¡Lo popular no está pintado!

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Grafiti en la casa comunitaria de Egipto que ocasionó una desproporcionada reacción de la Policía. Foto PAM

En el tradicional barrio La Candelaria, la Unión de Jóvenes Patriotas ha identificado la indignación como un llamado irrenunciable a la búsqueda del buen vivir y propone alternativas para la solución efectiva de los problemas

Colectivo Pensamiento Acción y Movimiento – PAM

Se crisparon de la indignación, le hicieron un grafiti a la fachada de las Casas Comunitarias de Egipto y de Belén con una expresión que rezaba “No estamos pintados”. La policía llegó al lugar de los hechos y casi se lleva a uno de los compañeros que adelantaban la acción, si no es porque la comunidad interviene, esté habría terminado en la UPJ.

Así fue el panorama de la movilización juvenil realizada el 29 de junio que recorrió la localidad de La Candelaria y reunió colectivos artísticos, parches, vecinos y vecinas, para expresar su inconformidad por la negligencia y la indiferencia de la administración tanto distrital como local, frente a la situación que afronta la juventud en este histórico territorio de Bogotá.

Aún se percibe en el ambiente el alarmismo que impregnó a la alcaldía local, a la casa comunitaria del barrio Egipto y a buena parte de la Junta Administradora Local. Sin embargo, la reacción y los desafueros no han menguado los reclamos de la juventud. Todo lo contrario, persisten en sus apuestas de lucha cuyo reflejo se encuentra en la bella Noche Sin Miedo realizada el 23 de julio en el parque de Egipto, que a pesar de la lluvia contó con la participación de más de 50 personas de todas las edades, quienes disfrutaron de presentaciones de rap, break dance, danza, poesía, grafiti, entre otras expresiones artísticas.

A muchas manos

Ahora bien, en esta velada popular acompañada de canelazo, música y mucho color, se leyó un pliego de peticiones que condensa el conjunto de exigencias de la juventud del centro oriente, construidas en un proceso de articulación y coordinación que permitió plasmar 17 puntos sobre distintas temáticas que apuntan al reconocimiento de los derechos de las y los jóvenes a vivir dignamente en su territorio.

En resumidas cuentas, el documento reclama en primera medida la instalación de una mesa de concertación entre la institucionalidad y los procesos juveniles, que obligue a las instituciones a escuchar y reconocer las problemáticas que se viven día a día en la localidad. En segundo lugar, una exigencia fundamental, la garantía del derecho a la movilización y a la protesta en la localidad con pleno respeto a los derechos humanos para que no se repitan las acciones represivas por parte de la policía auspiciadas por la alcaldía local.

Por otra parte, el documento reclama la revitalización y el fortalecimiento de espacios de participación donde la juventud pueda incidir, exigen que se les informe oportunamente sobre la oferta institucional con estrategias de difusión claras que lleguen realmente a la comunidad; para que dicha oferta se refleje en el crecimiento de la cobertura y en un impacto real sobre la vida y las oportunidades de los jóvenes, entre otros temas de gran importancia para el conjunto de las personas que habitan La Candelaria.

Finalmente, el documento hace un llamado urgente a que se reconozcan las dinámicas propias que viven las y los jóvenes de la localidad y del Centro Oriente, ya que se ha considerado que la alcaldía local y las demás entidades actúan de espaldas a las realidades que enfrenta la juventud; lo cual, de antemano supone un fracaso en la gestión pública.

Mientras tanto, en redes sociales se vende la idea de que la juventud goza de plenas garantías cuando lo que se vive en la cotidianidad, es el cierre sistemático de espacios y la imposición de barreras para acceder a ellos, cercenando la posibilidad de vivir una juventud digna y participativa, como atestiguan muchos jóvenes que hoy no pueden ingresar a la Casa de la Juventud Nacho Sánchez sin una justificación sustentada.

El pasado 23 de julio se realizó la Noche sin Miedo en la localidad. Foto PAM

La UP, actor orgánico dentro del proceso

Son muchas razones para permanecer en las calles porque han visto con sus propios ojos como con el pasar de los años, tanto en la administración Enrique Peñalosa como en la de Claudia López, el respaldo institucional a la juventud se ha vuelto exiguo. Los programas educativos y de oportunidades laborales como Jóvenes a la U, la Estrategia RETO, Parceros por Bogotá, entre otras, se han demostrado insuficientes y mal implementadas en La Candelaria.

Desde la primera jornada de protesta, la Unión Patriótica ha estado presente en la localidad respaldando la movilización juvenil, articulando y poniendo sus manos para el fortalecimiento del proceso. Y es que como jóvenes integrantes de la Unión de Jóvenes Patriotas hemos interpretado la indignación juvenil como un llamado irrenunciable para la búsqueda del buen vivir en la localidad, generando alternativas para la solución efectiva de los problemas a través de la incidencia política de la juventud.

Es claro, como evidencia el proceso que han desarrollado los distintos Consejos Locales de Juventud en la ciudad, que hay un fuerte malestar frente a la forma como la administración distrital ha venido ejecutando el presupuesto e implementando la Política Pública de Juventud y los distintos servicios sociales diseñados para esta población. Afortunadamente, como hemos vivido en las recientes jornadas en esta localidad histórica, las y los jóvenes tienen memoria y conciencia suficiente para exigir las soluciones necesarias para hacer valer sus derechos.

Debate local de control político

No solo basta con el pliego, la juventud espera de la administración local y distrital respuestas serias frente a las problemáticas que afrontan. Por ello, han decidido articularse con el edil de la Unión Patriótica-Colombia Humana, Tito Gómez, en la convocatoria a un debate local de control político donde la institucionalidad deberá responder frente a las claras inconformidades que hoy existen.

Se espera que este escenario sea un espacio abierto para la comunidad, en el que concurran los parches, los niños, las personas mayores y las familias en general para que puedan conocer plenamente las reivindicaciones de este importante proceso de lucha.

Esta es La Candelaria ignorada, la que no vive de la hostelería ni de los restaurantes costosos, La Candelaria obrera y popular, excluida en medio del oasis del mercado del turismo, de la gentrificación de las grandes universidades privadas y de los proyectos inmobiliarios. ¡Esta es La Candelaria que resiste!