Ludovico Silva y “El Anti-Manual para uso de marxistas, marxólogos y marxianos”

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Aún retumba aquella frase con la que terminara su libro: “Si no tenemos el coraje de aspirar a la realización de una utopía, que en este caso es socialista, no tenemos razón alguna para vivir”.

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Miguel Espinosa y Alejandro Blanco

El próximo 16 de febrero se conmemoran 78 años del natalicio de Luis José Silva Michelena, apodado cariñosamente por estudiantes en Madrid como Ludovico. Por esta razón, hemos querido recordarlo como homenaje al que es considerado como uno de los más importantes filósofos venezolanos y, sin lugar a dudas, a la altura de los más grandes pensadores del mundo del siglo XX.

Anti-manual

De toda la obra de Ludovico Silva, queremos rememorar el polémico Anti-manual para uso de marxistas, marxólogos y marxianos, redactado en 1974 y publicado hace 40 años. El proyecto inicial del autor era un Diccionario Heterodoxo del Marxismo, o “lo que es casi lo mismo”, un Diccionario del Marxismo Heterodoxo. Proyecto que sólo es comprensible dentro del ambiente intelectual del marxismo durante esas décadas, pues, dos corrientes son notablemente visibles: por un lado, el dogmatismo soviético; por el otro, el estructuralismo marxista francés de Louis Althusser. A su juicio, no sólo los soviéticos son acreedores del dogmatismo; también Althusser, quien “ha creado, a su modo, una nueva Iglesia marxista”. De allí que el filósofo venezolano opusiera su visión heterodoxa.

El Anti-manual no fue escrito completamente por Ludovico. En la intención del Diccionario Heterodoxo, la invitación a otros autores en su redacción constituía una pieza fundamental porque le daba mayor amplitud y alcance. Su hermano y renombrado economista Héctor Silva Michelena redacta el capítulo del modo de producción, mientras que Armando Córdova, también economista, hace lo propio con Rosa Luxemburgo y el mundo subdesarrollado. El contenido del trabajo es una serie de artículos que desarrollan conceptos claves del pensamiento de Marx, así como análisis tanto de la situación del marxismo en su época como durante los últimos 25 años.

Dos aspectos queremos retomar de esta obra: el abordaje del problema de la alienación y el de la ideología. Estos dos temas son frecuentemente tratados a lo largo de sus grandes obras, como lo testimonian La plusvalía ideológica (1970), Teoría y práctica de la ideología (1971), El estilo literario de Marx (1971), Marx y la alienación (1974), además de La alienación como sistema: teoría de la alienación en la obra de Marx (1983): un trabajo que culmina el gran proyecto de la “reconstrucción más completa posible de la teoría de la alienación en la obra de Marx”, del cual el libro de 1974 es sólo un adelanto.

Cinco preguntas

Sobre el problema de la alienación en la obra de Marx, Ludovico realiza cinco grandes preguntas que va a responder en el trabajo de 1983: 1) ¿es una categoría filosófico-antropológica o una categoría socio-económica?; 2) ¿es un término científico o ideológico?; 3) ¿es concepto que implica nociones no-operativas de carácter ahistórico tales como “la esencia humana” o “lo propio” (comunes en los Manuscritos de 1844)?; 4) de ser la alienación una categoría histórica, ¿es sólo propio del capitalismo o presente en modos de producción precapitalistas?; y, 5) ¿sobrevivirá la alienación al capitalismo?

La conclusión de Ludovico es diáfana: la alienación en Marx es una categoría científica, socio-económica, de ningún modo ahistórica y que está presente en sociedades precapitalistas en formas no económicas (religiosas, por ejemplo). La última pregunta, polémica y sugerente, por demás, evidencia que la crítica al socialismo real es latente en su pensamiento. Por eso llega a decir: “La presencia de una economía monetaria en las actuales sociedades ‘socialistas’, ¿no es un factor primordial de alienación?”. Además, y en oposición a lo que desarrolla Althusser, el concepto de alienación está presente no sólo en la etapa de “juventud”, sino, incluso, en obras “maduras” como los Grundrisse y El Capital.

Conciencia de clase

Sobre el segundo tema, y contrario a la tendencia aún persistente de encontrar una ideología reaccionaria y una proletaria, Ludovico resaltará que la oposición en Marx es entre ideología y teoría, incluso, entre ideología y consciencia de clase. Por ello llegará a aseverar que para “Marx toda ideología era esencialmente reaccionaria. Los manuales olvidan que la ideología no es sino una parte de la consciencia social: aquella parte destinada a la preservación ideal del orden de explotación establecido. Lo que mueve a un obrero revolucionario no es una ideología, sino su contrario: una consciencia de clase”.

Aunque Ludovico no era, en estricto sentido, un marxista, sus estudios rigurosos sobre Karl Marx lo convirtieron en uno de los más destacados pensadores de Nuestra América. Además de filósofo, era ensayista y poeta, como lo testimonia In vino veritas (1977) o Ensayos temporales. Poesía y teoría social (1983). La recuperación de su pensamiento luego de 26 años de su muerte debe permitir una interpretación crítica de Marx, y sobre todo, de una teoría despojada del dogmatismo que lleve a las transformaciones revolucionarias de la sociedad.

Tal vez su oposición al estalinismo y el dogmatismo hiciera asignarle demasiado optimismo a la perestroika y la glasnost, pero, entendiendo el panorama de su época, esto podría ser comprensible. El 4 de diciembre de 1988, día en que se realizaban las elecciones a la Presidencia y el Congreso de Venezuela, Ludovico Silva, el gran pensador, no pudo participar: después de años de evocación constante en sus poemas a la muerte, ésta le sobrevino.

Cuando dijo que “manos finas han ido escribiendo mi vida / y finas manos escriben mi muerte”, no imaginó que ese 4 de diciembre, a las seis de la mañana, sus finas manos se cansarían. Por fortuna, antes de esas elecciones, Ludovico Silva terminó de escribir su último libro, En busca del socialismo. Aún retumba aquella frase con la que terminara su libro: “Si no tenemos el coraje de aspirar a la realización de una utopía, que en este caso es socialista, no tenemos razón alguna para vivir”.