio y el descubrimiento de su voz femenina, después de 30 años de no escribir. Es la palabra poética de mujer, que reconoce la importancia del cuerpo y nuestra confrontación con el dolor, con la depresión, con los miedos, con el amor intenso a los animales de compañía, de gatos y perros que cuidan la vida. Ellas están cerca de la naturaleza, del agua, de las flores. Están en el orden materno de la vida, recordándonos nuestro origen y nuestra relación primaria con la madre. El relato de Magda sobre la madre nos enseña ese otro orden simbólico que desafía para siempre al patriarcado, a su crisis, desafía la guerra, a su violencia contra las mujeres. En el poema, La transformación de la paloma, nuestra poeta sale de su encierro y encuentra su transformación en una nueva identidad.

El relato de Azucena Hernández y tal como lo enseñara esa dulce autora feminista, Virginia Woolf, expresa la dificultad relacional de vivir, de sentir y crecer entre los seres que amamos. Las palabras de las autoras son un reconocimiento y un ejercicio de confrontación con ese otro simbólico, de nuestra necesidad de encontrarnos con las genealogías femeninas, con las voces de nuestras madres, abuelas, tías, amigas. En el poema, Hola Sandra, la autora generosamente invita a su amiga a encontrar este camino de nuevos simbólicos, arduos y difíciles de encontrar para muchas mujeres.

La esperanza

Es un libro lleno de esperanza, pero, no de la esperanza fácil, sino aquella que nace de las entrañas, tal cual lo escribía, también, esa gran filosofa y poeta española María Zambrano. Los poemas de las cuatro autoras sobre la soledad comprendida y trabajada desde el cuerpo en femenino, resuenan también como ecos Zambranianos de su razón poética. La soledad como amiga necesaria del cuerpo indispensable. Las palabras del colectivo logran darnos libertad femenina. Son encuentros con las Diosas, encuentros con las manos trabajadoras que cuidan y aman, son manos que construyen orden civilizatorio. En el poema Taller de Manos, son manos cómplices en creación poética. Lo señala, así mismo el poema y la palabra poética de Gloria, “pronto encontrarás adornando, cálido y brillante el camino de libertad”.

En las voces de este colectivo de autoras, conscientes cada día de su saber del mundo, de su saber de ellas mismas, escuchamos los ecos poéticos de las más conocidas y valientes escritoras. Las palabras sobre el deseo de ser, el deseo de cuidar la palabra, acercarse a ella y compartirla a veces tímidamente, tal como lo enseñaran, unas de las más insignes escritoras latinoamericanas, Sor Juana Inés de la Cruz, la primera feminista de América, o la Madre del Castillo en Colombia. Las autoras nos invitan a salir y enfrentar los miedos, a volar con las palabras de alegría, de felicidad, como lo señala, el poema Plenitud. Palabras que invitan a estar juntas, a multiplicar las relaciones de intercambio poético, de diálogo en el entre mujeres y varones. Palabras que plantean nuevas formas de ser y de estar en el mundo. Tal como lo señala, el poema Amores Aprendidos, “despierta tus alas decide el vuelo, tú eres libre, deja el cautiverio, lucha por tu meta, realiza sueños, disfruta la vida sin añorar ser un simple reflejo con experiencias vividas buscando seguros senderos y con paso firme derribando muros de amores aprendidos. Palabras que invitan a continuar con nuestra libertad de mujeres en relación para cambiar el mundo de la guerra y del odio. Leer el libro ha sido una alegría, ha significado conocer más a estas madres, esposas, hijas y amigas. El Mariposario de Palabras es una invitación a la creación poética en relaciones de confianza y esperanza para una Colombia en paz en la construcción de una nueva cultura y una nueva estética del saber poético.