Las mujeres, con el Pacto Histórico

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Foto Gabriel Ramón Pérez

El avance político del movimiento social de las mujeres, de su presencia, del reconocimiento a su experiencia, a sus resistencias, a su práctica política, a su voz pública, a su palabra, a la lucha por sus derechos sexuales y reproductivos, se consolida en Colombia a través de sus liderazgos y de su compromiso con las transformaciones en la actual coyuntura política.

Vivimos uno de los momentos más trascendentales en la historia de Colombia ante la posibilidad de elegir un nuevo Congreso y presidencia de la República con las listas democráticas y paritarias que ha presentado el Pacto Histórico, convergencia donde confluyen todos los sectores democráticos.

Resaltamos que en el Pacto Histórico se encuentran las conquistas y triunfos de las mujeres y de los sectores LGBTIQ+ en la búsqueda de la solución política del conflicto armado para la consolidación y el compromiso con la paz, por la defensa e implementación del Acuerdo, por el cambio del modelo económico, político y social del país.

La presencia de las mujeres y su voto mayoritario por el Congreso garantizará el triunfo presidencial en primera vuelta de Gustavo Petro, candidato del Pacto Histórico, paso imprescindible para el logro del cambio y la transición democrática a través del ejercicio político consciente de nuestro derecho al voto frente a la derecha fascista, pro-imperialista, guerrerista y antidemocrática, que pretende frenar los avances de las mujeres, de las luchas de las diversidades sexuales, de la clase trabajadora y de los movimientos democráticos  que luchan por la transición económica, contra el cambio climático, en la construcción de un nuevo poder en democracia popular para Colombia.

Una masiva votación contribuirá a enfrentar el insostenible modelo neoliberal. La crisis del capitalismo financiero, la crisis post pandémica, la crisis social, la crisis de los cuidados; para cambiar el modelo autoritario y fascista del régimen político; sistema depredador, de desposesión, del desplazamiento en los  territorios, de la migración, extractivista destructor de la naturaleza que produce devastación forestal, erosión y daño a la tierra, en contra de la vida, de la naturaleza, de la Pachamama,  que acaba con el  bienestar de los bienes comunes, del cuidado de todos y todas.

El capitalismo patriarcal es el generador de la pobreza y la desigualdad social, propicia relaciones asimétricas y violentas entre los géneros, incrementando el desempleo de millones de personas, especialmente las trabajadoras; la violencia política y machista, en definitiva, aumenta los feminicidios y las violencias de género.

Los sectores fascistas, autoritarios, y paramilitares en el poder conviven con el crimen organizado, estigmatizando y judicializando la protesta social, a líderes y lideresas sociales, asesinando a los liderazgos que protegen la naturaleza, firmantes de paz y defensoras de los derechos humanos, que luchan por un cambio en los territorios, por la transformación de las relaciones sociales de explotación y de opresión.

Si bien entendemos como feministas que el cuerpo de mujer no es garantía para cambiar la situación, tal como lo hemos visto, encontramos en la lista del Pacto Histórico la presencia de liderazgos de mujeres de comprobada trayectoria política, que  expresan con su trabajo,  con los  aportes de las economistas feministas, eco feministas, del feminismo popular, del feminismo  campesino, del movimiento originario indígena, étnico y afro, propuestas económicas, ambientalistas, jurídicas, culturales, y sociales ineludibles para transformar el modelo patriarcal, depredador y criminal del actual régimen hacia un modelo humanista, justo e incluyente.

Alcanzar el triunfo electoral significa, garantizar la implementación del Acuerdo de Paz, nuestra lucha por el derecho al trabajo digno, involucra continuar la consigna por la autonomía económica de las mujeres, el derecho a la renta básica, asegurar el aborto libre, la pensión universal, garantizar una educación no sexista y emancipadora, así como una cultura no machista.

Además, significa una nueva concientización de todas y todos por nuevas masculinidades con capacidad de cambiar y consolidar nuevas relaciones entre los géneros.

Trabajaremos para  lograr  condiciones dignas de salud  para las mujeres,  impulsar una educación sexual eficaz para la niñez, garantizar el triunfo de las mujeres en Colombia por  el derecho a decidir sobre sus cuerpos y una asistencia obstétrica acorde con los derechos y las necesidades de las mujeres, vulneradas por el poder patriarcal, por el machismo, y frustradas  por su deseo de una maternidad libre de constreñimiento machista y por la falta de comprensión de los derechos sexuales y reproductivos desconocidos en todas sus manifestaciones.

Con el voto de las mujeres, con el voto de las diversidades sexuales y del pueblo colombiano obtendremos el triunfo del Pacto Histórico con las listas paritarias en el congreso y el triunfo electoral en la presidencia de la República, con el voto de las mujeres, de todas y todos, se consolidará un importante avance hacia la edificación de una nueva Colombia.