Las guerras de Medellín (IV): Los desconectados de las EPM

0
570
Protesta de desconectados frente a sede de las EPM. Foto Centro Social y Cultural Libertario.

Miles de familias no tienen acceso a los servicios básicos por no tener ingresos fijos que les permita pagar las altas tarifas. La Alcaldía entrega un subsidio de 2.500 litros mensuales por persona pero deben estar al día en el pago

Juan Carlos Hurtado Fonseca

Turistas y ciudadanos de Medellín, se sorprendieron cuando el pasado mes de diciembre visitaban los alumbrados navideños en esa ciudad, pero se encontraban con cientos de manifestantes quienes con carteles y arengas pedían que les permitieran tener energía en sus hogares.

La inconformidad con la Alcaldía y las Empresas Públicas de Medellín, EPM, se presentó porque según los afectados, en el año 2009 se invirtieron más de 6.200 millones de pesos en esa decoración, dinero con el que se podrían alumbrar a más de 20 mil hogares que hoy no tienen luz por falta de pago.

Los “desconectados” para muchos, pero deudores morosos para las EPM, “son aquellas familias que no cuentan con los servicios públicos domiciliarios como agua, alcantarillado, energía y teléfono, debido a que no tienen con qué pagar por el desempleo o la inestabilidad laboral, o porque en el lugar donde viven no pueden conectarse por estar en zonas de ‘alto costo’”, explica Carlos Velásquez, de la Mesa Interbarrial de Desconectados de Medellín.

La Corporación Jurídica Libertad cree que, “son alrededor de 32 mil familias sin acceso al agua potable, a las que se suman 35 mil ubicadas en zonas de alto riesgo. Según el Departamento Administrativo de Planeación Municipal de Medellín, en las zonas de alto riesgo no puede haber ningún tipo de inversión por parte del Estado, en consecuencia no hay servicios públicos domiciliarios de manera regular”.

Asimismo, son más o menos 25 mil familias desconectadas del servicio de energía y 90 mil que acceden a alternativas como la compra del alumbrado por medio de tarjetas prepago. Con éstas pueden comprar mil o dos mil pesos de energía que les sirve para muy pocos días.

No solo energía

También existen problemas muy fuertes relacionados con el acceso a otros servicios públicos. Barrios enteros sin acueducto ni alcantarillado que prestan las EPM, obligan a que para suplir esa necesidad sus habitantes tengan que autoabastecerse con la construcción de sus propios servicios de manera artesanal.

La mayoría de veces estos no cumplen con los mínimos estándares de calidad y sanidad, el agua que consumen no es apta y no llega la suficiente. Algunos alcantarillados corren a cielo abierto y desembocan en quebradas sin algún tipo de tratamiento previo, produciendo afectaciones a la salud pública y al medio ambiente.

Acerca del derecho al servicio de agua potable, la Corporación Jurídica Libertad, le dijo a VOZ: “Lo que estamos haciendo es difundir algunas sentencias de la Corte Constitucional como la T-546 de 2009 y la T-717 de 2011, con las cuales se sentó un precedente diciendo que en los hogares donde hay menores de edad, sujetos vulnerables, madres cabeza de familia, no podía desconectarse del agua. Estos son la mayoría, entonces se les hizo a las EPM unas restricciones frente a la desconexión, sin embargo, no ha sido asumido en su totalidad”.

La labor de difusión ha tenido frutos porque aunque la empresa no tiene en cuenta el fallo, las familias sí poseen argumentos jurídicos para no permitir la desconexión. Es normal ver cómo se turnan integrantes del núcleo familiar para hacer una continua vigilancia al contador del agua y no permitir el corte del servicio. Algunos han estado años en esta condición.

Desde 2007 se iniciaron las primeras tutelas para la reconexión del agua, los jueces casi siempre negaban el derecho porque no reconocían el acceso al líquido como un derecho fundamental. El año pasado la Corporación presentó 22 acciones de tutela y ganó 21.

Litros de amor

Aunque se han buscado medidas a problemática por parte de las EPM y la Alcaldía, como la financiación y la energía prepago, el problema se acrecienta porque está sujeto a un progresivo desempleo y pérdida del poder adquisitivo en los hogares. Las familias prefieren comer antes que pagar servicios.

Las constantes y crecientes manifestaciones de “desconectados” obligaron a un acuerdo municipal en 2010, llamado “Litros de amor”, consistente en un subsidio de 2.5 metros cúbicos mensual por persona, pero para recibirlo se debe estar al día en la factura, es decir, miles de familias siguen sin el derecho.

EPM genera y distribuye energía a diferentes ciudades y países de Suramérica y Centroamérica; y aunque es pública tiene altas tarifas y desconecta a familias por tener deudas de 600 mil o 1 millón de pesos. En su código de ética la empresa dice que “instaura la responsabilidad social como eje transversal que guía sus acciones”.

En el año 2009, la Mesa Interbarrial de Desconectados, argumentó que las soluciones pasan más por un asunto de voluntad política que de carácter económico; si la Alcaldía de Medellín decidiera reconectar a las personas que en ese momento padecían de la falta de agua y energía, le costaría al municipio la suma de 32 mil millones de pesos, lo que no representaba ni el 0.5% del total de las ganancias obtenidas ese año, que fueron del orden de 1,8 billones de pesos.

Mientras se encuentra una solución que dignifique a estas comunidades, los “desconectados” recurren a la solidaridad de sus vecinos quienes les permiten bañarse o les regalan y venden baldados de agua para comer.

También, en barrios como Bello Oriente se propicia la construcción de un acueducto y el mejoramiento del agua para abastecer a diferentes familias del sector. Al ser barrios de las periferias altas aprovechan el agua de las montañas que recogen con la asesoría y capacitación de ingenieros.

Además, buscan formas de energía alternativa generadas por paneles solares, biodigestores para gas y hacen tratamiento de aguas residuales. En pleno siglo veintiuno, algunos deben cocinar con leña.