martes, junio 25, 2024
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Las organizaciones sociales exigen la Paz Total

Comunidades campesinas que habitan el sur del país, reclaman al Gobierno nacional y al Estado Mayor Central de las Farc-EP la reactivación inmediata del cese al fuego. Insisten en la instalación de la mesa de negociación

Anna Margoliner
@marxoliner

Después de la firma del Acuerdo de Paz en 2016, la guerra no acabó como esperaban principalmente aquellos colombianos que la sufrían a diario. En primer lugar, porque la implementación se frustró por el gobierno de Iván Duque. En segunda instancia, disidentes con lo firmado en La Habana y ratificado en el Teatro Colón se organizaron en el Estado Mayor Central Farc-EP, EMC, dando continuidad al conflicto. Este grupo armado se concentra principalmente en los departamentos del sur y actualmente está dirigida por el comandante Néstor Gregorio Mena, conocido por la opinión pública como Iván Mordisco.

Adicionalmente en el 2019 se anunció el surgimiento de la organización armada Segunda Marquetalia, al mismo tiempo que seguía operando la histórica guerrilla del Ejército de Liberación Nacional. En medio de esta compleja realidad se encuentra la población campesina que clama por la paz.

Los testimonios que leeremos a continuación se dieron en la Gran Cumbre por la Paz, que se llevó a cabo el 5 y 6 de junio en San Vicente del Caguán. El objetivo de este espacio fue exigir el diálogo político entre los grupos armados y el Gobierno nacional.

Cumbre campesina por la paz en San Vicente del Caguán. Fotos Margoliner

La cumbre

Dentro de las bases que sostuvieron el evento se destacó la construcción participativa. Se pide cese al fuego. Se rechaza la estigmatización y el discurso de odio por parte de la derecha a las organizaciones sociales. El pueblo campesino es señalado no solo por los actores del conflicto (ejército, paramilitares o guerrilleros), sino también por personajes pertenecientes a los grandes monopolios de la comunicación, como Salud Hernández, a quien le extienden la invitación al territorio para que deje de estigmatizar a la guardia campesina e indígena.

Estas organizaciones nacen del seno de las comunidades y están sustentadas constitucionalmente por las Juntas de Acción Comunal, convocando a este escenario ante la necesidad de establecer una mesa de diálogo para que la paz sea un hecho, donde sean escuchados los principales afectados que son los campesinos.

Así se establecieron los ejes para la construcción de la hoja de ruta y una propuesta, exigiéndole al EMC y al Gobierno nacional la construcción de consensos por la paz, defender la vida y que se levante la suspensión del cese al fuego.

¿Qué está ocurriendo al sur del país?

Más allá de las cifras, la teoría o las percepciones que pueda tener el Gobierno nacional desde la institucionalidad, el campesinado necesita respuestas reales. Parte de la solución es conocer qué está pasando y cómo se ven afectados las comunidades agrarias en medio del conflicto, la presencia del EMC, la Segunda Marquetalia y otros grupos armados al margen de la ley.

Gabriel Gutiérrez es firmante de paz y líder de la reincorporación en el espacio territorial de Colinas, Guaviare. Su trabajo de base es con la Asociación de Campesinos y Trabajadores de la región del Río Guayabero, Ascatragua. Además, es directivo de la Coordinadora del Suroriente Colombiano para los Procesos Agrarios, Ambientales y Sociales, Cooscopas, organización que recoge más de 40 procesos en los departamentos de Meta, Caquetá y Guaviare

Gabriel Gutiérrez

“La coordinadora viene de procesos y luchas anteriores desde el 2013, producto de la misma resistencia en los territorios frente a la sistemática violación de los derechos humanos por parte del Estado, principalmente en el gobierno de Uribe, Santos y Duque. Nosotros somos producto de un ejercicio cualitativo de todos estos procesos porque anteriormente estábamos en un proceso que se llamaba Agenda Ambiental, que el gobierno nunca atendió”, dice Gabriel.

Señala que hay una gran preocupación por las garantías del respeto a los derechos humanos y del Derecho Internacional Humanitario. “Consideramos desde nuestras organizaciones que es necesario concretar espacios que nos permitan avanzar en superar la crisis entre el EMC y el Gobierno nacional”.

“Nuestros tres departamentos, nuestras organizaciones campesinas han sufrido la sistemática violación de los derechos humanos. Últimamente por vivir en zonas protegidas o en Parques Nacionales, ha sido mucho el hostigamiento de las fuerzas militares en este territorio. Eso nos ha llevado a que de manera organizada podamos buscar estas alternativas, para combatir la estigmatización hacia nuestra Guardia Campesina”, continúa Gutiérrez.

El objetivo es reactivar el cese

Pedro Juan también hace parte de Cooscopas. Cuenta que la cumbre “busca reactivar el cese al fuego y la participación de los campesinos en el monitoreo para que la mesa de diálogo siga adelante y busque la paz. Nosotros como coordinadora estamos cansados de la guerra y apostamos a la paz en nuestra lucha. Le exigimos al Gobierno porque siempre los que van a la guerra son los hijos de los pobres, nunca las grandes oligarquías, ni los grandes ricos. Les gusta hacerla desde los escritorios en la ciudad. Esta campaña se centró en la paz y exigimos que de una otra parte se sienten al diálogo que es la mejor salida”.

Sobre la violación de los derechos humanos, Pedro dice: “Nosotros hablamos del territorio que hemos habitado, en las zonas protegidas como son los Parques Nacionales y aunque aportamos mucho en la protección de la naturaleza, seguimos sufriendo las arremetidas del Estado, específicamente por la Procuraduría, Fiscalía y Parques Nacionales Naturales, fabricando procesos judiciales, despojo y asesinato a los líderes en el marco del plan Artemisa”.

Pedro insiste que si no hay paz se volverá activar el plan Artemisa y volverá el conflicto con las comunidades campesinas, afectando la naturaleza y los ecosistemas del territorio. “Nosotros lo que queremos es el diálogo y la vía pacífica”, concluye el líder campesino.

Pedro Juan

Las mujeres y el conflicto

María Elena García Rodríguez es de San José del Guaviare, hace parte de la Asociación de Mujeres Rurales del Guaviare, Asomur. Destaca inicialmente que es muy importante la participación de las mujeres, porque sufren en carne propia las dificultades de la guerra.

“La exigencia como Asomur al Gobierno nacional es el cese inmediato al fuego. Se está viviendo un proceso y no es posible que en este momento lo levanten. Petro prometió la paz en campaña, pero con sinceridad nos sentimos engañadas. Lo que está haciendo el ejército es destruir nuestro territorio. Están violando el Derecho Internacional Humanitario. Necesitamos compromiso y acciones urgentes, como el cese al fuego y la instalación oficial del proceso de paz con el principal actor armado de acá, el EMC”.

La dirigente campesina hace una invitación a las mujeres: “Hoy me encuentro con la sorpresa que no hay mujeres reclamando su lugar. Yo soy mujer, me duele lo que está pasando y necesito un cambio. Las invito a participar, a decir ‘yo soy la que sufre, soy la que pone los hijos, los hermanos’ pero también a crear las propuestas, porque no se trata solo de lo malo sino también lo bueno, que son nuestras propuestas, nuestro trabajo, nuestra participación. Somos capaces de transformar. Somos una fuerza inmensa. Podemos ayudar en este proceso siendo parte fundamental de los diálogos para la paz”.

María Elena García Rodríguez
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